Se te olvida mentar el papel de las mujeres en todo esto. En Alemania la mujer era fundamentalmente demócrata en Weimar, básicamente nacionalsocialista durante el período del que no se habla, y demócrata o socialista según hubiera tenido a bien quedar en la mitad occidental o la oriental durante la guerra fría.
Las mujeres son la fuerza más pro establishment que existe, aparte de los retrasados de este hilo, porque actúan movidas por sentimientos y emociones subjetivas, igual que ellos.
No es que actúen por emociones subjetivas, es que actúan de forma asegurada.
Los grandes rebeldes, desde Espartaco hasta Fidel pasando por Hitler, son siempre hombres, porque ser rebelde es duro y peligroso. Lo normal es acabar asesinado, preso o torturado, cuando no las tres o mínimo un par de todas esas.
Si ya el 90% de los hombres son sumisos y no actuarían frente al poder establecido que se sabe que te engulle con solo una firma en un despacho, el 100% de las mujeres lo son, porque ellas están diseñadas para dar a luz y proteger a sus crías, y eso es incompatible con ser un rebelde y los peligros que conlleva.
También es una cuestión simple de cojones.
Tras el asalto de Moncada, momento en que Fidel Castro no era nadie conocido, logran detener a su compañero Abel Santamaría.
Lo torturaron porque querían sacarle el nombre del jefe de ese golpe, que era Fidel.
Le llegaron a arrancar los ojos con una cucharita de café. Nunca habló. Murió bajo tortura en ese cuarto pero no delató nunca a su compañero.
Tengo que imaginarme en esas, atado en la camilla, y el tío con la cuchara en la mano diciéndome:
- Última oportunidad, cómo se llama? Nombre y apellidos.
Te aseguro que yo respondería "Fidel Castro Ruz. Pero es Ruz eh. No Ruiz! La i no!", no fuera a ser que lo malentendieran el segundo apellido, buscaran en algún registro y al no encontrarlo se cabrearan y pensando que los engaño me arrancaran los ojos con todavía más ahínco.
Porque para hacer lo que hizo ese tipo tienes que tener dos cojones tan grandes que son impensables en una mujer, que no tiene ningún cojon.
Tampoco hay que llegar tan lejos. Las mujeres son incapaces de superar la más mínima presión social como para enfrentarse a un Ejército militar.
Si lo estipulado y correcto políticamente es decir X y no Z, ellas van a sentirse fatal diciendo Z. Si quién manda y la tele dicen que esto ellas dicen que esto. Y si mañana mandan otros que dicen lo otro ellas te dicen que lo otro.
No es un tema de emociones, es un tema de ser más débiles y es un tema de comodidad. Ambas vienen unidas de la mano. Pero en esa comodidad está también el hecho de que biológicamente tienen unas funciones que no encajan con el arriesgar su vida como un ludópata desfasado arriesga su dinero en la ruleta, que es lo que hacen los rebeldes de los que hablamos.