Yo quisé ser psiquiatra con 16 cuando me leí los renglones torcidos de Dios, y menos mal que mi madre me disuadió. Me dijo que yo n
A punto estuve y me disuadió mi madre, me dijo que no iba a poder aguantar tanto loco. Que eso era durísimo y mi padre me llevó a la planta de psiquiatría de un hospital para que echara un vistazo y me lo pensara dos veces. Y me convencieron. Si no, a lo mejor hoy tendría una consulta sólo para ricos que no están locos como los que yo ví, sino que prefieren psiquiatra antes que psicólogo porque suena mejor.
No les culpo porque ellos no se imaginaban la deriva de la sociedad.