Por supuesto que no he aprendido nada, y este es un viaje para conocerme a mi mismo, aunque suene un poco pedante.
Cada palabra que salga de la olivetti, será como si hubiera salido de un honorable escribano de alguna abadía de la edad media. Porque nunca tendré el don para conqusitar o empotrar envras, pero el de la palabra si, y la llevaré hasta los últimos confines del ferrisianismo.
Me gustaría que el plato fuerte fuera la noche del sábado, pero seguramente el LOL será cuando conozca a sus padres y le pregunten a su hija a que centro social fueron a recogerme.
Al menos dormiremos a menos de 20 grados y daremos paseos en rebequita.
Se profetizaba un agosto agónico, entre verbenas nauseabundas, cenas a la frejka, litros de sermeja y fantasmas que vienen a visitarme a 30º, pero he terminado tocando pelo y con un viaje a una zona con su encanto y con una chica que no pone cara avinagrada. Ni tan mal.