Discrepo, esta vida es diferente en cada caso, solo se toca en acontecimientos como el nacimiento y la muerte. Ni buena ni mala, únicamente la que vas siguiendo o esquivando; alguno dirá incluso que la que el destino te proporciona.
Ante casos así toca el sentimiento interno que padecemos acerca de nuestra inmortalidad, desengañemonos: nacemos y morimos. Unos nacen de pie, otros sentados; unos mueren prematuramente otros viven una vida plácida. En nosotros está que nos sorprenda, aquello que no podemos controlar demasiado es su llegada.
Que su recuerdo quede en los que lo conocisteis como alguien que os aportó lo que tuvo.
También me uno al pésame por su desaparición.