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Slowhand rebuznó:Por cierto, el numero de entradas es el mismo para ambos equipos se juegue donde se juegue, ¿no?
Moporday rebuznó:![]()
El portero parece Roberto Gomez de espaldas. Y todavía hay quien compara aquella época con la actual.

Kokillo rebuznó:
El padre de Pepe Reina?
le sauternes rebuznó:Efestivamente, a los Reina les viene de tradición dejarselas meter hasta con un balón de playa y tal
naxo rebuznó:
Caótico Fanegas rebuznó:![]()
¿Se supone que está cruzando los dedos?

Le falta dominar la técnica del actor's studio, un buen artista sabe cuando debe abandonar el escenarioCaRlWiNsLoW rebuznó:Parece que a Pandiani le gusta ir a favor de obra y llevarse asi los aplausos de los antimadridistas.
Bravo.
peninsular rebuznó:Al loro con las 18.000 entradas de la Federación donde van a parar, en la final de Copa de hace 2 años (Barcelona-Athletic de Bilbao) estas 18.000 entradas estaban en poder de seguidores del Bilbao en un 90 %.
CaRlWiNsLoW rebuznó:Parece que a Pandiani le gusta ir a favor de obra y llevarse asi los aplausos de los antimadridistas.
Bravo.

Emile Berliner rebuznó:el madrid tiene derecho a robar y saquear, a chulearse por los campos de españa y en las ruedas de prensa. el resto de la humanidad no es digna de contestarle
así es como funciona el tema no?![]()
Jonathan Crane rebuznó:Es verdad, el Madrid cuenta con el beneplácito de todo el vulgo profano es sus despropósitos
Madeira el Subnormal rebuznó:Con todo el vulgo no se, pero con toda la caverna mediatica y la mayoria de estamenos deportivos del pais, desde luego.
Gelete Nieto rebuznó:El As también se une a dar pena. Lo dicho madridistas, os compadezco por la prensa que tenéis
La escena del banquillo del Barça - Yo Digo Alfredo Relaño - AS.com
Según Cerdaño, Mou ya había escogido la Copa como título que ganarle al Barça, lo tenía claro desde Murcia y sabía que la liga era imposible. WTF.
Escucho con frecuencia que los partidos del Barça ya casi aburren, por repetida su perfección. Será por eso por lo que en Almería el realizador pasó su cámara con alguna frecuencia por el banquillo del Barça, donde había mucho poder: Xavi, Messi, Villa... Y era de ver la atención con que miraban, la alegría sana, casi infantil, con que cantaban los goles, su decepción ante cada ocasión fallada. Si los titularísimos viajan a un partido intrascendente para vivirlo desde el banquillo con esa pasión, es que el compromiso de todos es máximo. O más allá: no es ni compromiso, es diversión, es gozo pleno del fútbol, de la amistad.
A eso se enfrenta el Madrid, en esta nueva reconstrucción que lidera Mourinho. Unas cosas con otras, un buen Madrid: puntúa mucho en la Liga, es finalista de Copa y en la Champions está donde tiene que estar. Otros años, otros tiempos, estaría encantado consigo mismo. Pero mire para donde mire encuentra al Barça, este Barça: en la Liga, en la Copa, en la Champions si todo sigue su curso natural. Por eso precisamente fichó a Mourinho, porque eliminó al Barça de la Champions. Ahora, descolgado en la Liga y a esperas de lo que pase en Europa, se dibuja su gran oportunidad: la final de Copa.
Será para el Madrid la posibilidad de coger un atajo. No es la Liga, menos la Champions, pero es el título oficial de Campeón de España, el país cuya supremacía se disputan. Calculo que Mourinho lo pensó desde el primer día: en el esfuerzo corto de la Copa podría derribar al Barça, nunca en el combate largo de la Liga. ¿Recuerdan cuando dijo que los suyos se la jugaban en Murcia? ¿Recuerdan que le expulsaron en el partido de vuelta? Desde el principio pensó en la Copa. Ya está en la final, le ha costado fatiga, puntos en la Liga, pero ya tiene su cita para la revancha del cinco a cero. Ya ve la entrada del atajo.
Los amigos de El Día Después nos ofrecieron ayer un bonito reportaje, el examen de las notas de la libreta de Mourinho. Un hallazgo. Desde que llegó, todos nos estábamos preguntando qué apuntaba con tantas prisas en esa libretilla que maneja durante los partidos, y en torno a la cual intercambia consultas con Karanka. Con frecuencia (lo mostró la transmisión el pasado domingo) arranca una hoja y la tira al suelo en gesto entre descuidado y compulsivo. Los amigos de Canal + recogieron las notas del otro día y las mostraron en el programa. Material para grafólogos y futboleros.
Grafólogo no soy (ya saldrán, interpretando el carácter de Mourinho), pero sí futbolero, y me llamó la atención. Sólo cuatro hojas, pero lo bastante para saber algunas cosas. Una, que Trezeguet (el inquietante Tr9) le preocupaba mucho. Otra, que antes del gol del empate estaba manejando la idea de colocar a Pedro León a la derecha, con Xabi y Özil en la media y Khedira en el puesto de Pepe. Luego, con el 1-1, cambió de idea y cuando sacrificó a Pepe el elegido fue Benzema. Y, dicho sea de paso, acertó, como acertó también cuando después del 1-2 cambió a Özil e Higuaín por Arbeloa y Albiol.
Y algo más: la misteriosa suma. Juanma Castaño y Cañizares hicieron lo que aconsejan los economistas: torturar a los números hasta que confiesen. La interpretación final fue más que plausible: 38 partidos de Liga, 13 de Champions (ese es el recorrido hasta la final) y 6 de Copa (hasta cuartos inclusive, ¿y luego?). Total, 57. O sea, que Mourinho se vería fuera de la Copa al acabar enero, pero finalista de la Champions. Bueno, pues si es así, no estará mal. Aunque mejor el triplete, claro. La Copa y el Madrid necesitan un vis a vis después de tantos años sin gozar juntos, pero si hay que aplazarlo un año más...
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