Interpelaciones a los valencianos: la tierra de la luz, del amor y donde no queda ni uno ni medio normal.

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Imagino que fue una sentencia del TSJV, pero la cuestión era denigrante.
Sí, sentencia del Tribunal Superior.

Total que para que con la TDT se pudiera ver cualquier mierda de canal de TV y además las audiencias de los mismos cayeran a la ridiculez actual.
 
Notas de un barceloní que vino a vivir en 1999 pero veraneaba desde los 70s.


Siempre me dolió ese odio hacia los catalanes, algo que las nuevas generaciones gracias a Dios no han heredado.
Hasta me lié a ostias con uno de Albal en la mili en Melilla por brasas.
En Cataluña nunca oirás hablar mal de Valencia o un vslenciano

Nunca entendí ni me hizo gracia ver banderas indepes catalanas en valencia.


No entendía porque en valencia veía tv3 y oia Catalunya radio y en Cataluña no veía canal 9 ni radio.


Ahora mismo la supuesta rivalidad ha desaparecido, algo bueno de la inmigración y de que se han muerto los viejos.
 


Eso es lo más habitual en las Fallas, no es tanta noticia.

Te voy a contar una anécdota de cuando hacía petardos con los colegas, hace 20 años.

Hubo 2 o 3 años seguidos que nos dió por hacer petardos caseros, pero no petardos cualquiera, eran bestiales. Ideamos cómo hacerlos y nos dió por probar. El tema se nos dió tan bien que cuando la gente veía los barrenos que tirábamos nos preguntaban que de dónde habíamos sacado aquello, total que nos hinchamos a ganar billetes, ya que vendíamos la docena a 60€, y la gente le daba igual, nos los compraban sin rechistar.

Uno que conocía de un bar, fue tan sumamente gilipollas que tiró uno en la puerta de éste, mala experiencia tuvo, porque lo cristales aguantaron, pero el toldo que tenía se le descolgo de una parte, a punto estuvo de caérsele a un cliente en la cabeza. Le tocó mover papeles con el seguro diciendo que le habían tirado un petardo y tal.

Lo mejor de aquello, aunque fue el momento que supimos que aquello llegaba a su fin, porque se nos iba de las manos, es cuando nos dió por hacer un megapetardo para superarnos a nosotros mismos, ni más ni menos que llenar de pólvora un mandril de un rollo de papel higiénico.

La noche del 18, que es la más grande, la Nit del Foc, lo tiramos en mitad de la Avenida de La Alameda, era el lugar ideal para los que tirábamos petardos, la gente se apartaba a los lados y nos dejaba espacio para ver quién tiraba los más gordos. Recuerdo como se hizo el silencio cuando vieron caer encendido al suelo aquello tan gordo, por el tamaño se intuía que aquello iba a hacer mucho ruido. Cuando eso explotó, hubo 5 segundos, que parecieron eternos, de un silencio de ultratumba, solo roto por varias alarmas de coches que habían saltado. Las caras de la gente eran como la que se te puede quedar si ves a un muerto en su ataud levantarse, nosotros mismos mismos flipamos en colores.

Después de aquello pusimos fin a nuestra aventura pero, eso siempre será nuestro.
 
Año pasado....este de momento nada


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Año pasado....este de momento nada


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:121::121::121::121::121::121::121:
Que artistas. A mi me encantaba fabricar petardos, pero no a tanto nivel. Me regalaron una vez el Cheminova y ahí te enseñaban a hacer mechas; cogías hilo grueso de algodón y lo sumergías en una solución de nitrato potásico, luego la secabas en el tendedero y servia de mecha. Lo encendías y no hacía mucha chispa pero coño, con un palmo de hilo te daba tiempo de sobra para poner un petardaco bueno en la puerta de una casa y huir como hienas. Luego uno del barrio nos enseñó el famoso artefacto que se hacía con botellas de plástico, papel de aluminio y agua fuerte, el hijueputa lo aprendió en su pueblo. Con uno de esos normalito sonaba como un coche bomba, a veces hasta venia la policía. Una vez se nos ocurrió envolver una botella de Cocacola de 2 litros de cinta americana pero a conciencia, con casi un dedo de grosor. En los 80-90 estaba de moda entonces la cinta americana para todo, y la verdad es que era dura de narices. Pues una pusimos la botella con un buen puñado de papel de aluminio y medio bote de agua fuerte y la pusimos en medio de una especie de plaza que formaba una manzana de edificios, donde daban todas las viviendas. La ostia que metió eso, que me cambió hasta la raya del pelo de lado. Pero impresionante, un ruido seco así BOOOOOOOOOOOOM, una nube de humo blanco en medio de la plazoleta, la gente asomándose a los balcones, nosotros con 12 años ahí correteando descojonados :lol:, la leche que bimbazo, no se cargó los ventanales porque realmente no era una explosión, era el ruido que hacía la botella al reventar y dejar salir el gas que se formaba, pero vamos, que se oiría hasta en el zulo de @Cenobita enTenerife, seguro.
 
En mis tiempos de juventuc a veces se juntaba con nosotros de juerga el amigo de un colega, un tipet muy majo. Pues este chaval era lo más petardero que conocido nunca.

Estuvo intentando entrar en el ejército como piloto y se quedó a las puertas dos veces, así que teniendo novia en San Javier pues se buscó la vida en otro sector y le fue muy bien. Pero el tipo, con su buen trabajo, se presentó una vez a Caballer, un conocido pirotécnico, para ver si podía ayudar en el montaje de una mascletà. Al principio como hobby y acabó currando de eso, viajando todos los años a Australia a un concurso que montan allí de fuegos artificiales donde va lo mejor del mundo.

A los treinta años estaba sordo como una tapia. Hoy he visto en la tele que estaba en la mascletà del ayuntamiento, con los cascos de seguridad en el cuello.
Si total ya habrá perdido todo el oído.

Al final es una droga para algunos el tema de la pólvora y el ruido.
 
Eso es lo más habitual en las Fallas, no es tanta noticia.

Te voy a contar una anécdota de cuando hacía petardos con los colegas, hace 20 años.

Hubo 2 o 3 años seguidos que nos dió por hacer petardos caseros, pero no petardos cualquiera, eran bestiales. Ideamos cómo hacerlos y nos dió por probar. El tema se nos dió tan bien que cuando la gente veía los barrenos que tirábamos nos preguntaban que de dónde habíamos sacado aquello, total que nos hinchamos a ganar billetes, ya que vendíamos la docena a 60€, y la gente le daba igual, nos los compraban sin rechistar.

Uno que conocía de un bar, fue tan sumamente gilipollas que tiró uno en la puerta de éste, mala experiencia tuvo, porque lo cristales aguantaron, pero el toldo que tenía se le descolgo de una parte, a punto estuvo de caérsele a un cliente en la cabeza. Le tocó mover papeles con el seguro diciendo que le habían tirado un petardo y tal.

Lo mejor de aquello, aunque fue el momento que supimos que aquello llegaba a su fin, porque se nos iba de las manos, es cuando nos dió por hacer un megapetardo para superarnos a nosotros mismos, ni más ni menos que llenar de pólvora un mandril de un rollo de papel higiénico.

La noche del 18, que es la más grande, la Nit del Foc, lo tiramos en mitad de la Avenida de La Alameda, era el lugar ideal para los que tirábamos petardos, la gente se apartaba a los lados y nos dejaba espacio para ver quién tiraba los más gordos. Recuerdo como se hizo el silencio cuando vieron caer encendido al suelo aquello tan gordo, por el tamaño se intuía que aquello iba a hacer mucho ruido. Cuando eso explotó, hubo 5 segundos, que parecieron eternos, de un silencio de ultratumba, solo roto por varias alarmas de coches que habían saltado. Las caras de la gente eran como la que se te puede quedar si ves a un muerto en su ataud levantarse, nosotros mismos mismos flipamos en colores.

Después de aquello pusimos fin a nuestra aventura pero, eso siempre será nuestro.
Qué bruto.

En Panticosa, Huesca, en verano en fiestas tiraban unos petardicos que daba risa aquello. Yo creo que las bombetas que les damos a los críos de dos años suenan más.
Un año nos llevamos unos masclets que nos quedaron de Fallas, en la caja de madera y con las mechas y tal. Cuando tiramos dos o tres nos empezaron a salir compradores.

El año siguiente los chavales de nuestro grupo se hicieron con un dinerito llevando artefactos de verdad a aquella gente.
Los chavales de la comisión de fiestas diciendo "a ver qué día llegan los valencianos con el material"
 
Año pasado....este de momento nada


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Este me recuerda otra tropelía de aquellos años.

Nos dió por coger femellas y cambiarles el petardo final por uno de los gordos que hacíamos nosotros.

Como he dicho antes, y sabéis los más veteranos, La Alameda era la flor y nata de las guerras de femellas (borrachos) y los petardos, una noche empezamos de una acera a otra a tirarnos las femellas como si fueran granadas, pues en eso que llegamos nosotros con nuestras femellas tuneadas. Me da por tirar una a la acera de enfrente, aquello empieza a encenderse y como el petardo pesaba un huevo, le costaba salir, pero en éstas que empieza a coger brío y salir por los aires hasta que al poco estalla el petardo encima de las cabezas de todo el mundo que estaba en esa acera, si las chispas no chinaron la ropa de 100 personas, por lo menos, no fue a nadie. Qué barbaridad.

Al poco de aquello me pilló la Nacional y me apartó para pedirme datos y tal, porque por aquel entonces estaba on fire todo encanao tirando femellas a diestro y siniestro, menudo joputa estaba hecho.

Suerte tuve que no llevaba encima ningún petardo casero y que el Nacional que me pilló me conocía, casualmente era de mi barrio. Todo quedó en una amonestación verbal tipo árbitro de fútbol y au, menos mal, porque la multa hubiera sido de órdago.

Otra anécdota de aquellas noches, en el mismo sitio. En La Alameda, para el que no lo sepa, está el viejo cauce del río Turia, entonces las guerras de femellas se hacía tanto ahí como en la misma avenida, y la mayoría de las veces nos las tirábamos de arriba a abajo, y viceversa.

Me acuerdo una noche que, después del castillo, empezamos con el lío, nosotros arriba en la avenida contra los de abajo en el cauce. Vimos una chavala rollo kamikaze, con su sudadera negra y la capucha echada, con dos femellas encendidas, una en cada mano, corriendo en el fondo del cauce hacia donde estábamos arriba para lanzárnoslas, chillando como una loca. En esto que un colega le lanza desde arriba la que llevaba con la buena puntería que se la mete en la sudadera entre las tetas que, por cierto, se gastaba una buenas boobs, le botaban cosa mala mientras corría como una loca hacia nosotros.

Después de aquello, y después de echar a correr nosotros como gacelas ante la fechoría que se avecinaba, solo recuerdo oír chillar como una cerda a la kamikaze.

Supongo que nunca más podría hacer cubanas desde entonces.
 
Hoy he ido a la ofrenda a la Virgen a acompañar a mis hijas. Soy muy crítico con muchas cosas de las Fallas, el desfase, el poco respeto que muestra el mundo fallero por el resto de los ciudadanos, pero hay cuatro cosas que las hace muy grandes:

1) los monumentos de sección Especial, son una barbaridad lo bonitas que son, la calidad técnica y la calidad artística. Se queman porque no habría sitio físico para guardar todas las que merecen la pena.

2) las mascletàs: si no la vives, no sabes lo que se siente cuando te traspasan miles de ondas explosivas por tu cuerpo de forma rítmica y el orgasmo que supone el momento cumbre final. Una vez en la vida habría que vivir una de las potentes de la plaza del Ayuntamiento. Sumaría los castillos de fuegos, el de la noche del 18 especialmente, pero una mascletà no tiene parangón.

3) los buñuelos de calabaza (me valen les figues albardaes de @Ferris pero menos)

4) la ofrenda, con sus miles de mujeres vestidas para la ocasión, la recuperación de vestimenta históricamente correcta, en ellas y en ellos, la música de las bandas y que en el momento de entrar se pasa de un desorden total a un desfile perfectamente conjuntado. Hay gente que se emociona mucho al llegar a la Virgen y lo entiendo. Molan mucho los falleritos y falleritas que apenas levantan dos palmos y allá van.

Acabaría, eso sí, con los cortes de calles, con ese cáncer que son las putas carpas, lo más antiestético que te puedas encontrar, que las propias comisiones abandonen el apartado cultural por el alcohol, el descontrol y la suciedad. Por cierto, he visto como novedad este año mingitorios públicos de cuatro personas, solo para hombres claro, pero donde no puedes taparte. Son como una fuente con cuatro lugares donde mear. No he hecho foto pero debería haberlo hecho.

Mejor que mear en las paredes de un edificio o en cualquier esquina, pero joder...
 
Este me recuerda otra tropelía de aquellos años.

Nos dió por coger femellas y cambiarles el petardo final por uno de los gordos que hacíamos nosotros.

Como he dicho antes, y sabéis los más veteranos, La Alameda era la flor y nata de las guerras de femellas (borrachos) y los petardos, una noche empezamos de una acera a otra a tirarnos las femellas como si fueran granadas, pues en eso que llegamos nosotros con nuestras femellas tuneadas. Me da por tirar una a la acera de enfrente, aquello empieza a encenderse y como el petardo pesaba un huevo, le costaba salir, pero en éstas que empieza a coger brío y salir por los aires hasta que al poco estalla el petardo encima de las cabezas de todo el mundo que estaba en esa acera, si las chispas no chinaron la ropa de 100 personas, por lo menos, no fue a nadie. Qué barbaridad.

Al poco de aquello me pilló la Nacional y me apartó para pedirme datos y tal, porque por aquel entonces estaba on fire todo encanao tirando femellas a diestro y siniestro, menudo joputa estaba hecho.

Suerte tuve que no llevaba encima ningún petardo casero y que el Nacional que me pilló me conocía, casualmente era de mi barrio. Todo quedó en una amonestación verbal tipo árbitro de fútbol y au, menos mal, porque la multa hubiera sido de órdago.

Otra anécdota de aquellas noches, en el mismo sitio. En La Alameda, para el que no lo sepa, está el viejo cauce del río Turia, entonces las guerras de femellas se hacía tanto ahí como en la misma avenida, y la mayoría de las veces nos las tirábamos de arriba a abajo, y viceversa.

Me acuerdo una noche que, después del castillo, empezamos con el lío, nosotros arriba en la avenida contra los de abajo en el cauce. Vimos una chavala rollo kamikaze, con su sudadera negra y la capucha echada, con dos femellas encendidas, una en cada mano, corriendo en el fondo del cauce hacia donde estábamos arriba para lanzárnoslas, chillando como una loca. En esto que un colega le lanza desde arriba la que llevaba con la buena puntería que se la mete en la sudadera entre las tetas que, por cierto, se gastaba una buenas boobs, le botaban cosa mala mientras corría como una loca hacia nosotros.

Después de aquello, y después de echar a correr nosotros como gacelas ante la fechoría que se avecinaba, solo recuerdo oír chillar como una cerda a la kamikaze.

Supongo que nunca más podría hacer cubanas desde entonces.
Cómo os odiaba. No lo sabes bien.

O como en Cánovas o Xúquer, donde la gente estaba masificada y llegaba el hijoputa de los borrachos y allí se podía haber muerto alguno por los empujones, atropellos y demás. Y alguno como los que tú dices, con un explosivo fuerte al final.
 
Cómo os odiaba. No lo sabes bien.

O como en Cánovas o Xúquer, donde la gente estaba masificada y llegaba el hijoputa de los borrachos y allí se podía haber muerto alguno por los empujones, atropellos y demás. Y alguno como los que tú dices, con un explosivo fuerte al final.


Después de conocerme en persona, no te lo esperabas, eh?! :lol: :lol::lol:
 
Pues otra que hacíamos buenísima era con las mechas que nos sobraban de hacer petardos.

Cuando íbamos desde la parada del Tranvía Pont de Fusta andando hasta La Alameda para ver el castillo, nos quedábamos con toda la gente de allí. Aquello se masificaba que no te podías ni mover, y para avanzar encendíamos una mecha y la peña se apartaba enseguida sorprendida creyendo que tirábamos un petardo en medio de todos.

Buah si hacíamos sitio, veíamos el castillo de puta madre.
 
Tirar petardos, uno de los placeres de la vida, que duda cabe.

No lo entenderías nunca porque no lo has vivido, eso es como todas las fiestas patronales, cada una tiene sus particularidades y lo que crees que no tiene sentido, para los nativos es la polla.
 
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