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Guest
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En la puerta de Missy, él clavó su corazón con un alfiler de Pierrot, labios de plata. Toc, toc, toc, llamó a su puerta. Y esperó. Missy abrió y vio su regalo. Volvió a la cocina para coger una bolsa de plástico hermética, dos trozos de papel de cocina y un limpiador, metió la víscera en la bolsa y limpió la puerta. Se colocó el alfiler en el abrigo.
Por un momento, él sintió pena. Le gustaba ese alfiler, pero era San Valentín, debían hacerse sacrificios.
Con su corazón entre las manos Missy, su nueva columbina, bajó la cuesta que tantas veces había recorrido. Cuando murió su madre, o ese amante secreto en un accidente de tráfico, llovía y ella se introdujo en el cementerio horas más tarde cuando acabó el oficio dejando un lirio blanco en la tumba fresca. En eso pensaba Missy de camino a la morgue.
- ¿Missy! ¿Vienes a por tu antigüo trabajo?
- No, Roger. ¿Tienes algo que ver? -Alzando la bolsa con el corazón lo enseñó a la altura de los ojos del hombre alopécico.
- Missy.. Deberías llamar a la policía ¿quieres echarlo al fuego?
- No, tengo otros planes..
Hay mujeres a las que no les gusta el corazón, unas lo rechazan, otras lo miman, lo estrujan, lo asfixian, otras lo besan, lo lamen, susurran..
Missy entró en el restaurante y pidió un plato de patatas y un bote de keptchup. Sacó su corazón de la bolsa, cortandolo en trocitos muy pequeños e impregnado en keptchup lo comió.
-¿Vaya Missy, eres anémica?
- Ya no.
A veces, se hacen sacrificios.
Por un momento, él sintió pena. Le gustaba ese alfiler, pero era San Valentín, debían hacerse sacrificios.
Con su corazón entre las manos Missy, su nueva columbina, bajó la cuesta que tantas veces había recorrido. Cuando murió su madre, o ese amante secreto en un accidente de tráfico, llovía y ella se introdujo en el cementerio horas más tarde cuando acabó el oficio dejando un lirio blanco en la tumba fresca. En eso pensaba Missy de camino a la morgue.
- ¿Missy! ¿Vienes a por tu antigüo trabajo?
- No, Roger. ¿Tienes algo que ver? -Alzando la bolsa con el corazón lo enseñó a la altura de los ojos del hombre alopécico.
- Missy.. Deberías llamar a la policía ¿quieres echarlo al fuego?
- No, tengo otros planes..
Hay mujeres a las que no les gusta el corazón, unas lo rechazan, otras lo miman, lo estrujan, lo asfixian, otras lo besan, lo lamen, susurran..
Missy entró en el restaurante y pidió un plato de patatas y un bote de keptchup. Sacó su corazón de la bolsa, cortandolo en trocitos muy pequeños e impregnado en keptchup lo comió.
-¿Vaya Missy, eres anémica?
- Ya no.
A veces, se hacen sacrificios.