Mi mayor fracaso vital es no haber sido capaz de tener una vida sexual normal. No hablo de follar mucho sino de follar. Hay fracasos que son subjetivos, "no haber aprendido a...", pero el sexo, creo, es algo que está a un nivel básico.
Otro gran fracaso es no haber podido vencer mi miedo a la violencia. Si me hubiera peleado al principio de la adolescencia, indiferentemente de haber ganado o perdido, puede que hubiera vivido con menos miedo las interacciones sociales y no hubiera desarrollado fobias y hábitos que me perjudicaron mucho.