Cuando Carl Gustav Jung viajó a EEUU en los años 20, pronosticó acertadamente que la población de origen europeo acabaría adoptando las maneras, modismos y cultura de la población negra.
Eres el perfecto ejemplo de por qué las sociedades multiétnicas son un estercolero idóneo para la explotación extranjera. Un ser individualista, egoísta, clasista e incapaz de sentir la más mínima identificación o empatía para con una gente que son tus compatriotas. Un tío desarraigado al que sólo le importa el dinero y que prefiere rodearse de americanos y pasar el tiempo en un foro de españoles porque en su visión estratificada del mundo percibe otras culturas ajenas como superiores y pretende vender su alma con tal de encajar en ellas. Personalmente a mí eso no me parece ni bien ni mal, tú sabrás, lo que me produce acidez de estómago es cuando cucarachas serviles y arrastradas como vosotros pretendéis incrustaros en sociedades ajenas no sólo para prosperar, sino para cambiarla desde dentro y corroerla poco a poco con vuestra insidia. Cada vez que le decís a un local de un país que os acoje cómo debería hacer las cosas en su propia casa y le calentáis la cabeza con la puta llorera sobre el sosialihmo deberían arrancaros la lengua.
Pero tú no te preocupes, que el aeropuerto está bien