Una nueva entrega de cine viejuno, ideal para los clásicos, para los españoles de bien, decentes y que se visten por los pies. En esta ocasión quería reseñar brevemente "La laguna negra" (1952), película dirigida por Arturo Ruiz Castillo, con un estilo parecido al de los dramas rurales de posguerra de Manuel Mur Oti, aunque menos denso y contemplativo, con un relato más fluido quizás. Entre el reparto destaca la participación de un Fernando Rey bastante joven.
Se trata de un drama rural, como ya he dicho, centrado en un pequeño pueblo del agro castellano, donde dos hermanos (Tomás Blanco y José María Lado) perpetran un atroz crimen contra el propio padre con la intención de hacerse con el control de la hacienda familiar y lucrarse miserablemente a costa del patrimonio reunido por el progenitor. Lanzan su cuerpo a la llamada laguna negra, ubicada en un lugar cercano al pueblo, de difícil acceso, agreste y entre montañas. Instigados por la mujer del hermano mayor (Maruchi Fresno), ambiciosa y malvada, tras el asesinato del padre denuncian su desaparición a las autoridades. El alcalde del pueblo y su secretario ya desconfían junto a otros vecinos del pueblo de la versión dada por los dos hermanos sobre la extraña desaparición del padre sin dejar rastro, y otras dificultades se van añadiendo cuando tratan de tomar el control efectivo de las propiedades y se agravan cuando deben hacer frente a las deudas de un usurero.
La figura del hermano exiliado en Buenos Aires (Fernando Rey), que gozaba de mayor favoritismo por parte del padre, y la mujer de uno de los hermanos (María Jesús Valdés), que no ha participado en el complot familiar, representan el contrapeso al mal de los hermanos, lo cual será clave en el desarrollo del último tramo de la película. El elemento religioso, típico de la época, también aparece reflejado en la película, como era normal por las influencias del nacionalcatolicismo vigente. No obstante, no cae en la cursilería ni en el sentimentalismo moralista. El filme adapta libremente el famoso romance de Antonio Machado sobre los hijos de Alvargonzález. Le doy un 7 tranquilamente, porque es una película destacable de la década de los años 50, una época en la que en España se hacía muy buen cine.
