El día 30 vi dos películas viejunas, para no faltar a la costumbre, que ahora paso a detallar en su sinopsis: Por un lado, "Un tal La Rocca" (1961), protagonizada por Jean Paul Belmondo y dirigida por Jean Becker, hijo del también director Jacques Becker. La película es bastante decepcionante, la verdad, y desde el principio aparece bastante deslavazada en el desarrollo de su argumento, que carece de una trama central que nos presente una historia, la desarrolle y finalmente tenga un final o desenlace, ya sea bueno, malo o regular. En este caso Jean Paul Belmondo es un mafiosete que ha salido de la cárcel, en teoría, porque no se sabe bien, y se cisca a una buena hembra (
Béatrice Altariba) que es la novia de otro mafiosete que tiene locales nocturnos, cuyo nombre es Vilanova. Belmondo se enfrenta a este y lo amoñeca, y a partir de ese momento se hace con sus locales y él es el que reparte mandanga y se sigue beneficiando a su mojera. También tiene a un hamijo en la cárcel con el que terminará coincidiendo por cuestiones de las que no quiero hacer spoiler, al que apoya a través de su hermana, una rubia muy follable (
Christine Kaufmann). Lo peor de esta película es lo dicho, la ausencia de una trama central que desarrolle los hechos de una manera coherente, y luego la falta de tensión narrativa, que se deja ver a través de la sucesión de escenas en las que el propio protagonista parece que está ahí por accidente, y que se la pela todo. Le falta ritmo y diría que hasta alma, es una película flojita, pero como se deja ver le pondría un 5.
La segunda película que he visto es "Mi adorado Juan" (1950), una comedia del final de la posguerra, española como es obvio, dirigida por Jerónimo Mihura y protagonizada por los entonces famosos actores Conchita Montes y Conrado San Martín. La historia va de un hombre, Juan (Conrado San Martín), que practica una vida sencilla y sin grandes ambiciones, centrada en ayudar a los demás, y trabajar lo justo y necesario para mantenerse y poco más. Vive con lo mínimo y rehúye de todo compromiso laboral manteniendo de manera inquebrantable esta filosofía de vida. Conoce a la coprotagonista de la película, Eloísa (Conchita Montes) cuando ésta es identificada como la ladrona de los perros de un grupo de amigos de Juan. Éste último investiga y va tirando del hilo hasta llegar a ella, y a partir de ahí se enamoran tras unos primeros desencuentros, y la historia gira en torno a una serie de peripecias en torno a la dicotomía entre un estilo de vida sencillo pero honesto, en conexión con la vida humilde y vivaracha del barrio, con gente de a pie, y la pompa y ostentosidad que procura la vida opulenta y aburguesada de quienes consagran su vida al lujo, a la ambición y el desenfreno. Y hasta aquí cuento. Hay una crítica muy evidente a la sociedad burguesa de la época, y a ciertas convenciones sociales de la época desde un humor absurdo que resulta bastante llamativo para la época en la que se hizo. Le he puesto un 6, porque tampoco me parece un peliculón ni mucho menos.