En el colegio calenté a dos tías. La primera, una gorda mongola que me sacabas de quicio en tercero y cuarto. En cuarto me dió por darle puñetazos en el brazo cada vez que te tocaba los huevos. Cuando llegó el verano y nos pusimos de manga corta llevaba los brazos llenos de moratones. La señorita Margarita le preguntó que de que eran esas marcas y le faltó tiempo para decir que se las había hecho yo. Se tiró la vieja a por mí y casi me arranca los pelos. Así que aprendí que hay que dar donde no queden marcas. Desde entoces patadas en el culo.
La segunda, encarnita mucha marcha, le dió por bajarme los pantalones del chándal cada vez que nos cruzabamos en el recreo estando yo en quinto y siendo ella dos años mayor que yo. Me tenia hasta los cojones. Un día, yendo hacia la cola para entrar en clase tras un recreo me paré a hablar con mi primo que estaba en la cola de los de séptimo. Llegó ella y me bajó los pantalones por detrás. Me los subí corriendo mientras veía como todo el mundo se reía alrededor mía. Venía de jugar un partidillo contra los de B, iba acelerado, enrrabiado porque habíamos perdido y solo me faltaba aquello. Me di la vuelta y la vi riéndose a carcajadas, entoces se me nubló la vista, vi que tenía las piernas abiertas y se solté una patada en el coño con toda mi alma. Soltó una especie de gruñido mientras se le ponían los ojos en blanco y caía redonda al suelo.
Menudo silencio se hizo en las dos colas que solo se rompió cuando dos amigas suyas comenzaron a gritar como locas llamado a los profesores que había en la entrada y chillando que le había pegado. Cuando cayó a plomo ya sabía que le iba a llevar palos como para hacerme un fuerte. Llegaron corriendo y la atendieron como se atendía en aquella época, levantándola en peso y zarandandola como un muñeco. Ella estaba pálida, con los ojos vueltos e inconsciente. En eso momento yo ya estaba cagado, no podía ni tragar saliva y no había pasado ni un minuto. Uno de los profesores, don Antonio el "media oreja" se tiró a por mí gritando que la había matado y diciéndote de todo. Me soplo una hostia que me cambió de signo del zodiaco. Me iba a dar otra pero don Rafael le grito que trajera agua que se estaba "despertando". Aproveche la coyuntura y me quite del medio. Entre corriendo en clase y me senté cagado vivo mientras me pitaba el oído del lado izquierdo y me ardía la cara A los cinco minutos entró la directora buscandome, le contó lo ocurrido a la señorita Margarita y me sacó de los pelos. En el pasillo estaban la mitad de los profesores y uns polvarea liada. Llamaron a mi hermana, que estaba en octavo, Allí solo se hablaba de mi patada. Mi hermana nada más verme me preguntó que quién me había cruzado la cara. Yo no podía ni hablar, estaba acojonado completamente y al borde del ataque de ansiedad. Señalé al media oreja y el cabron soltó que otra me tenía que haber dado. Mi hermana le dijo que fuera la ultima vez que me ponía la mano encima. Su respuesta fue reírse y entoces le dijo mi hermana que haber si reía tanto cuando bajara mañana mi madre. Le cambio la cara rápidamente. Entoces me preguntó que había pasado. Yo balbuceando, llorando y casi sin poder respirar le dije que estaba ella siempre me bajaba los pantalones y estaba harto de que se rieran de mi. Entoces, la señorita Margarita saltó diciendo que eso no era motivo para yo le pegará a una niña. Mi hermana le respondió que el niño era yo, que ella era dos años mayor. Entoces empezaron a discutir entre ellos, la vieja cabrona me cogió de una oreja me arrastró hacia la puerta de la clase y me dijo que para adentro. En eso llegó mi hermana y le subió la falta hasta el cuello mientras todos los profesores empezaron a reírse. Ella se giro soltandome y levantando la mano para abofetear a mi hermana. Adelante, dame, venga!!! Le grito mi hermana. Se hizo un silencio atroz en el pasillo. Entoces otro profesor le dijo a la vieja, no decías que eso no era motivo para pegarle a una niña? O a el si le pueden bajar los pantalones y a ti no se te quede subir la falda? Yo soy profesora, grito ella, y este ya ha sido castigado por pegarle a otra niña. Mi hermana me dijo, coge tú mochila que nos vamos a casa ahora mismo que vamos a hablar con papá. No no, aquí no se va nadie, dijo la directora. Si, nos vamos ahora mismo, le replicó mi hermana. No se puede salir del colegio en horario escolar, le soltó ella. Después de cómo le habeis pegado a mi hermano podemos iros antes de que lo matéis, sobre todo está. Coge la mochila, venga. Pero yo no me movía de detrás de mi hermana. Había un giro dramático de los acontecimientos, pero yo seguía en estado de shock y veía que me mataban si me movía de alli. Me cogió me hermana de la mano y nos fuimos sin mochila.
Luego de adulto solo follando cuando alguna que ha querido alguna hostia, que le tirara de los pelos o le apretará del pescuezo en plena faena. A una, hace tiempo, le iba la marcha y tuve que comprar una fusta en el decathlon para azotarla. Hostia como le ponía el culo y como se corría con los azotes. No he visto otra cosa igual en mi vida.