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CARMINA ORDOÑEZ ESTUVO A SUELDO DE HASÁN II
La más veterana de las habitantes de la selva ‘rosa’, Carmina Ordóñez, trabajó varios años como relaciones públicas de Marruecos contratada por una empresa del rey Hasán II. Sus cuentas y sus salarios los pagaba el ‘holding’ Omnium Nord Africain, que gestiona las riquezas de la familia real.
Todos los lectores de las revistas ‘rosas’ y los oyentes de los programas del mismo color saben que a la difunta Carmina Ordoñez le encantaba Marruecos. En este país fijó su residencia una larga temporada. Se trasladó a Marraquech en diciembre de 1990, junto con su segundo marido, Julián Conteras, y su hijo menor. Regresó a España a principios de 1996, pero siempre que podía viajaba de nuevo a Marruecos, a pasar siquiera un corto fin de semana en Tánger o en Marraquech. Muchos españoles la han visto en el ferry que une Tánger con la Península.
Durante varios años, Carmina Ordóñez puso sus contactos y su imagen al servicio del Gobierno de Marruecos como ‘gancho’ turístico –apareció en algunas portadas de ‘Hola’ contando las maravillas de Marrquech y del país-, aunque hay quien sospecha que sus encantos sirvieron para atraer al reino de Hasán II no sólo turistas.
Carmina organizó viajes de ‘famosetes’, periodistas y ‘lobbistas’ a Marruecos, donde a éstos se les agasajó de tal manera que quedaron convertidos en admiradores del país. Es la política habitual en Rabat, que ha dado excelentes resultados, y ahí está para confirmarlo el ejemplo de la clase política francesa.
Por estas tareas, Carmina, fallecida por una intoxicación de drogas en su casa a finales de julio pasado, cobró abultados salarios y dietas de uno de los ‘holdings’ de Hasán II que gestionaba las propiedades personales de éste en un país en el que prácticamente todo, personas, animales y cosas, era suyo. Se trata de Omnium Nord Africain, más conocida por sus siglas ONA, y su finalidad es gestionar y acrecentar las riquezas de la familia alauí.
El grupo industrial y financiero ONA abarca la minería, el sector agroalimentario (la familia real marroquí es una de las principales beneficiarias de la reducción de aranceles comunitarios para el tomate marroquí, que tanto perjudica a los cultivadores españoles), la pesca (otro sector en el que choca con españoles), los supermercados, la banca y los seguros. Además, ONA, que cotiza en Bolsa, posee el 100% de la zona franca de Tánger, rival directo de los puertos de Algeciras y Ceuta.
Más arriba de ONA, la familia real dispone de dos casas matrices’: Siger y Ergis, anagramas de la palabra ‘regis’, rey en latín. Estas dos dominan otras empresas. Tras la compra por el Banque Commerciale Marocaine (BCM), del que ONA posee un 35% del accionariado, del grupo financiero y asegurador Wafa, en diciembre de 2003, la familia real marroquí controla el 60% de la Bolsa de Casablanca. Una posición que no tenían ni los zares rusos ni los reyes holandeses en las Bolsas de sus países.
Entre los socios del rey Mohamed VI en estos negocios financieros se encuentran el BSCH (tiene sendos porcentajes del BCM y de ONA), Caja Madrid (inversor en BCM) y BBVA (poseía casi el 10% de Wafabank antes de la venta del grupo Wafa). No es por tanto Carmina Ordóñez la única que hacía negocios con el sultán.
ONA no es importante para la dinastía únicamente por su carácter económico. En unas oficinas del holding conoció Mohamed VI a la que hoy es su esposa: Lalla Salma Bennani. La nueva princesa desempeñó su primer empleo en ONA como ingeniero de sistemas de informacion, donde había efectuado un cursillo de seis meses.
https://www.minutodigital.com/noticias/carmina.htm