Doc_Triviño
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Este ciclo en que estoy ahora, Ginecoobstetricia, me enseña cada cosa nueva...
Ahora estoy de partólogo, es decir, que tengo que atender a la parturienta desde que tiene sus dolores hasta que suelta a la criatura y los posteriores alumbramientos.
No dejo de maravillarme cómo ese pequeño y sedoso canalito, hecho para reaccionar hasta el orgasmo hasta con un dedo meñique, se pueda dilatar BRUTALMENTE hasta permitir el paso de un melón, que es lo que mide la cabecita del neonato. Claro que si pasa muy seguido ocurre el famoso "bolsillo de payaso". Imaginación, por favor...
El problema viene cuando llegan las primigestas, o sea las que por primera vez saben lo que es parir. El doble de tiempo sufriendo hasta que el niño baje y se instale, y el doble de dificultoso. Ese hasta hace pocos meses tentador y suculento chochito, convertido de pronto en una boca babeante de mucosidad sanguinolenta y asomando un mechoncito de cabellos al fondo... Y al llegar el momento supremo (PUJE!, ¡QUE PUJE, CARAJO!!) para evitar un horrible desgarro que puede comprometer hasta el periné e incluso el ano, se debe, previa anestesia, practicar un corte en la vagina y los labios con la tijera. La episiotomia. :x
Eso se corta, tomando la vulva (el chocho, pa los ignorantes) como un reloj y trazando el corte más o menos hacia las 8. Pero a veces ni así se evita que el pobre organo quede reducido a jirones, por causa de un niño demasiado grande o (la mayor parte de veces) que la chica no puja como debe sino que todo el aire lo mete a garganta y el bebe ahogándose abajo.
La cosida de todo eso es otra historia.
Con hilo absorbible, tiene que aproximar los planos desde los mas profundos. Y con puntitos separados, dejar la conchita tal cual estaba. Por suerte yo lo hago bien, me han contado casos en que la concha queda como haciendo una mueca de concurso. O que lo dejen más chico que antes, que no pase nada por ahi.
Y ustedes que se quejan de una cortadita al afeitarse, so maricones...
Ahora estoy de partólogo, es decir, que tengo que atender a la parturienta desde que tiene sus dolores hasta que suelta a la criatura y los posteriores alumbramientos.
No dejo de maravillarme cómo ese pequeño y sedoso canalito, hecho para reaccionar hasta el orgasmo hasta con un dedo meñique, se pueda dilatar BRUTALMENTE hasta permitir el paso de un melón, que es lo que mide la cabecita del neonato. Claro que si pasa muy seguido ocurre el famoso "bolsillo de payaso". Imaginación, por favor...
El problema viene cuando llegan las primigestas, o sea las que por primera vez saben lo que es parir. El doble de tiempo sufriendo hasta que el niño baje y se instale, y el doble de dificultoso. Ese hasta hace pocos meses tentador y suculento chochito, convertido de pronto en una boca babeante de mucosidad sanguinolenta y asomando un mechoncito de cabellos al fondo... Y al llegar el momento supremo (PUJE!, ¡QUE PUJE, CARAJO!!) para evitar un horrible desgarro que puede comprometer hasta el periné e incluso el ano, se debe, previa anestesia, practicar un corte en la vagina y los labios con la tijera. La episiotomia. :x
Eso se corta, tomando la vulva (el chocho, pa los ignorantes) como un reloj y trazando el corte más o menos hacia las 8. Pero a veces ni así se evita que el pobre organo quede reducido a jirones, por causa de un niño demasiado grande o (la mayor parte de veces) que la chica no puja como debe sino que todo el aire lo mete a garganta y el bebe ahogándose abajo.
La cosida de todo eso es otra historia.
Con hilo absorbible, tiene que aproximar los planos desde los mas profundos. Y con puntitos separados, dejar la conchita tal cual estaba. Por suerte yo lo hago bien, me han contado casos en que la concha queda como haciendo una mueca de concurso. O que lo dejen más chico que antes, que no pase nada por ahi.
Y ustedes que se quejan de una cortadita al afeitarse, so maricones...
