FlorianSotoPeña
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- 16 Ago 2009
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Buenas a todos, ya sabéis que en los últimos tiempos no me prodigo demasiado por estos lares, entre otras cosas por los cambios estructurales que han tenido lugar en mi agitada existencia. Hasta pace pocos años todo era vagar de un lado a otro, con trabajos de mierda, mal remunerados y poco estables. Pese a ello me iba desenvolviendo bien, porque me permitía una vida itinerante, gitano estail, con multitud de aventuras, conociendo a mucha gente —no siempre la más recomendable— y repartiendo lefa por doquier, cuando las interfectas, normalmente golfas y tipas de escasa valía en lo humano y moral, me lo permitían.
Pues bien, ahora incluso tengo un trabajo estable y una afición que se está convirtiendo en un trabajo y que aspira a sustituir al trabajo propiamente dicho. Tengo unos ingresos que satisfacen mi actual ritmo de vida, que me permiten moverme con más seguridad y tener aspiraciones vitales algo más serias. Pese a ello, sigo con el cimbel enhiesto y me sigue pirrando lo de follar con hembras, los facesittings y toda clase de guarradas y cerdadas con las mogeras más variadas.
Desde hace unos años venía follando con cierta regularidad con una tipa de familia no acomodada, pero sí de economía desahogada, podemos decirlo así. La tipa tiene ya un par de churumbeles, todavía pequeños, cuando empezamos a follar más habitualmente y tener una relación más estrecha. Cada uno de ellos tiene un padre diferente, como mandan los cánones de la mogera empoderada y moderna. Los tiene con sus abuelos la mayor parte del tiempo, y su vida no es que sea demasiado ordenada. Trabaja en el negocio familiar, con el tema de la hostelería, porque el padre tiene dos restaurantes. Pese a tenerlo todo relativamente fácil, pues solo tiene una hermana más pequeña, y que los padres son muy buenas personas, ella anda a la gresca con la familia, con reproches absurdos y celos de la hermana. La tipa ha sido una perdida toda la vida, con pocas luces o apagadas. Pero bueno, no voy a adentrarme mucho en ese tema, porque el motivo de mi escrito pretende exponer otra historia, que eso sí, va en paralelo.
Resulta que hace algo más de medio año, allá por marzo, me escribe un día y me dice que lleva unos días de retraso y que aquello no le baja. Al principio no le dio demasiada importancia, porque tampoco es que tenga unos ciclos especialmente regulares, pero empezó a sospechar que podía estar embarazada. Baja a la farmacia, compra uno de esos predictores de orina y, al hacérselo en casa, aparecen las dos rayitas de marras. Me manda un mensaje diciéndome que ha salido positivo y que estaba preñada. Para asegurarnos repite la prueba al día siguiente y vuelve a salir positiva, y entonces ya pide cita con el médico. La prmera reacción fue de sorpresa, la verdad, no me hacía a la idea de que este día terminaría llegando. Pocos días después va al centro de salud y le hacen las pruebas correspondientes. Luego le hacen una ecografía y es cuando ya se confirma que, efectivamente, hay un embarazo en curso y un proyecto de vida, un floriancito, está gestándose en sus entrañas.
Además me dice que al 100% es mio, que yo soy el padre seguro, sin duda alguna. Todo este tinglado me impacta mucho, así de sopetón y pienso, tremendo cipote tengo y tal, pero inmediatamente quedo un poco como monguerizado. Balbuceo unas pocas palabras, y ella lo interpreta como que no quiero saber nada del asunto, y que pretendo que aborte. La verdad es que se me cayó un poco el escroto al suelo, porque era bastante despreocupado en el follar con estos temas, y últimamente la estaba follando mucho por el culo, porque el anal me enloquece, igual que a ella, que al principio lo detestaba y tenía reparos en practicarlo. Al fin y al cabo lo que me conquistó de la tipa fue su culo gordo, y no su personalidad ni ninguna cualidad personal, porque realmente es una tipa muy "normal", o relativamente normal. Me la venía follando porque conectábamos mucho en el tema sexual, lo disfrutábamos, y luego apenas hemos convivido, más allá de algunos días, fines de semana y puentes por festividades varias.
Al principio, la tipa reaccionó mal contra mi, por lo que comentaba, pero yo aclaré que estaba dispuesto a hacerme cargo de lo que saliera de su chochamen, sin problema alguno. Me costó un poco que lo entendiera por su carácter infantil, que cuando se le mete una idea en la cabeza no hay quien la saque de ahí. Quedamos en reducir los encuentros por el momento, porque al parecer mi presencia le generaba cierta "tensión", no acabo de entender esta mierda, y está con su madre en Zaragoza, donde pretende estar durante todo el embarazo. Así que hemos ido gestionando el asunto a distancia. Hasta el momento, con las pruebas regulares y tal, parece que todo marcha bien.
La verdad es que yo andaba muy tranquilo en mi pueblo, yendo de aquí para allá. He de decir que tampoco he guardado fidelidad a la torda esta, más que nada porque nuestros encuentros eran irregulares, y los mortadelos se los hacía en una propiedad familiar pirenaica, donde subíamos las fechas festivas. Mientras tanto yo y mi cipote nos las teníamos que arreglar para sobrevivir en este valle de lágrimas, así que echaba manos de otras amigüitas, porque lo de ligar por ahí, a la caza de chochos frescos es una actividad que si bien practicaba hace años, ahora mismo la he abandonado por motivos de seguridad, y porque me da mucha pereza tener que trabajarme el asunto por un mísero polvo, así que voy a lo seguro.
Lo que todo este tema me plantea ahora mismo, son más cambios de vida, porque se supone que como padre —ya veremos como termina el tinglado— ya voy a tener responsabilidades de otro tipo, y lo de formalizar una relación con la madre lo veo complicado, porque la convivencia seria y formal con la susodicha me huelo que va a ser un infierno, y ni uno ni otro estamos por la labor. Todavía no hemos trazado como vamos a organizarnos en el postparto, si no pasa nada raro. Pero si os digo la verdad, incluso creo que debería pedir una prueba de ADN porque no me fío un pelo. Siempre me ha dicho que solo follaba con un servidor, pero el pasado de golferío puteril de la interfecta me hace desconfiar. No tengo pruebas concretas de nada, y no voy a montar una película por este asunto.
En fin, estos meses están siendo no complicados en la práctica, porque yo sigo con mis rutinas, mi trabajo y mis historias, y voy gestionando el tema a distancia. A mi madre le ha hecho ilusión, como a mis hermanos, y a mi también, pero no es lo mismo verlo en otros o desearlo que verse con el percal encima, y ahora a unos pocos meses de que, si la cosa marcha bien, nazca un vástago que lleve —en teoría— mi sangre y sea portador potencial de las taras que lastran mi existencia. En fin, es un tema en el que nunca pensé, porque el follar alegremente, en una relación en la que no había ni compromiso ni responsabilidad alguna, era pasar el calentón, relajarse y poco más. Ahora vienen las consecuencias que habrá que asumir, y me da cierta ansiedad el tema de no tener el control total sobre este asunto, como quedará esta relación de aquí en adelante, en los próximos meses y otras muchas cosas. El tema de tener que poner shekels para la crianza de la larva no me preocupa demasiado, quizás lo que menos, pero sí posibles cambios inesperados que puedan surgir. Espero que al final no termine siendo un cuajaron de lefa anal, y me lo presente envuelto en mantitas y con ropa de bebé para mofarse de mi.
Pues bien, ahora incluso tengo un trabajo estable y una afición que se está convirtiendo en un trabajo y que aspira a sustituir al trabajo propiamente dicho. Tengo unos ingresos que satisfacen mi actual ritmo de vida, que me permiten moverme con más seguridad y tener aspiraciones vitales algo más serias. Pese a ello, sigo con el cimbel enhiesto y me sigue pirrando lo de follar con hembras, los facesittings y toda clase de guarradas y cerdadas con las mogeras más variadas.
Desde hace unos años venía follando con cierta regularidad con una tipa de familia no acomodada, pero sí de economía desahogada, podemos decirlo así. La tipa tiene ya un par de churumbeles, todavía pequeños, cuando empezamos a follar más habitualmente y tener una relación más estrecha. Cada uno de ellos tiene un padre diferente, como mandan los cánones de la mogera empoderada y moderna. Los tiene con sus abuelos la mayor parte del tiempo, y su vida no es que sea demasiado ordenada. Trabaja en el negocio familiar, con el tema de la hostelería, porque el padre tiene dos restaurantes. Pese a tenerlo todo relativamente fácil, pues solo tiene una hermana más pequeña, y que los padres son muy buenas personas, ella anda a la gresca con la familia, con reproches absurdos y celos de la hermana. La tipa ha sido una perdida toda la vida, con pocas luces o apagadas. Pero bueno, no voy a adentrarme mucho en ese tema, porque el motivo de mi escrito pretende exponer otra historia, que eso sí, va en paralelo.
Resulta que hace algo más de medio año, allá por marzo, me escribe un día y me dice que lleva unos días de retraso y que aquello no le baja. Al principio no le dio demasiada importancia, porque tampoco es que tenga unos ciclos especialmente regulares, pero empezó a sospechar que podía estar embarazada. Baja a la farmacia, compra uno de esos predictores de orina y, al hacérselo en casa, aparecen las dos rayitas de marras. Me manda un mensaje diciéndome que ha salido positivo y que estaba preñada. Para asegurarnos repite la prueba al día siguiente y vuelve a salir positiva, y entonces ya pide cita con el médico. La prmera reacción fue de sorpresa, la verdad, no me hacía a la idea de que este día terminaría llegando. Pocos días después va al centro de salud y le hacen las pruebas correspondientes. Luego le hacen una ecografía y es cuando ya se confirma que, efectivamente, hay un embarazo en curso y un proyecto de vida, un floriancito, está gestándose en sus entrañas.
Además me dice que al 100% es mio, que yo soy el padre seguro, sin duda alguna. Todo este tinglado me impacta mucho, así de sopetón y pienso, tremendo cipote tengo y tal, pero inmediatamente quedo un poco como monguerizado. Balbuceo unas pocas palabras, y ella lo interpreta como que no quiero saber nada del asunto, y que pretendo que aborte. La verdad es que se me cayó un poco el escroto al suelo, porque era bastante despreocupado en el follar con estos temas, y últimamente la estaba follando mucho por el culo, porque el anal me enloquece, igual que a ella, que al principio lo detestaba y tenía reparos en practicarlo. Al fin y al cabo lo que me conquistó de la tipa fue su culo gordo, y no su personalidad ni ninguna cualidad personal, porque realmente es una tipa muy "normal", o relativamente normal. Me la venía follando porque conectábamos mucho en el tema sexual, lo disfrutábamos, y luego apenas hemos convivido, más allá de algunos días, fines de semana y puentes por festividades varias.
Al principio, la tipa reaccionó mal contra mi, por lo que comentaba, pero yo aclaré que estaba dispuesto a hacerme cargo de lo que saliera de su chochamen, sin problema alguno. Me costó un poco que lo entendiera por su carácter infantil, que cuando se le mete una idea en la cabeza no hay quien la saque de ahí. Quedamos en reducir los encuentros por el momento, porque al parecer mi presencia le generaba cierta "tensión", no acabo de entender esta mierda, y está con su madre en Zaragoza, donde pretende estar durante todo el embarazo. Así que hemos ido gestionando el asunto a distancia. Hasta el momento, con las pruebas regulares y tal, parece que todo marcha bien.
La verdad es que yo andaba muy tranquilo en mi pueblo, yendo de aquí para allá. He de decir que tampoco he guardado fidelidad a la torda esta, más que nada porque nuestros encuentros eran irregulares, y los mortadelos se los hacía en una propiedad familiar pirenaica, donde subíamos las fechas festivas. Mientras tanto yo y mi cipote nos las teníamos que arreglar para sobrevivir en este valle de lágrimas, así que echaba manos de otras amigüitas, porque lo de ligar por ahí, a la caza de chochos frescos es una actividad que si bien practicaba hace años, ahora mismo la he abandonado por motivos de seguridad, y porque me da mucha pereza tener que trabajarme el asunto por un mísero polvo, así que voy a lo seguro.
Lo que todo este tema me plantea ahora mismo, son más cambios de vida, porque se supone que como padre —ya veremos como termina el tinglado— ya voy a tener responsabilidades de otro tipo, y lo de formalizar una relación con la madre lo veo complicado, porque la convivencia seria y formal con la susodicha me huelo que va a ser un infierno, y ni uno ni otro estamos por la labor. Todavía no hemos trazado como vamos a organizarnos en el postparto, si no pasa nada raro. Pero si os digo la verdad, incluso creo que debería pedir una prueba de ADN porque no me fío un pelo. Siempre me ha dicho que solo follaba con un servidor, pero el pasado de golferío puteril de la interfecta me hace desconfiar. No tengo pruebas concretas de nada, y no voy a montar una película por este asunto.
En fin, estos meses están siendo no complicados en la práctica, porque yo sigo con mis rutinas, mi trabajo y mis historias, y voy gestionando el tema a distancia. A mi madre le ha hecho ilusión, como a mis hermanos, y a mi también, pero no es lo mismo verlo en otros o desearlo que verse con el percal encima, y ahora a unos pocos meses de que, si la cosa marcha bien, nazca un vástago que lleve —en teoría— mi sangre y sea portador potencial de las taras que lastran mi existencia. En fin, es un tema en el que nunca pensé, porque el follar alegremente, en una relación en la que no había ni compromiso ni responsabilidad alguna, era pasar el calentón, relajarse y poco más. Ahora vienen las consecuencias que habrá que asumir, y me da cierta ansiedad el tema de no tener el control total sobre este asunto, como quedará esta relación de aquí en adelante, en los próximos meses y otras muchas cosas. El tema de tener que poner shekels para la crianza de la larva no me preocupa demasiado, quizás lo que menos, pero sí posibles cambios inesperados que puedan surgir. Espero que al final no termine siendo un cuajaron de lefa anal, y me lo presente envuelto en mantitas y con ropa de bebé para mofarse de mi.
