PERVERTMAN
The Definitive LOLaster
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En estos dias de concordia-quetejroña, honda satisfacción y sonrisas Profident-Profit, los copos de nieve caen como a la documentación del coche la farlopa. Ya se sabe, la gente no es muy delicada y se empecinan en alcanzar el cielo por la vía rápida y vacía aunque grumosa.
En estas fechas tan señaladas y que tanto permite a tantos no señalarse a sí mismos pasando el tiempo entre cenas de empresa, Christmyass y catálogos de vacua vanidad; la autoconsciencia y el sentido común, eso tan underground a día de hoy, aún existe. Todavía hay disidentes sociales que no comulgan con la mierda de la cruz ungida por la tarjeta de crédito.
Y a mí, por asociaciones de ideas que dejo a vuestro criterio juzgar, se me acaba de venir a la mente esta duda (si estuviera la más tetuda anda que iba a estar ahora escribiendo esto
):
En España el mercado de seguros de decesos es uno de los más extendidos y estables del mundo. Pon que los españoles somos Lorquianos, tragicómicos y nihilistas porque el desencanto y la jerna loca acaba por imponerse ante el raciocinio y el progreso.
Este fenómeno tiene difícil parangón en cualquier otra parte del mundo en las condiciones que aquí se da. Es decir, pasamos más tiempo que nadie en el planeta pensando en morirnos, de una forma muy civilizada, eso sí.
El tema es que desde mi más tierna infancia recuerdo a ese ser indescriptible llamado “Cobrador de Finisterre”. Un tipo de mirada de materia oscura, de ropa somnolienta, talante descarnado e infinita resignación.
El becario de la Parca en el mundo después de Ford.
Hace ya un par de años que sus lúgubres e intempestivas visitas han sido sustituidas por una mucho más desapercibida e impersonal letra del Grand Theft Banco.
¿Puede haber algo más molesto que qué te escupan a la cara aquello que llevas en la rom de tu adn?. Algún dia me moriré pero me parece estúpido tener que aguantar que vengan periódicamente a recordártelo y encima tengas que pagar por tan dudoso privilegio.
Pero que acojonante que es un mundo en el que, mucho más allá de que la muerte tenga un precio, el descanso eterno todavía lleva papeles rosas de la financiera pegados con grapas en el último momento.
Hace tan solo un par de días que he cumplido mi eterna promesa de darme de baja de mi aportación a mi propio entierro. Se han desperdiciado céntimos, pesetas y euros pero me importa tanto como una cuenta de MSN para ligar.
¿Qué harán conmigo cuando me muera? ¿Mis descendientes (dudo que los tenga) tendrán que apechugar con el fiambre (nunca mejor dicho)?. ¿Me recogerá la Empresa Municipal de Placas Bases Humanas mortalmente gameoverclockeadas? ¿Vendrán los bomberos con las cámaras del Buscalol de TeleRisto a exhumar mi cadáver y pondrán un títular de Síndrome de Diógenes?.
Yo lo que quiero cuando me muera es parar el tráfico. No por pleitesía de la gente sino por pobre de mierda y por joder :D
En estas fechas tan señaladas y que tanto permite a tantos no señalarse a sí mismos pasando el tiempo entre cenas de empresa, Christmyass y catálogos de vacua vanidad; la autoconsciencia y el sentido común, eso tan underground a día de hoy, aún existe. Todavía hay disidentes sociales que no comulgan con la mierda de la cruz ungida por la tarjeta de crédito.
Y a mí, por asociaciones de ideas que dejo a vuestro criterio juzgar, se me acaba de venir a la mente esta duda (si estuviera la más tetuda anda que iba a estar ahora escribiendo esto
):En España el mercado de seguros de decesos es uno de los más extendidos y estables del mundo. Pon que los españoles somos Lorquianos, tragicómicos y nihilistas porque el desencanto y la jerna loca acaba por imponerse ante el raciocinio y el progreso.
Este fenómeno tiene difícil parangón en cualquier otra parte del mundo en las condiciones que aquí se da. Es decir, pasamos más tiempo que nadie en el planeta pensando en morirnos, de una forma muy civilizada, eso sí.
El tema es que desde mi más tierna infancia recuerdo a ese ser indescriptible llamado “Cobrador de Finisterre”. Un tipo de mirada de materia oscura, de ropa somnolienta, talante descarnado e infinita resignación.
El becario de la Parca en el mundo después de Ford.
Hace ya un par de años que sus lúgubres e intempestivas visitas han sido sustituidas por una mucho más desapercibida e impersonal letra del Grand Theft Banco.
¿Puede haber algo más molesto que qué te escupan a la cara aquello que llevas en la rom de tu adn?. Algún dia me moriré pero me parece estúpido tener que aguantar que vengan periódicamente a recordártelo y encima tengas que pagar por tan dudoso privilegio.
Pero que acojonante que es un mundo en el que, mucho más allá de que la muerte tenga un precio, el descanso eterno todavía lleva papeles rosas de la financiera pegados con grapas en el último momento.
Hace tan solo un par de días que he cumplido mi eterna promesa de darme de baja de mi aportación a mi propio entierro. Se han desperdiciado céntimos, pesetas y euros pero me importa tanto como una cuenta de MSN para ligar.
¿Qué harán conmigo cuando me muera? ¿Mis descendientes (dudo que los tenga) tendrán que apechugar con el fiambre (nunca mejor dicho)?. ¿Me recogerá la Empresa Municipal de Placas Bases Humanas mortalmente gameoverclockeadas? ¿Vendrán los bomberos con las cámaras del Buscalol de TeleRisto a exhumar mi cadáver y pondrán un títular de Síndrome de Diógenes?.
Yo lo que quiero cuando me muera es parar el tráfico. No por pleitesía de la gente sino por pobre de mierda y por joder :D