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Es agradable pensar que han usado todos y cada uno de los aparatitos con ella y al final le ha reventado el corazón y se ha quedado ahí, muerta en el sitio, por puta y por multiorgásmica.
La piel blanquecina y la almohada refuerzan la fantasía ad infinitum.
Es agradable pensar que han usado todos y cada uno de los aparatitos con ella y al final le ha reventado el corazón y se ha quedado ahí, muerta en el sitio, por puta y por multiorgásmica.
La piel blanquecina y la almohada refuerzan la fantasía ad infinitum.
Es agradable pensar que han usado todos y cada uno de los aparatitos con ella y al final le ha reventado el corazón y se ha quedado ahí, muerta en el sitio, por puta y por multiorgásmica.
La piel blanquecina y la almohada refuerzan la fantasía ad infinitum.
Yo prefiero recrearme en la idea de la muerte por asfixia, causada por la mentada almohada, en el momento cúlmen del uso de toda esa parafernalia desviada. Ahogar a alguien de esa guisa ha de ser cuantitativamente más placentero que el sexo en sí, sin duda.
Parece ser que el cabeza de familia ha enganchado a Sabreman con el dildo colgando de su bragueta, justo antes de que llamase a la puerta una ONG de no discriminación de los y las gays.