Antes vivir en el centro debía estar bien, por lo menos en algunas zonas. Igual que en Lavapiés los vecinos cerraban las puertas sólo por la noche y porque se les metían los gatos callejeros, hasta hace relativamente poco algunas zonas del centro de Madrid eran pintorescas y estaban habitadas por descendientes de muchas generaciones de madrileños. Pero no es sólo la gentrificación sino algo más. Había muchos bares famosos donde había tertulias, desde literatura al mundo de los toros. Había tiendas que pasaban de padres a hijos que vendían cuchillos, sombreros o cualquier otra cosa, y los dueños no eran ricos. Librerías especializadas en ciertos temas, cines...
No sólo es cosa de pisos turísticos e inmigración, han cambiado muchísimas cosas. El escritor este se cree que todo eso va a volver o que todavía está.