Yo trotaba y trotaba, pero el tío se metía un sprint tremendo y luego caminaba un rato. Cuando parecía que iba a alcanzarlo, echaba a correr otra vez como si lo persiguiera el demonio. Así llegamos a Francia. De propina, unos negros y unas tetas en bikini no demasiado mustias.
Ver el archivos adjunto 217689
Ver el archivos adjunto 217690
Ver el archivos adjunto 217691
Me ha parecido un cuerpo maravilloso y es prueba de que existe Dios, y cincela a sus criaturas con esmero.
Me recordaba la espalda de Guts.
Ver el archivos adjunto 217694