El hilo definitivo de nuestras desvirgaciones

Mi desvirgación bastante normal todo, pero pelín temprano, creo yo. A los 13 yo y ella 13 también. Éramos novios, o todo lo novios que se puede ser a esa edad, nos habíamos liado en ese verano y para invierno ya me la había chupado y yo le había destrozado el himen haciendole un dedo. Hubo varias intentonas anteriores pero no conseguía erectar cuando me ponía el condón/alguien venía a casa, así que dijimos de hacerlo en el trastero y sin preservativo. Aún así a mí me costó todo un mundo porque os aseguro que en un trastero en invierno hace mucho mucho frío. Probamos en varias posiciones y no entraba ni pa dios, como si hubiera algo haciendo tope ahí. Me bajé al pilon y me puse a chupar como un puto choto, que le dejé eso con más baba que la hostia, la puse lo más espatarrada que pude (ella quejándose del frío en la espalda) y se la clavé. Nos miramos como sorprendidos y yo pregunté si estaba dentro y ella respondió con un inquietante "creo que sí". Os podéis hacer una idea cómo le sentó eso a mi masculinidad, pero bueno, aguanté las ganas de llorar y me puse a bombear unos intensísimos 30 segundos para acabar haciéndole un creampie porque en nuestro amor enorme de adolescentes sin sustancia pensábamos que sí se quedaba embarazada pues no pasaba nada.
Y poco más, ella me había dicho que llevásemos algo cada uno para hacer el momento de después mas especial y que quería quedarse un rato para hablar de lo sucedido (jamás supe a qué se refería con esto). Yo llevé una flor porque no sabía qué pollas llevarla y todo mi corpus intelectual sobre el tema se limitaba a series de adolescentes yankis y me sonaba que eso de las flores era romántico, y ella me llevó una poesía que más bien parecía un atestado policial y yo simulé llorar cuando la leí.

Y digo que fue temprano porque esto de follar así de rodao con 13 años y lo que te rondaré morena con esta chica hizo que cuando lo dejamos con 15 años yo ya estaba jugando en otra liga y a mí eso de los besitos y si puta madre me importaba lo justo e iba a toda hostia con la furcia que hubiese tenido la mala suerte de que yo le gustase. Total, que no tenía paciencia ninguna y solo tenía 15 años. Si a la semana no estábamos follando o, como poco, chupándonos por donde meamos, la mandaba a tomar por culo, y me porté como un verdadero mongólico con (todas) alguna que merecía la pena de verdad.

¿No te habías desvirgao tú con 18, hijo de puta embustero? Eso dijiste con tu antiguo HUSUARIO.
 
¿No te habías desvirgao tú con 18, hijo de puta embustero? Eso dijiste con tu antiguo HUSUARIO.
En publico se me ha acusado de ser cenobita y en privado de ser otros usuarios, algunos incluso desconocidos para mí. Benito hasta se cree que soy el que le quitó a su novia.
Tan difícil es creer que hay nuevos usuarios en este foro? Os gusta más la endogamia que a los hemofílicos
 
En publico se me ha acusado de ser cenobita y en privado de ser otros usuarios, algunos incluso desconocidos para mí. Benito hasta se cree que soy el que le quitó a su novia.
Tan difícil es creer que hay nuevos usuarios en este foro? Os gusta más la endogamia que a los hemofílicos

Eres un puto calvo, eso lo primero.
 
EN Muchos pueblos de La Sagra hay la costumbre (la sipotah o el desfloro) que aunque nunca se perdió, estuvo algo en desuso y ahora está muy de moda de que sean las madres, las otras madres, las que enseñan a los hijos de otras.



En mi caso fue la vecina de enfrente la que me enseñó, yo tendría 13 años y ella rondando la treintena, tenia un hijo de 11 una hija de 6 y estaba preñada de pocos meses, asi que no había riesgo de nada ni futuras sospechas, y allí estuve yo metiendo la colita y masajeando galletas maría con leche de preñada.



Es algo normal en La Sagra que una progenitora le pida a una compañera, amiga o vecina, que enseñe a su hijo a amar, o que sea estas últimas las que se ofrezcan.
 
Editado cobardemente:
Yo ya lo conté. Me tocaba hacer un trabajo con la tetuda de clase, que unos días antes consiguió cambiarse en clase a mi lado. La chavala tenía un novio bastante mayor, de 22 años y nosotros tendríamos 15 recién cumplidos. Fuimos a su casa a hacer deberes y me hizo hombre. Estuvimos haciendo deberes hasta final de curso, unas tetas tremendas y duras. Aunque tenía una nariz pelín aguileña, con 15 años me parecía una chavala bastante guapa. Un cuerpo duro y lleno de curvas, no tardaría muchos años en ponerse jamona, supongo. Le perdí la vista dos o tres años después.

Le agradeceré toda la vida hacer de mí un amante espectacular. Incluso guardaba un buen recuerdo de la primera vez, sin prisas, dejándome recorrer todo su cuerpo y aprender a cómo se maneja un cuerpo de mujer.

Lo malo de follar es que una vez lo haces, ya no puedes pasar bien sin follar.
Me costó hasta los 17 volver a acostarme con otras, entonces ya no volví a pasar miserias.

Joder, ojalá hubiese tenido un inicio así.


Me ha recordado un primo mio que con 16 las 2 mas potentes de la clase con la excusa de estudiar se lo fallaron vivo, llegando a romper la cama, 25 años despues aun no lo ha superado.

2 años mas tarde me iba a decir follé a una, pero no pude porque no le entraba la polla, al menos nos pasamos la noche ocn sexo oral.
 
EN Muchos pueblos de La Sagra hay la costumbre (la sipotah o el desfloro) que aunque nunca se perdió, estuvo algo en desuso y ahora está muy de moda de que sean las madres, las otras madres, las que enseñan a los hijos de otras.



En mi caso fue la vecina de enfrente la que me enseñó, yo tendría 13 años y ella rondando la treinte,na, tenia un hijo de 11 una hija de 6 y estaba preña de pocos meses, asi que no había riesgo de nada ni futuras sospechas, y allí estuve yo metiendo la colita y masajeando galletas maría con leche de preñada.



Es algo normal en La Sagra que una progenitora le pida a una compañera, amiga o vecina, que enseñe a su hijo a amar, o que sea estas últimas las que se ofrezcan.
Estáis asilvestrados
 
EN Muchos pueblos de La Sagra hay la costumbre (la sipotah o el desfloro) que aunque nunca se perdió, estuvo algo en desuso y ahora está muy de moda de que sean las madres, las otras madres, las que enseñan a los hijos de otras.



En mi caso fue la vecina de enfrente la que me enseñó, yo tendría 13 años y ella rondando la treinte,na, tenia un hijo de 11 una hija de 6 y estaba preña de pocos meses, asi que no había riesgo de nada ni futuras sospechas, y allí estuve yo metiendo la colita y masajeando galletas maría con leche de preñada.



Es algo normal en La Sagra que una progenitora le pida a una compañera, amiga o vecina, que enseñe a su hijo a amar, o que sea estas últimas las que se ofrezcan.
Estás describiendo, LITERALMENTE, la endogamia socioculturalpueblerinoretrógrada en su estado más puro.
 
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