La mejor teoría conspiratoria de nuestro tiempo, por disparatada y excéntrica, es la que presenta al mejor Barça de todos los tiempos como una gran mentira. Sus títulos - con Guardiola ocho de diez- y su fútbol - el más bello de la historia- son sólo una sofisticada y glamurosa tapadera de su "realidad". De esta guisa, el Barça, es sólo un producto de márketing, el fruto de una tela de araña, de unas amistades peligrosas y corruptelas de despacho. Para los conspiranoicos, gana porque le regalan los partidos, porque maneja a los árbitros como marionetas, porque tiene abducida a la Federación, porque tiene compadreo con el Consejo Superior de Deportes, porque manda en los que confeccionan el calendario y decide cómo y cuando se ponen los horarios.