Hilo de la prensa deportiva

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Kokillo rebuznó:
Espero que te refieras a la del 3.30 (que casi no se ve)

además cumple mi fantasía de encular a una pija con camiseta del madrí incluida.

La del 3: 30 no tiene mucha pinta de pija, mas bien de princesa de barrio :lol: melasf0 a las 2.
 
Mescalino rebuznó:
Arbeloa es un leñero de esos silenciosos. De esos que reparten hostias a saco y pasan despercibidos. Un macarra chulapo. Recuerdo que cuando jugaba en el Liverpool que no era tan cerdo y marrullero, ha sido llegar al Madrid y vestirse de blanco y ponerse a repartir hostias como un cabrón. El año pasado al menos se contenía más, pero lo de este año con Mou es de traca.

Es imposible decir 'Alvaro Arbeloa' 5 veces seguidas.
No hombre no. Se puede decir que un jugador sea más o menos duro o contundente. Evidentemente Arbeloa lo era pero este año, con la llegada del gran Mourinho, se le está iendo la pinza y está haciendo cosas vomitivas. De todas formas es como alguno habeis dicho, si son jugadores capaces de esconder sus acciones y aprovecharse sabiendo leer el tipo de arbitraje tampoco hay mucho que decir.
 
El vestuario cuestiona a Mourinho


Algo se movió ayer en el vestuario de Valdebebas cuando los jugadores del Madrid fueron llegando al entrenamiento después del día de descanso. La mayoría no se habían vuelto a ver desde la derrota ante el Barcelona del miércoles, en la ida de las semifinales de la Champions (0-2). Según se presentaban, los ánimos se fueron encendiendo. Comenzaron con un par de confesiones. Luego, se oyeron voces altisonantes. Voces de protesta. Voces de malestar. "¡Esto es una vergüenza!", repetían. "¡Somos el Real Madrid!". "¡No podemos volver a jugar así!". "¡Estos planteamientos hacen que quedemos como unos inútiles!"

La plantilla expresa su malestar a pesar de la presencia de Karanka y Rui Faria

CR no entra en la convocatoria para la cita de hoy con el Zaragoza


Estaban todos. Incluso los jugadores más adeptos al entrenador, José Mourinho, bajando la cabeza, asintiendo en señal de aprobación o, simplemente, poniéndose las botas en silencio, como Cristiano Ronaldo, sin contradecir a nadie para defender al que, hasta hacía unos días, había sido un técnico cómplice. De pronto, la lealtad granítica que la gran mayoría había demostrado últimamente a Mourinho comenzó a debilitarse. Las certezas consolidadas por la algarabía efímera de la final de Copa, esa fe en la táctica de la renuncia al balón, del roce físico, de la presión baja y el pelotazo rápido, tan celebrada hace unos días, se había tornado en dudas. De súbito, todos empezaban a sospechar que, quizá, estaban haciendo el ridículo.
La manifestación fue espontánea, pero significativa. El Madrid es un equipo que, desde hace muchos años, carece de un grupo de líderes veteranos con experiencia en la capitanía. Así lo han querido Florentino Pérez, el presidente, y los máximos ejecutivos del club, en virtud de la política deportiva que practican desde que Hierro y Del Bosque fueron invitados a dejar la casa. La plantilla actual es joven en todo el escalafón. Tierna y mayormente compuesta de chicos moderados, con poco recorrido en la institución.
Desde que se inició la temporada, estos jugadores han vivido medio inhibidos bajo la estrecha vigilancia de Mourinho, a quien el club ha concedido todo el poder. Si Pérez se siente intimidado por el portugués, el grueso de los futbolistas le observan con una mezcla de respeto y pánico. Muy pocos se han atrevido a cuestionar sus métodos estando en la ciudad deportiva de Valdebebas y cuando lo han hecho siempre ha sido bajando la voz, en pequeños conciliábulos, en los rincones del gimnasio, en el desayuno, en las duchas o en el aparcamiento, cuando no se sentían observados por los numerosos empleados que se mueven en el espectro del técnico. El director de coordinación, Javier García Coll; el preparador físico, Rui Faria; el ayudante de campo, Aitor Karanka, y el analista de rivales, José Morais, son percibidos por muchos jugadores como agentes de Mourinho. Hombres de su confianza ante quienes no pueden permitirse sincerarse del todo porque todo lo que ellos escuchen lo acabará sabiendo el entrenador.
Pero ayer la presencia de Rui Faria, el implacable brazo derecho de Mourinho, y de Karanka, el más obediente de sus auxiliares, no frenó las ganas de los jugadores de decir lo que sentían. Asustados, Rui Faria y Karanka entraban y salían del vestuario con cara de circunstancias. Según un empleado de Valdebebas, el técnico se enteró de todo casi al instante. Fue un hecho insólito esta temporada. Nuevo por la vehemencia de los gestos, por el número de asistentes y por la soltura con que se expresaron ideas contrarias a las que les había transmitido el entrenador durante tanto tiempo. Un titular del miércoles expuso argumentos subversivos: "Jugando metidos todos atrás, parece que los jugadores no somos nadie. Todo lo que ha planeado Mou ha sido para que, si ganamos, todo el mérito sea suyo".
El malestar comenzó a manifestarse inmediatamente después de la derrota del miércoles desde el seno del grupo de los hasta ahora incondicionales del técnico. Fue Cristiano el que quitó la espoleta cuando confesó que no se sentía cómodo jugando con una táctica tan poco cuidadosa del pase: "A mí no me gusta jugar así, pero tengo que adaptarme. ¡Es lo que hay!". Según sus compañeros, Cristiano, que se cree más importante que el entrenador, estaba furioso porque el equipo no le había ayudado a presionar arriba para poner en peligro al Barça y sobre todo porque, jugando así, tendría muy pocas posibilidades de arrebatarle el Balón de Oro a Messi.
Cristiano le había pedido a Mourinho jugar siempre. Se lo pidió en Bilbao y Valencia para superar a Messi en la clasificación del Trofeo Pichichi y el técnico le reservó para su disgusto. Que le dejara fuera de la convocatoria de ayer, para recibir hoy al Zaragoza, fue interpretado como una venganza. El entrenador, a su vez, debió de sentirse traicionado por sus declaraciones. Los testigos dicen que, al descubrir que no estaba en la lista, Cristiano se pasó un buen rato lanzando maldiciones. No se lo esperaba. "Estos dos tienen egos tan grandes que la herida no cerrará fácilmente", decía ayer un empleado del club.
Las confidencias cómplices, las bromas, el intercambio de impresiones que caracterizó la relación de Cristiano y Mourinho en los entrenamientos esta temporada se extinguió en seco ayer. Ni se hablaron ni se miraron en una sesión precedida por las distancias prudenciales, los gestos desafiantes y los nervios. Dicen que hasta los chicos aparentemente más cándidos, como Benzema u Özil, se atrevieron a lanzar ojeadas retadoras a Mourinho, que, sin hablar casi, ejerció, más que de entrenador, de monitor
El vestuario cuestiona a Mourinho · ELPAÍS.com
 
curro jimenez rebuznó:
El vestuario cuestiona a Mourinho


Algo se movió ayer en el vestuario de Valdebebas cuando los jugadores del Madrid fueron llegando al entrenamiento después del día de descanso. La mayoría no se habían vuelto a ver desde la derrota ante el Barcelona del miércoles, en la ida de las semifinales de la Champions (0-2). Según se presentaban, los ánimos se fueron encendiendo. Comenzaron con un par de confesiones. Luego, se oyeron voces altisonantes. Voces de protesta. Voces de malestar. "¡Esto es una vergüenza!", repetían. "¡Somos el Real Madrid!". "¡No podemos volver a jugar así!". "¡Estos planteamientos hacen que quedemos como unos inútiles!"

La plantilla expresa su malestar a pesar de la presencia de Karanka y Rui Faria

CR no entra en la convocatoria para la cita de hoy con el Zaragoza


Estaban todos. Incluso los jugadores más adeptos al entrenador, José Mourinho, bajando la cabeza, asintiendo en señal de aprobación o, simplemente, poniéndose las botas en silencio, como Cristiano Ronaldo, sin contradecir a nadie para defender al que, hasta hacía unos días, había sido un técnico cómplice. De pronto, la lealtad granítica que la gran mayoría había demostrado últimamente a Mourinho comenzó a debilitarse. Las certezas consolidadas por la algarabía efímera de la final de Copa, esa fe en la táctica de la renuncia al balón, del roce físico, de la presión baja y el pelotazo rápido, tan celebrada hace unos días, se había tornado en dudas. De súbito, todos empezaban a sospechar que, quizá, estaban haciendo el ridículo.
La manifestación fue espontánea, pero significativa. El Madrid es un equipo que, desde hace muchos años, carece de un grupo de líderes veteranos con experiencia en la capitanía. Así lo han querido Florentino Pérez, el presidente, y los máximos ejecutivos del club, en virtud de la política deportiva que practican desde que Hierro y Del Bosque fueron invitados a dejar la casa. La plantilla actual es joven en todo el escalafón. Tierna y mayormente compuesta de chicos moderados, con poco recorrido en la institución.
Desde que se inició la temporada, estos jugadores han vivido medio inhibidos bajo la estrecha vigilancia de Mourinho, a quien el club ha concedido todo el poder. Si Pérez se siente intimidado por el portugués, el grueso de los futbolistas le observan con una mezcla de respeto y pánico. Muy pocos se han atrevido a cuestionar sus métodos estando en la ciudad deportiva de Valdebebas y cuando lo han hecho siempre ha sido bajando la voz, en pequeños conciliábulos, en los rincones del gimnasio, en el desayuno, en las duchas o en el aparcamiento, cuando no se sentían observados por los numerosos empleados que se mueven en el espectro del técnico. El director de coordinación, Javier García Coll; el preparador físico, Rui Faria; el ayudante de campo, Aitor Karanka, y el analista de rivales, José Morais, son percibidos por muchos jugadores como agentes de Mourinho. Hombres de su confianza ante quienes no pueden permitirse sincerarse del todo porque todo lo que ellos escuchen lo acabará sabiendo el entrenador.
Pero ayer la presencia de Rui Faria, el implacable brazo derecho de Mourinho, y de Karanka, el más obediente de sus auxiliares, no frenó las ganas de los jugadores de decir lo que sentían. Asustados, Rui Faria y Karanka entraban y salían del vestuario con cara de circunstancias. Según un empleado de Valdebebas, el técnico se enteró de todo casi al instante. Fue un hecho insólito esta temporada. Nuevo por la vehemencia de los gestos, por el número de asistentes y por la soltura con que se expresaron ideas contrarias a las que les había transmitido el entrenador durante tanto tiempo. Un titular del miércoles expuso argumentos subversivos: "Jugando metidos todos atrás, parece que los jugadores no somos nadie. Todo lo que ha planeado Mou ha sido para que, si ganamos, todo el mérito sea suyo".
El malestar comenzó a manifestarse inmediatamente después de la derrota del miércoles desde el seno del grupo de los hasta ahora incondicionales del técnico. Fue Cristiano el que quitó la espoleta cuando confesó que no se sentía cómodo jugando con una táctica tan poco cuidadosa del pase: "A mí no me gusta jugar así, pero tengo que adaptarme. ¡Es lo que hay!". Según sus compañeros, Cristiano, que se cree más importante que el entrenador, estaba furioso porque el equipo no le había ayudado a presionar arriba para poner en peligro al Barça y sobre todo porque, jugando así, tendría muy pocas posibilidades de arrebatarle el Balón de Oro a Messi.
Cristiano le había pedido a Mourinho jugar siempre. Se lo pidió en Bilbao y Valencia para superar a Messi en la clasificación del Trofeo Pichichi y el técnico le reservó para su disgusto. Que le dejara fuera de la convocatoria de ayer, para recibir hoy al Zaragoza, fue interpretado como una venganza. El entrenador, a su vez, debió de sentirse traicionado por sus declaraciones. Los testigos dicen que, al descubrir que no estaba en la lista, Cristiano se pasó un buen rato lanzando maldiciones. No se lo esperaba. "Estos dos tienen egos tan grandes que la herida no cerrará fácilmente", decía ayer un empleado del club.
Las confidencias cómplices, las bromas, el intercambio de impresiones que caracterizó la relación de Cristiano y Mourinho en los entrenamientos esta temporada se extinguió en seco ayer. Ni se hablaron ni se miraron en una sesión precedida por las distancias prudenciales, los gestos desafiantes y los nervios. Dicen que hasta los chicos aparentemente más cándidos, como Benzema u Özil, se atrevieron a lanzar ojeadas retadoras a Mourinho, que, sin hablar casi, ejerció, más que de entrenador, de monitor
El vestuario cuestiona a Mourinho · ELPAÍS.com

El problema que tiene Mourinho es que, como tiene la lengua más larga que su memoria, ha tenido problemas alli por donde pasa. Creo recordar que Cristiano y Mourinho no es que fueran muy amigos cuando uno entrenaba al Chelsea y el otro jugaba en el United. Llegaron a tener algún roce directo.
Si a eso le unes que a Mourinho sólo le importa Mourinho y a Cristiano sólo le importa Cristiano, mientras tenían posibilidades de de ganar títulos y Cristiano metía más goles que nadie (con la inestimable ayuda de MARCA), todo era una balsa de aceite.
Siempre lo he dicho, Mourinho no construye, destruye y, o cambia mucho y Mourinho baja a a la Tierra o el segundo año puede ser peor aún que el primero. La cuestión es que el Madrid aún no está muerto en la Champions y las personas pueden cambiar. Capello, sin ir más lejos, supo rectificar, perdonó a Beckham, rearmó el equipo y le levantó la liga al Barça.
 
Capello es mil veces mejor entrenador que el portugués ese.

Además puede el lujo de permitirse la chulería que es italiano.
 
Hay un sector de la prensa deportiva promandrilista que está empezando a salir de la cueva, y cuyas críticas empiezan a tocar a Mou y por extensión al Gáfez.

El planteamiento táctico del otro día en el Cuérnabeu es lo más patético que le he visto al Mandril desde que veo fútbol. Lo que no entiendo es a la afición. Al final un panfleto nauseabundo ha conseguido narcotizar, idiotizar, abducir y arrastrar al mandrilista a límites insospechados, a comer mierda si lo manda Mou.
 
Cuando todo el mundo se vuelva contra mou, hasta el marca lo hara y sera la leche ver como se suben al carro de los ataques, y una vez mas, se volveran a cagar en lo que ellos habian defendido meses atras sin problema ni verguenza ninguna.
 
Es curioso ver como todos los cules del foro hablan unicamente de Mou y del Madrid. Gracias por hacernos los mas grandes.
 
¿Qué tal la boda Harry? ¿Te dejaron probar el vino?

La prensa como hizo con Pelegrini necesita otro mejor entrenador del mundo para ir haciéndole la cama a Mourinho y seguir ilusionando a la garrulada. El candidato ideal es Vilas-Boas: es portugués, guaperas, attention-whore y winner. Is the man
 
Estos dicen que lo de CR no es descanso, que es un toque de atención. Yo no me lo trago.

Bear Nido.

as.750.jpg
 
Parece ser que La Fábrica usa técnicas mourinianas, el que no renueva como y cuando ellos quieren ... al banquillo, que para eso pagan. La noticia viene directa del padre de un canterano.
 
Falopio rebuznó:
Me hace especial gracia leer que el planteamiento del Barça también fue cobarde :121

Ya ves, ahora resulta que en una eliminatoria de champions (Y una semis, no unos octavos) fuera de casa hay que salir a matar. El Barça fue a hacer lo que tenía que hacer en ese partido.
 
Dios mío, que plastas con Mourinho joder, fútbol fútbol fútbol, no entrenadores.
 
¿En AS dicen que Mou le da un toque a Ronaldo no convocandole?. No me extañaria, ya he dicho que en Inglaterra tuvieron cruce de declaraciones entre ellos. Mou se quejaba de lo mismo que aquí pero torpedeando al ManU. CR contestó que a ellos no les beneficiaban los árbitros y Mou le llamó mentiroso y niñato, dijo que así no llegaría a ser el mejor. Cuando Ferguson entró en la discursión Mourinho vino a decir algo parecido a lo que dijo Pandiani sobre que ya venia papa a defender a su hijo.
Esto fue en 2007 pero es muy curioso como Mourinho repite su forma de actuar de tal manera que es capaz de usar hasta las mismas frases.
 
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