Assume the role of President Anton Rayne and guide the nation of Sordland. Amidst brewing international conflicts, need for reform, deep-seated corruption, and economic recession, you must make the decisions in this political drama. How will you lead?
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En este juego encarnas a Anton Rayne, el nuevo presidente de Sordia. Existe todo un mundo ficticio pero realista en el que la tesitura internacional es relativamente similar a la de los años cincuenta de la realidad (solo que no ha habido guerra mundial). Cada país tiene su historia, sus líderes, alianzas, etcétera. Sordia formó parte de un extenso imperio hasta el siglo XVII, y la monarquía cayó a principios de los años veinte. Tuvo lugar una guerra civil entre comunistas y nacionalistas hasta que llegó el coronel Tarquin Soll, una suerte de Franco/Ataturk, que impone la paz y celebra varias elecciones eternizándose en el poder como padre de la patria durante veintitantos años, llevando a cabo políticas autárquicas, conservadoras y proteccionistas. Llegados a ese punto, decide retirarse, pero su sucesor, que intenta liberalizar la economía, acaba siendo desastroso. En esa situación llegas tú al poder, elegido como candidato del partido institucional fundado por Soll.
El juego es de tomar decisiones, efectivamente, pero está sumamente currado. El país está sumido en una grave crisis económica y la población exige apertura democrática, la vieja guardia del partido no quiere reformas, a lo sumo, algunas y leves. Hay un problema de extremismo y violencia política. Hay una minoría tipo kurdos que exige la independencia en la región de Bludia por la vía de las armas. Existe un partido liberal que cada vez va tomando más fuerza y amenaza con desbancarte, así como varios oligarcas locales que intentan influir en la política nacional. Sordia tiene serios problemas de seguridad pública, infraestructuras, desempleo y corrupción.
Además, uno de tus países vecinos es muy belicoso y amenaza con llevarte a la guerra. El ejército está siempre vigilante, atento a tus movimientos, y también lo están las dos superpotencias, el Pacto de Contana y la Organización del Tratado de Arcasia.
La gracia está en que las cosas que decides hacer establecen sinergias entre sí, dando lugar a una gran cantidad de posibilidades y de finales que pueden darse.
Es decir, puedes jugar como un sollista puro, como un presidente democratizador, un liberal, un nacionalista, un simple corrupto, un comunista, una mezcla de las anteriores...Lo peor del jueguito, el tema de la gestión de la familia, bastante coñazo, aunque es cierto que el dlc de Rizia mejora muchas.