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Freak total
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hoy voy a soltar un tocho. Al que no le guste leer, ni las experiencias personales, que se vaya a tomar viento fresco antes de soltar insultos gratuitos o frases mononeuronales de una sóla línea. Avisados quedais.
En las huelgas de las empresas privadas, es donde realmente conoces a la personas. Por mi experiencia, en una plantilla de más de 30 personas, hay 20 hijos de puta falsos y sobre unos 10 de los denominados "esquiroles". PUes los más peligrosos no son los esquiroles, sino aquellos que alientan a la gente a tomar esa fatídica determinación de la queja, ninguneando al llamado esquirol, y actuando de dos maneras distintas según el lado con el que trate.
Porque esta clase de gente (casi siempre de izquierdas, curiosamente), es la que siempre está descontenta, aunque tenga que quejarse de lo feliz que es o del tiempo soleado que hace. Arrastra ese descontento, no sólo por los poros de su piel, sino a otra gente indecisa o que, quiere estar al margen del tema, o está demasiado presionado con mantener su vida a flote, como para meterse en fregados que ni le van ni le vienen directamente. Hay varias clases.
- El que se mete en la huelga convencido por sus ideas, ya que vota a partidos nacionalistas o de izquierdas, pero que su vida está cogida por los huevos de los bancos y se ve en una vorágime del ¿qué hago?. Estos son de lo peorcito. En las reuniones de compañeros se crecen poniendo a caldo al capital, pero cuando lo llaman los jefes al despacho, son corderitos degollados e intentan el juego de la doble banda, a ver si cuela. Esto abunda en Galicia, donde la mayoría de la gente ni baja ni sube.
- El intocable o "mendigo de horas sindicales". Este es el representante sindical de los currantes. Su condición lo vuelve imnunizado al despido. Normalmente es una persona de barbas y muy vaga y pasota en el trabajo. Esa condición de intocable hace que parezca como un dios salvador ante los pobres trabajadores de a pie, pero lo único que hace es también jugar a dos bandas, negociando con unos y otros y callando lo que dicen unos y lo que dicen otros. Es muy peligroso este sujeto.
- El que realmente está quemado y va a por todas. Este sujeto suele ser el primero en caer en los despidos. Es el más peleón, el que más se movió, convencido y entero en sus ideas. El auténtico salvador que consigue las cosas, pero un tiempo después, lo acaban despidiendo ante el acojonamiento masivo de sus compañeros que antes lo apoyaban. y así acaba, en la puta calle con una idenmización de mierda, y sus compañeros achantados disfrutando de todas las ventajas que consiguió el mártir por la causa
- El solidario. Siempre tiene una palabra de aliento, está metido pero no hasta el cuello, sabe guardarse bien las espaldas. Es solidadario en la vida, tiene un niño apadrinado, contribuye con Cáritas y llora cada vez que ve un negrito comiendo arroz con moscas. Pero a la hora de la verdad, y cuando hay que poner los cojones en la mesa, se pringa y va a su bola, pues si lo despiden ¿quien iba a pagar la manutención del niño mahaurí?. Estos son chusma disfrazada. PUeden verte morir de hambre y mendigando por las esquinas, que ellos van a estar más preocupados del Amazonas, que toca lejos y queda muy bonito.
Quedan muchos más, que no me apetece nombrar. Por lo que llego a la conclusión de que las huelgas son realmente rentables y solidarios los unos con otros, en el funcionariado. Ahí están todos tranquilitos y se ayudan desinteresadamente, quizás porque su segura condición hace que no tenga ningún miedo a acabar en la calle por mucho que se encadene a una farola.
Así es la hipocresía laboral de los compañeros de trabajo.
En las huelgas de las empresas privadas, es donde realmente conoces a la personas. Por mi experiencia, en una plantilla de más de 30 personas, hay 20 hijos de puta falsos y sobre unos 10 de los denominados "esquiroles". PUes los más peligrosos no son los esquiroles, sino aquellos que alientan a la gente a tomar esa fatídica determinación de la queja, ninguneando al llamado esquirol, y actuando de dos maneras distintas según el lado con el que trate.
Porque esta clase de gente (casi siempre de izquierdas, curiosamente), es la que siempre está descontenta, aunque tenga que quejarse de lo feliz que es o del tiempo soleado que hace. Arrastra ese descontento, no sólo por los poros de su piel, sino a otra gente indecisa o que, quiere estar al margen del tema, o está demasiado presionado con mantener su vida a flote, como para meterse en fregados que ni le van ni le vienen directamente. Hay varias clases.
- El que se mete en la huelga convencido por sus ideas, ya que vota a partidos nacionalistas o de izquierdas, pero que su vida está cogida por los huevos de los bancos y se ve en una vorágime del ¿qué hago?. Estos son de lo peorcito. En las reuniones de compañeros se crecen poniendo a caldo al capital, pero cuando lo llaman los jefes al despacho, son corderitos degollados e intentan el juego de la doble banda, a ver si cuela. Esto abunda en Galicia, donde la mayoría de la gente ni baja ni sube.
- El intocable o "mendigo de horas sindicales". Este es el representante sindical de los currantes. Su condición lo vuelve imnunizado al despido. Normalmente es una persona de barbas y muy vaga y pasota en el trabajo. Esa condición de intocable hace que parezca como un dios salvador ante los pobres trabajadores de a pie, pero lo único que hace es también jugar a dos bandas, negociando con unos y otros y callando lo que dicen unos y lo que dicen otros. Es muy peligroso este sujeto.
- El que realmente está quemado y va a por todas. Este sujeto suele ser el primero en caer en los despidos. Es el más peleón, el que más se movió, convencido y entero en sus ideas. El auténtico salvador que consigue las cosas, pero un tiempo después, lo acaban despidiendo ante el acojonamiento masivo de sus compañeros que antes lo apoyaban. y así acaba, en la puta calle con una idenmización de mierda, y sus compañeros achantados disfrutando de todas las ventajas que consiguió el mártir por la causa
- El solidario. Siempre tiene una palabra de aliento, está metido pero no hasta el cuello, sabe guardarse bien las espaldas. Es solidadario en la vida, tiene un niño apadrinado, contribuye con Cáritas y llora cada vez que ve un negrito comiendo arroz con moscas. Pero a la hora de la verdad, y cuando hay que poner los cojones en la mesa, se pringa y va a su bola, pues si lo despiden ¿quien iba a pagar la manutención del niño mahaurí?. Estos son chusma disfrazada. PUeden verte morir de hambre y mendigando por las esquinas, que ellos van a estar más preocupados del Amazonas, que toca lejos y queda muy bonito.
Quedan muchos más, que no me apetece nombrar. Por lo que llego a la conclusión de que las huelgas son realmente rentables y solidarios los unos con otros, en el funcionariado. Ahí están todos tranquilitos y se ayudan desinteresadamente, quizás porque su segura condición hace que no tenga ningún miedo a acabar en la calle por mucho que se encadene a una farola.
Así es la hipocresía laboral de los compañeros de trabajo.

