Doc_Triviño
Veterano
- Registro
- 22 Abr 2004
- Mensajes
- 1.094
- Reacciones
- 0
Nos levantamos por la mañana y lo primero que hacemos es salir como
un cohete a enjuagarnos la boca con alcohol y triclosán. Recientes
descubrimientos científicos promulgan que en nuestra aparente limpia
orofaringe se alojan microorganismos que avergonzarían el hocico de
un perro, los cuales proliferan sobre todo en la noche, y que
tienen el poder de sentenciarnos a muerte, sobre todo por una
endocarditis bacteriana o una tromboembolia encefálica. Así que para
prevenir tan horroroso destino y matar a tan nefastos bichos, 50
gárgaras con el Oral B.
El desayuno... pan tostado con mantequilla. ¡¡MANTEQUILLA!!
¡¡cientos de calorías vacías y triglicéridos que irán directo a
nuestras arterias coronarias, acortando nuestro breve lapso sobre
este mundo!! Huevos con jamón... ¡PEOR! Frituras, colesterol y
embutidos de carne grasa, es como comerse la manteca por
cucharadas. Y sal... hipertensionante. Una taza de café.
¿Descafeinado? Porque la cafeína produce taquicardias y eleva la
hipertensión. Pero no tanto porque muchos sustitutos del café son
potenciales cancerígenos. Un botellín de jugo de frutas, tan lleno
de conserrvantes y químicos acortadores de vida.
Dan ganas de regresar a la cama...¡No, por Dios! Ese colchón y esa
almohada es un infecto condominio de ácaros comepiel productores de
alergias miles, aj, mi puff de dexametasona...
A vestirse para el trabajo. Por favor, sólo algodón puro. Las fibras
sintéticas favorecen el desarrollo de bacterias nocivas porque
aumentan el calor y la humedad... ¿Tiene compuestos benzoicos ese
desodorante? Porque se ha demostrado que los anillos benzoicos
aumentan el riesgo de melanomas y neoplasias de piel en un 13,3%.
Ah, y ojalá que la colonia no sea de las que atraiga mosquitos, no
vaya a contagiarnos algún Dengue o algún paludismo, o lo que es
peor, un enjambre de abejas que nos infieran una muerte horrenda
bajo miles de piquetazos... Y no olvidemos el talco medicado en los
zapatos, no vayamos a contraer un injundioso pie de atleta o una
micosis peor..
Caminando al trabajo, olemos continuamente oleada tras oleada de
polvo (causante de alergia), humo de automotores y cigarrillos
(boleto seguro a cáncer de pulmón) y sprays de saliva de algún
estornudo o tos (Dios quiera que en las microgotas de saliva no se
alojen bacilos de Koch, causantes de tuberculosis, haemophilus
influenzae, estafilococo dorado o miles de plagas peores). Nos
saludamos con la vecina extranjera (¿de cuántas enfermedades
foráneas será portadora la mujercita?) y nos presenta a su hijito de
dos años que nos besa la mejilla (¿Y esa llaguita en el labio??
¡¡AAAAGGGHHH!! ¡Herpes!¡Mononucleosis!¡Difteria!¡Aftas!¡Muguet!¡Oh
no, ya siento mis nódulos linfáticos inflamarse!)
Una promocionadora sonriente nos ofrece una muestra gratis de comida
(¿Se habrá dignado lavarse las manos? ¿Dónde las habrá metido
antes?) evidentemente grasienta, rancia y cubierta de Escherichia
Coli, responsable de un 40-50 % de gastroenteritis potencialmente
mortales.
Por fin en el trabajo. Nos refrescamos con un soplo del aire
acondicionado (¿Y si me cae una neumonía por cambio brusco de
temperatura?), el cual se confirmó que aloja Legionella, Bordetella,
Clostridium perfringens y más que causan las tan temidas bronquitis
y neumonías nosocomiales. Nos cubrimos la cara con un pañuelo y nos
sentamos en el computador, del cual no podemos ver más que 2 horas
seguidas porque la cefalea y el agotamiento visual harán presa en
nosotros. Ahora, roguemos por que los vegetales de la ensalada no
abunden con salmonella, el atún fresco no esté infestado de vibrión
cholerae ni que los palmitos en lata tengan clostridium botullinum.
REgresando a casa, saludamos a la familia, rogando por dentro que
alguno no haya contraído alguna infección potencialmente mortal y
resistente a los mejores antibióticos más contagiosa que el Ebola o
el SARS. Así que corriendo a la ducha para quitarse de encima todos
los microbios, virus y cancerígenos que se han introducido en
nosotros (aunque el jabón en barra puede albergar ciertas especies
de streptococos causantes de piodermitis) y finalmente, echarnos a
dormir esperando angustiados a que una trombosis cerebral fulminante
provocada por un coagulito en la pierna nos impida despertar para
siempre...
¿Cuántos se rieron?
Yo mismo como médico a veces me río de tanto horror y paranoia con
los microorganismos. Todo se lo quiere estéril y presurizado. Así lo
único que hacemos es poner en estado letárgico nuestro sistema
inmune. Punto.
un cohete a enjuagarnos la boca con alcohol y triclosán. Recientes
descubrimientos científicos promulgan que en nuestra aparente limpia
orofaringe se alojan microorganismos que avergonzarían el hocico de
un perro, los cuales proliferan sobre todo en la noche, y que
tienen el poder de sentenciarnos a muerte, sobre todo por una
endocarditis bacteriana o una tromboembolia encefálica. Así que para
prevenir tan horroroso destino y matar a tan nefastos bichos, 50
gárgaras con el Oral B.
El desayuno... pan tostado con mantequilla. ¡¡MANTEQUILLA!!
¡¡cientos de calorías vacías y triglicéridos que irán directo a
nuestras arterias coronarias, acortando nuestro breve lapso sobre
este mundo!! Huevos con jamón... ¡PEOR! Frituras, colesterol y
embutidos de carne grasa, es como comerse la manteca por
cucharadas. Y sal... hipertensionante. Una taza de café.
¿Descafeinado? Porque la cafeína produce taquicardias y eleva la
hipertensión. Pero no tanto porque muchos sustitutos del café son
potenciales cancerígenos. Un botellín de jugo de frutas, tan lleno
de conserrvantes y químicos acortadores de vida.
Dan ganas de regresar a la cama...¡No, por Dios! Ese colchón y esa
almohada es un infecto condominio de ácaros comepiel productores de
alergias miles, aj, mi puff de dexametasona...
A vestirse para el trabajo. Por favor, sólo algodón puro. Las fibras
sintéticas favorecen el desarrollo de bacterias nocivas porque
aumentan el calor y la humedad... ¿Tiene compuestos benzoicos ese
desodorante? Porque se ha demostrado que los anillos benzoicos
aumentan el riesgo de melanomas y neoplasias de piel en un 13,3%.
Ah, y ojalá que la colonia no sea de las que atraiga mosquitos, no
vaya a contagiarnos algún Dengue o algún paludismo, o lo que es
peor, un enjambre de abejas que nos infieran una muerte horrenda
bajo miles de piquetazos... Y no olvidemos el talco medicado en los
zapatos, no vayamos a contraer un injundioso pie de atleta o una
micosis peor..
Caminando al trabajo, olemos continuamente oleada tras oleada de
polvo (causante de alergia), humo de automotores y cigarrillos
(boleto seguro a cáncer de pulmón) y sprays de saliva de algún
estornudo o tos (Dios quiera que en las microgotas de saliva no se
alojen bacilos de Koch, causantes de tuberculosis, haemophilus
influenzae, estafilococo dorado o miles de plagas peores). Nos
saludamos con la vecina extranjera (¿de cuántas enfermedades
foráneas será portadora la mujercita?) y nos presenta a su hijito de
dos años que nos besa la mejilla (¿Y esa llaguita en el labio??
¡¡AAAAGGGHHH!! ¡Herpes!¡Mononucleosis!¡Difteria!¡Aftas!¡Muguet!¡Oh
no, ya siento mis nódulos linfáticos inflamarse!)
Una promocionadora sonriente nos ofrece una muestra gratis de comida
(¿Se habrá dignado lavarse las manos? ¿Dónde las habrá metido
antes?) evidentemente grasienta, rancia y cubierta de Escherichia
Coli, responsable de un 40-50 % de gastroenteritis potencialmente
mortales.
Por fin en el trabajo. Nos refrescamos con un soplo del aire
acondicionado (¿Y si me cae una neumonía por cambio brusco de
temperatura?), el cual se confirmó que aloja Legionella, Bordetella,
Clostridium perfringens y más que causan las tan temidas bronquitis
y neumonías nosocomiales. Nos cubrimos la cara con un pañuelo y nos
sentamos en el computador, del cual no podemos ver más que 2 horas
seguidas porque la cefalea y el agotamiento visual harán presa en
nosotros. Ahora, roguemos por que los vegetales de la ensalada no
abunden con salmonella, el atún fresco no esté infestado de vibrión
cholerae ni que los palmitos en lata tengan clostridium botullinum.
REgresando a casa, saludamos a la familia, rogando por dentro que
alguno no haya contraído alguna infección potencialmente mortal y
resistente a los mejores antibióticos más contagiosa que el Ebola o
el SARS. Así que corriendo a la ducha para quitarse de encima todos
los microbios, virus y cancerígenos que se han introducido en
nosotros (aunque el jabón en barra puede albergar ciertas especies
de streptococos causantes de piodermitis) y finalmente, echarnos a
dormir esperando angustiados a que una trombosis cerebral fulminante
provocada por un coagulito en la pierna nos impida despertar para
siempre...
¿Cuántos se rieron?Yo mismo como médico a veces me río de tanto horror y paranoia con
los microorganismos. Todo se lo quiere estéril y presurizado. Así lo
único que hacemos es poner en estado letárgico nuestro sistema
inmune. Punto.