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Nuevo año, nuevo hilo.
Cada año solemos comentar las novedades que se esperan para ese año recién entrado, pero esta vez, y en vista de que no habrá grandes novedades ni se esperan acontecimientos que cambien el rumbo de la humanidad, me gustaría hacer una reflexión.
El otro día, caminando con un amigo por las calles de Barcelona, un amigo con el que en los 90 iba de ruta por las calles del centro de la ciudad en busca de discos, llegamos a una amarga conclusión tras visitar una librería: no entiendo como las librerías han aguantado el tirón e incluso han ido creciendo, y las tiendas de discos han caído todas en el ostracismo desapareciendo la mayoría. Tanto discos como libros se pueden conseguir gratis, y además los libros, como la música, tienen un precio excesivo y que a la gente se le escapa de presupuesto. Pero los libros siguen ahí... llevan toda la vida, y los discos, un producto en el reloj de Dios digamos, nuevo, no han podido asentarse.
Las novedades del nuevo año giran en torno a grandes eventos, grandes festivales, grandes conciertos en recintos monstruosos... excepto a los más fanáticos, poco importa si tal o cual artista saca un disco. Es más, muchos grupos ya solo editan canciones sueltas en las plataformas de streaming. El disco servía para mostrar al mundo lo que se hacía, y para promocionarlo con una gira posterior. Ahora, cada vez más, es un artículo de coleccionistas caprichoso.
Lo increíble es que muchas de esas giras se ven sustentadas por esa necesidad de la gente de mostrar en sus putas redes que están ahí, da igual si tienen que pagar 200 o 300 oros por ver a tal o cual, lo importante es figurar.
Y ante este cambio de paradigma nos enfrentamos a nivel musical a este nuevo año... que lo disfrutéis!!!
Cada año solemos comentar las novedades que se esperan para ese año recién entrado, pero esta vez, y en vista de que no habrá grandes novedades ni se esperan acontecimientos que cambien el rumbo de la humanidad, me gustaría hacer una reflexión.
El otro día, caminando con un amigo por las calles de Barcelona, un amigo con el que en los 90 iba de ruta por las calles del centro de la ciudad en busca de discos, llegamos a una amarga conclusión tras visitar una librería: no entiendo como las librerías han aguantado el tirón e incluso han ido creciendo, y las tiendas de discos han caído todas en el ostracismo desapareciendo la mayoría. Tanto discos como libros se pueden conseguir gratis, y además los libros, como la música, tienen un precio excesivo y que a la gente se le escapa de presupuesto. Pero los libros siguen ahí... llevan toda la vida, y los discos, un producto en el reloj de Dios digamos, nuevo, no han podido asentarse.
Las novedades del nuevo año giran en torno a grandes eventos, grandes festivales, grandes conciertos en recintos monstruosos... excepto a los más fanáticos, poco importa si tal o cual artista saca un disco. Es más, muchos grupos ya solo editan canciones sueltas en las plataformas de streaming. El disco servía para mostrar al mundo lo que se hacía, y para promocionarlo con una gira posterior. Ahora, cada vez más, es un artículo de coleccionistas caprichoso.
Lo increíble es que muchas de esas giras se ven sustentadas por esa necesidad de la gente de mostrar en sus putas redes que están ahí, da igual si tienen que pagar 200 o 300 oros por ver a tal o cual, lo importante es figurar.
Y ante este cambio de paradigma nos enfrentamos a nivel musical a este nuevo año... que lo disfrutéis!!!