NADAR Y GUARDAR LA ROPA
<<Y Verano e Invierno y Verano y Verano
Y de nuevo Invierno.>>
Charles Bukowski
No me gustan los deportes de riesgo,
salvo llamar a tu timbre de madrugada
o que me inflijas besos a toca teja.
El verano es tan largo que se pliega sobre sí mismo,
los muchachos de la limpieza se dan un garbeo
y alargan la hora del bocadillo en el bar de Pepe.
Todo funciona, sabes, todo tiene un orden
y los niños charlan sobre lo engañosos que son tres meses,
parece mucho, pero en seguida es septiembre
y los días se hacen más cortos
y mamá deja de gritar por el balcón,
cuando la cena a base de salchichas está lista.
Yo me muevo para encontrar el lado fresco de la almohada
derecha, izquierda, derecha izquierda…
y pienso que a lo mejor no vuelvo a verte
quizá no sea tan malo, verdad, peor sería quedarme ciego,
o que murieran las ballenas cautivas,
o que nunca me hubieran prestado aquel libro de Buk,
o que no me despertara esta noche, plegarias mías mediante.
Todo es tan armónico ahora y las dietas y gimnasios
del invierno se notan mucho, se reparten piropos y sonrisas,
nadie podría ser un asesino en verano, todo es tan feliz
hace tanto calor, hace tanto calor…
pero no te creas, porque las noches son más frescas.
Menos mal que me cuidé de guarda los marca páginas
porque a pesar de todo yo sabía que después, al cruzar la esquina,
viviría para siempre en esta gélida noche de verano.
<<Y Verano e Invierno y Verano y Verano
Y de nuevo Invierno.>>
Charles Bukowski
No me gustan los deportes de riesgo,
salvo llamar a tu timbre de madrugada
o que me inflijas besos a toca teja.
El verano es tan largo que se pliega sobre sí mismo,
los muchachos de la limpieza se dan un garbeo
y alargan la hora del bocadillo en el bar de Pepe.
Todo funciona, sabes, todo tiene un orden
y los niños charlan sobre lo engañosos que son tres meses,
parece mucho, pero en seguida es septiembre
y los días se hacen más cortos
y mamá deja de gritar por el balcón,
cuando la cena a base de salchichas está lista.
Yo me muevo para encontrar el lado fresco de la almohada
derecha, izquierda, derecha izquierda…
y pienso que a lo mejor no vuelvo a verte
quizá no sea tan malo, verdad, peor sería quedarme ciego,
o que murieran las ballenas cautivas,
o que nunca me hubieran prestado aquel libro de Buk,
o que no me despertara esta noche, plegarias mías mediante.
Todo es tan armónico ahora y las dietas y gimnasios
del invierno se notan mucho, se reparten piropos y sonrisas,
nadie podría ser un asesino en verano, todo es tan feliz
hace tanto calor, hace tanto calor…
pero no te creas, porque las noches son más frescas.
Menos mal que me cuidé de guarda los marca páginas
porque a pesar de todo yo sabía que después, al cruzar la esquina,
viviría para siempre en esta gélida noche de verano.
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