Que mueran esos hikikos, por friquis, por tristes y por débiles.
Selección natural, señores, la clave del mundo.
No nos lamentemos por estas muertes estúpidas, demos gracias al señor por librarnos de esa escoria humana.
Uh, tal vez haya alguno de éstos frikazos entre Uds. Si es así, despierten, coño. Y si les da por aislarse del mundo métanse a monjes trapenses.