En este foro en el que el hijoputismo impera, reivindicar el romanticismo es la destrucción del último tabú.
Desde aquí me confieso un romántico irredento. Unios a mí, hermanos, no os dejeis detener por el qué dirán, o el cómo se lolaran.
Desde aquí me confieso un romántico irredento. Unios a mí, hermanos, no os dejeis detener por el qué dirán, o el cómo se lolaran.
