Jamás se me hubiera ocurrido lo que paso a relatar:
Mi pitufa se dio de alta en Timofónica hará poco más de un mes, con la típica oferta: hasta el 8 de enero, alta y router inalámbrico gratis si contratas por internet. Obviamente, le estuve rayando una semana para que se diera de alta antes de que se acabara el plazo. Obviamente, el último día de la oferta me coge por banda y me dice "a ver, ayúdame con esto". Total, que se da de alta, al cabo de unos días le mandan el técnico y el kit autoinstalable, todo funciona bien...
Llega la primera factura: 50 euros más de lo acordado ¿Por qué? Porque la fecha de alta es el 9 de enero, y no el 7, y por tanto ya no estaba en oferta. Teniendo en cuenta que me jodió el domingo por la tarde por darla de alta, como para no acordarme. No parece haber más solución que poner una reclamación -algo tan aséptico como follar a través de la pared-, apenas un mensajito enviado a través de la red sin esperanza alguna. O sea, que el día que te des de baja, dejas de pagar una factura y quedas en paz, amor, le digo.
Pues bien, anteayer Telefónica tuvo a bien disculparse y devolver lo cobrado de más. Como ya lo habíamos dado por perdido, nos fuimos a ponernos morados a alguna parrilla.
Lo que me sorprende de que lo hicieran es que en realidad no teníamos pruebas: tras dar el alta, no mandaron un mail al momento (tardaron unos días), y mi pequeñita no tenía ninguna prueba de haber contratado nada.
Enhorabuena a Telefónica, por una vez. Eso sí, escogimos Telefónica porque Ono no prestaba servicio en el edificio de la signorina, que si no...