Estoy de acuerdo con lo expresado por romencroft. Antiguamente en el cole a los niños los hartaban de hostias y no eran tan salvajes como ahora. La moral se enseña en casita.
Yo soy profe y les digo a los niños que antes de la p y la b se escribe m y pasan de mí como de comer mierda, ¿creéis que me van a hacer mucho caso en lo otro? ¿Y cuántas horas dedicamos al día a enseñarles lo que está bien y lo que está mal? ¿Tres? ¿Cinco? ¿Las que hagan falta? Entonces no sería una escuela, sería una puta secta.
Ya os digo, por mí encantado, enseñar a los niños a comportarse, pero tened en cuenta que hasta los doce años o así adoran a los padres, y es el momento de que les enseñen a ser personas. El profe es siempre el enemigo y el niño que le hace caso al profe siempre ha sufrido el acoso de los demás. ¿Es que los padres son meros socios capitalistas que aportan dinero con los impuestos para la educación? No hombre no.
Ahora los dos padres curran y al niño lo educa la tele y la Play 2. Es decir, juegos violentos (que adoro y que no tienen culpa de nada, pero es que el papá debería sentarse a jugar con el chaval para decirle la diferencia entre el juego y la realidad) y los programas donde sólo salen zorrillas y proxenetas y donde las presentadoras les comen la polla -o el higo, según el caso- y el público les aplaude. ¿Qué queréis?
La solución no la tengo, pero no puedo estar más en desacuerdo con el desenlace del artículo. Aunque el resto me parece acertadísimo.
¿Es este mi primer mensaje?
Un saludo.