Eh tios si que es cierto. Y además a esa boda iban también unos simpáticos moros que le confesaron al novio que iban a envenenar una partida de coca cola. Y lo que ya fue la hostia es lo que le pasó al novio al volver a casa cuando recogió a una autoestopista en una carretera comarcal de noche mientras llovía...
Por lo demás todo fue bien y a ninguno de los invitados los hicieron soplar en ningún control de alcoholemia porque todos llevaban boquillas usadas de otros controles.
Y el sida no existe, por cierto.