Dormir sin cama, soñar en el infierno
El preso español que más tiempo ha pasado encarcelado en el extranjero regresa a España tras 16 años en Egipto
AGENCIAS / ELPAIS.es - Madrid
ELPAIS.es - España - 11-11-2004 - 20:25
José Juan González Beltrán era taxista, hasta que en 1998 empeñó su vida a la carta equivocada. Aceptó llevar una maleta cargada con dos kilos de heroína a cambio de un millón de pesetas (6.000 euros), pero le trincaron en el aeropuerto egipcio de El Cairo. Le condenaron a muerte. La pena fue conmutada en abril de ese año a cadena perpetua, y desde entonces ha vivido en una celda compartida con otros 20 hombres —ninguno español—.
En los 60 centímetros que le correspondían ha dejado las drogas, ha estudiado dos carreras universitarias — Derecho y Psicología, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia— y ha escrito dos libros de poemas. Es el preso español que más tiempo lleva en una cárcel extranjera. A partir de mañana, y tras más 16 años de gestiones infructuosas, cumplirá su pena en España: las autoridades egipcias han decretado su traslado, y llegará a Madrid en un vuelo procedente de El Cairo a las seis y media de la mañana.
José Juan González Beltrán era el único preso español que quedaba encarcelado en Egipto. Ha pasado más de 16 años en la prisión de El Kanater, a quince kilómetros de la capital del país. En la celda que comparte con dos decenas de hombres —sólo un colombiano habla español— cocina, come, estudia y lee. Eso sí, sin mesa ni silla. Allí escribió Piedras, mar y afán de palabras y Piedras, publicados merced al dinero aportado por varios profesores del Instituto Cervantes de El Cairo y por miembros del consulado. No tiene cama.
En Vigo, donde nació ha 43 años, ha dejado una madre casi octogenaria —que tardó ocho años en poder visitarle por primera vez— y una hija mayor de edad a la que no ha visto desde que nació. Sufre hepatitis C. En España no existe la cadena perpetua, así que como máximo tendría que pasar otros 30 años en la cárcel, eso sí, en territorio nacional. Sin embargo, considerando que ha pasado ya más de la mitad de esos años entre rejas, podría quedar en libertad condicional. Podría entonces cumplir uno de sus anhelos: volver a ver el mar.