L
LINUS GERDEMANN
Guest
Yo era un capo en el todo el Botxo,
derrochaba adrenalina,
me presentaba en Neguri,
tenía palco en el San Mames,
manejaba un tractocarro,
no escatimaba propinas,
las tias buenas imposibles
de otros eran mi rutina,
no había nacido la actriz porno
que me dijera que no.
Pero pucha, un veintinueve
de aquel febrero bisiesto
me vi pernoctando un jueves
en un banco de Sarriku,
sin más ajuar que lo puesto,
ni tarjeta del BBK, ni cobija.
Las ratas que huían del barco
del retrato de la Ramona
me afanaron hasta el marco
creyendo que era art decó.
Las adlateres y las farras
se esfumaron con la guita,
los muchachos de la barra
no me echaron ni un pound;
Pajas Cubanas no tuvo un detalle
ni L'Auron un "¿qué necesitas?"
cuando, al cabo de la calle,
rompí mi caricatura,
ni el Bizkaibus
tuvo un jergón para mí.
Disqué el vodeoportero Tegui
de la gatita Dragana,
"no moleste a la señora",
contestó el contestador.
Y aprendí que estar quebrado
no es el infierno del Coles,
ni un currículo brillante
la lámpara de Folladicto,
cuando me hablan del destino
cambio de conversación.
Aficionados al porno
ya no me fruncen el ceño,
ni me cobran alquileres
las mujeres que olvidé,
bajo el sol que pega en Sondika
vivo sin patria ni dueño,
como el aire lo regalan
y el alma nunca la empeño
con las sobras de mis sueños
me sobra para comer.
¿De qué voy a lamentarme?,
bulle la sangre en mis venas,
cada día al despertarme
me gusta resucitar,
a quien quiera acompañarme
le cambio versos por una entrada al FICEB,
bajo los puentes del Nervion
de los que pierden el norte
se duerme sin pasaporte
y está mal visto llorar.

