Hay un detalle encantandor en esas gradas vacías. Aunque parezca que al comenzar el rodaje se llenaron de gente a cambio de bocadillos y 30 dólares, lo cierto es que por falta de presupuesto usaron a muy pocos extras y los fueron moviendo de un lado a otro, grabándolos desde distintos ángulos para que pareciera que había muchísima más gente. Primeros planos, montaje hábil e ingenio donde no había ni un puto duro.
Mira que amo a Stallone, madre mía, dejaría que me lefase el culo y todo su semen desbordando de mi ano. Pero ojo, no soy gay.