¿Echáis de menos a algún amor de juventud?

Pero cuenta los de los niggas, hombre.
Un día en Madrid la vi comiendose con los ojos a un cueronido que para más inri iba en chupa de cuero como un Magnum.Pero había en nuestra clase un guineano medio tonto que se las daba de listo que la tenía enfilada porque era un retaco pichacorta, esto último lo se porque en los vestuarios en gimnasia se pasaba el rato frotándose el pene para que luciera más gorda y no había manera, y andaba escocido , de todas maneras ahora es una jamelga caballuna que pasa de los cuarenta y muchos.
 
Si hoy pisáramos nieve con deportivas de tela, nos ingresarían al día siguiente con una neumonía y estiraríamos la pata.
Si la condición climática volviera ser como la del año 90, ojo 90 no 50, de repente nos cagaríamos de frío y diríamos que mire ustec que esto es insoportable.
 
Idealizamos mucho.
Creemos que esa persona y wsa sensación se iba a mantener durante décadas, y eso, difícil.



Yo la echo de menos, pero en el fondo no es a ella, sino a la sensación de estar vivo que me aportaba, un sentimiento que nacía de mi, de la misma mamera que añoro esa sensación de amor que mo he vuelto a tener


Pero es un sentimiento que salía de mi.
 
Idealizamos mucho.
Yo la echo de menos, pero en el fondo no es a ella, sino a la sensación de estar vivo que me aportaba, un sentimiento que nacía de mi, de la misma mamera que añoro esa sensación de amor que mo he vuelto a tener

Pero es un sentimiento que salía de mi.
Cuando echáis de menos a una ex, no echáis de menos a esa ex. Echáis de menos el recuerdo, filtrado por vuestra subjetividad, de una persona que no existe más que en vuestra cabeza. Simplemente vuestra ex es la persona que más se "parece" a esa imagen mental, que tiene mucho que ver con el contexto, sensaciones ligadas a un momento vital concreto y deformaciones selectivas del recuerdo. Con el tiempo, la ex cada vez se ira pareciendo aun menos, tanto porque el recuerdo y la memoria cambian, como porque el tiempo la hace cambiar a ella y rara vez para mejor. La ex cada vez diferirá mas de esa imagen, hasta que al encontrársela se ha convertido en alguien que simplemente trae ecos.

Si pasan años, y más con las mujeres, serán en una sombra de la imagen guardada, en la que destacara más los defectos y el paso del tiempo que los puntos fuertes que recordáis o creéis recordar.

Por eso @Benito debe dejar de quedar para follarse a la loca de su ex y que pasen años sin verla. De otra forma, renueva constantemente esa imagen y la adapta una y otra vez a la persona actual. Como abrir una y otra vez la misma herida, a pesar de que se infecte.
 
Cuando echáis de menos a una ex, no echáis de menos a esa ex. Echáis de menos el recuerdo, filtrado por vuestra subjetividad, de una persona que no existe más que en vuestra cabeza. Simplemente vuestra ex es la persona que más se "parece" a esa imagen mental, que tiene mucho que ver con el contexto, sensaciones ligadas a un momento vital concreto y deformaciones selectivas del recuerdo. Con el tiempo, la ex cada vez se ira pareciendo aun menos, tanto porque el recuerdo y la memoria cambian, como porque el tiempo la hace cambiar a ella y rara vez para mejor. La ex cada vez diferirá mas de esa imagen, hasta que al encontrársela se ha convertido en alguien que simplemente trae ecos.

Si pasan años, y más con las mujeres, serán en una sombra de la imagen guardada, en la que destacara más los defectos y el paso del tiempo que los puntos fuertes que recordáis o creéis recordar.

Por eso @Benito debe dejar de quedar para follarse a la loca de su ex y que pasen años sin verla. De otra forma, renueva constantemente esa imagen y la adapta una y otra vez a la persona actual. Como abrir una y otra vez la misma herida, a pesar de que se infecte.

Exacto, es añorar un momento, una persona que ya no existe.Una sensación.
 
Yo más bien siento vergüenza y pena al pensar en mis amores de juventud. Prefiero reprimir todo lo que puedo esos recuerdos. Si lo pienso, creo que todos mis romances han sido putapénicos y que hubiera sido mejor no saltar al terreno de juego.
Hablando de saltar, una tía me contó que uno de su clase en el instituto le declaró su amor en una verbena y culminó el acto tirandose desde el escenario sin que los de abajo amortiguase su caida.

Creo que el mismo chalado escribió el nombre de su pretendida con su propia sangre en un papel y se lo entregó como muestra de amor.
 
Editado cobardemente:
Un día en Madrid la vi comiendose con los ojos a un cueronido que para más inri iba en chupa de cuero como un Magnum.Pero había en nuestra clase un guineano medio tonto que se las daba de listo que la tenía enfilada porque era un retaco pichacorta, esto último lo se porque en los vestuarios en gimnasia se pasaba el rato frotándose el pene para que luciera más gorda y no había manera, y andaba escocido , de todas maneras ahora es una jamelga caballuna que pasa de los cuarenta y muchos.
Y que aún así folla más que tú.
 
Una amiga me contó que en una cita reciente de tinder (un cafe) al despedirse el chico le pidió que le escupiese en la cara, mi amiga que es mas zorra que zorra le pego un lapo en medio de la calle.

Y lo bloqueó.



Eso son las cosas que marcan.
 
Me pasó una cosa curiosa hace muy poco tiempo, y la conté aquí, pero creo que el contexto del hilo va que ni pintado y casa con lo que han comentado @Asam y @Enemas_de_fabada.

Mi segundo amor de juventud, Noemí, era una chavala demencialmente guapa. Además, mientras en aquella época todas iban con ropa propia de chavalas de 16 o 17 años, ella ya vestía blazers, tacones, iba con bolsos caros... llevaba un rollo sofisticado.

Ella se pilló de mi... yo no estaba pillado de ella porque era inalcanzable... pero claro, al ver que mostraba interés, me pillé de ella. No sé que coño hacía yo, que parecía un gualtrapa en aquella época, con un tía como aquella. Su ambiente, sus amigas, el entorno acabó con todo rápido y me dejó bastante jodido, muy jodido. Estaba lo que se dice enamorado, y a esas edades se vive con mucha intensidad.

Claro está, con los años idealicé a esa chica y a esa relación. Era absolutamente irreal, todos lo sabemos, pero no tenemos la certeza... pues yo la tuve joder, la tuve hará menos de un año.

Estaba tomando unas tapas con mi hija en un bar debajo de casa, es una plaza donde hay, al menos 10 bares/restaurantes... y vi que llegó, con sus padres, con su novio, y con sus dos hijos de un matrimonio fallido (sí, la he estalkeado). Estaban buscando donde sentarse. El corazón me dio un vuelco... era ella... estaba desmejorada, seguía vistiendo igual, botas, tejanos ajustados... pero le sobraban varios kilos, iba hasta el culo de maquillaje y tenía la piel destrozada, parecía una vieja... ella decidió ponerse al lado nuestro, si alargaba el brazo podía tocarla. Había cientos de mesas y lugares, pero decidió sentarse a nuestro lado.

Yo seguí con mis tapas y hablando de cosas a mi hija que para variar le sudaban el coño, y ella, empezó a hablar a sus padres como una puta cazurra, a grito pelado, sin callarse, y soltando jilipolladas sin sentido. Me hizo sentir bien... porque todo el recuerdo, toda la sensación, toda la idealización y todo el exagerado enaltecimiento de aquella época y de ella, se fueron a tomar por culo. Y me hizo sentir bien.

Luego otra cuestión sería por qué cojones se sentó justo a nuestro lado. Pero ese es otro debate que tiene más que ver con la subnormalidad que otra cosa.
 
Me pasó una cosa curiosa hace muy poco tiempo, y la conté aquí, pero creo que el contexto del hilo va que ni pintado y casa con lo que han comentado @Asam y @Enemas_de_fabada.

Mi segundo amor de juventud, Noemí, era una chavala demencialmente guapa. Además, mientras en aquella época todas iban con ropa propia de chavalas de 16 o 17 años, ella ya vestía blazers, tacones, iba con bolsos caros... llevaba un rollo sofisticado.

Ella se pilló de mi... yo no estaba pillado de ella porque era inalcanzable... pero claro, al ver que mostraba interés, me pillé de ella. No sé que coño hacía yo, que parecía un gualtrapa en aquella época, con un tía como aquella. Su ambiente, sus amigas, el entorno acabó con todo rápido y me dejó bastante jodido, muy jodido. Estaba lo que se dice enamorado, y a esas edades se vive con mucha intensidad.

Claro está, con los años idealicé a esa chica y a esa relación. Era absolutamente irreal, todos lo sabemos, pero no tenemos la certeza... pues yo la tuve joder, la tuve hará menos de un año.

Estaba tomando unas tapas con mi hija en un bar debajo de casa, es una plaza donde hay, al menos 10 bares/restaurantes... y vi que llegó, con sus padres, con su novio, y con sus dos hijos de un matrimonio fallido (sí, la he estalkeado). Estaban buscando donde sentarse. El corazón me dio un vuelco... era ella... estaba desmejorada, seguía vistiendo igual, botas, tejanos ajustados... pero le sobraban varios kilos, iba hasta el culo de maquillaje y tenía la piel destrozada, parecía una vieja... ella decidió ponerse al lado nuestro, si alargaba el brazo podía tocarla. Había cientos de mesas y lugares, pero decidió sentarse a nuestro lado.

Yo seguí con mis tapas y hablando de cosas a mi hija que para variar le sudaban el coño, y ella, empezó a hablar a sus padres como una puta cazurra, a grito pelado, sin callarse, y soltando jilipolladas sin sentido. Me hizo sentir bien... porque todo el recuerdo, toda la sensación, toda la idealización y todo el exagerado enaltecimiento de aquella época y de ella, se fueron a tomar por culo. Y me hizo sentir bien.

Luego otra cuestión sería por qué cojones se sentó justo a nuestro lado. Pero ese es otro debate que tiene más que ver con la subnormalidad que otra cosa.
Recuerdo haberle leído esa anécdota. Lo ejemplifica perfectamente. Ni usted es el mismo que cuando de chaval se prendó de ella, ni por supuesto ella tiene ya nada que ver con la imagen distorsionada en idealización que guardaba congelada.

Creo que el efecto es parecido a aquel que se va a vivir al extranjero durante años y mantiene un recuerdo de su ciudad natal. Los bares, los amigos, los lugares que frecuentaba... 10 años después se planta allí de nuevo y resulta que aquel lugar de aventuras de juventud es en realidad una triste y gris ciudad de provincias, sus antiguos amigos sombras destruidas en el divorcio y el parque donde beso a aquella chica se ha convertido en una plaza de cemento, con una estatua horrible adjudicada al primo retrasado del concejal de cultura.

Nada sobrevive a la comparación con el recuerdo.
 
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