El hospital es un sitio cojonudo para ligar y follar, mejor que cualquier Tinder de esos que utiliza nuestro hermano
@THORNDIKE. Los ingremuelas para que la fórmula funcione son: no ser un auténtico adefesio que insulta a la vista, tener un poco de descaro (en mi caso, mucho) y sentido del humor. Tú estás to jodío ahí en la cama, con tus vías, tu goteo, tus heridas con grapas y to la hostia, ¿no? Vale, pues al cabo del día van a venir, al menos, tres o cuatro golfas para atenderte: cambiarte los botes de suero y de paracetaLOL, curarte las heridas, traerte el papeo, etecé. Tú, lo único que tienes que hacer es emular a Sherlock Holmes e intentar averiguar todos los datos posibles de la enfermera observando su pelo, sus collares o pulseras, sus tatus o lo que coño sea. Una vez hayas elaborado una teoría, le entras con algún comentario chorra y estableces el puente a la conversación. Luego, sentido del humor a saco, reirte de tu propia situación; eso funciona que te cagas muchas veces. Jiji, jajá un día, y otro, y otro, y
las posibilidades de meterle tol nabo aumentan exponencialmente. Yo no lo conseguí, creo que porque apunté altísimo y fui a por la cirujana que me operó, ya lo conté. Esa era mujer para un arquitecto-astronauta-broker-cantante de Metallica por lo menos, pero si llego a haber ido a por alguna de las charo-canis de las enfermeras, estoy convencido de que la hubiese terminado lefando, sobre todo a una que tenía unos tetos que eso no era ni normal, y guapetona además.
En definitiva, si se ven en esas, caros hermanos, ataquen sin piedac, y muy posiblemente les coman el carajo a base de bien. En cuanto a nuestra hermana
@Candela, no sabría qué recomendarle para el tema curro. De hecho, yo no quiero ni mirar cómo está el panorama, porque si me quedo sin mi trabajo en el Horror Hotel, me parece que estoy jodido y tendría que volver al tráfico de drogaína. Con 52 tacos, ex convicto y analfabestia en el mundo digital; ya me contarán... Prefiero hacer como el meme ese del nota que se esconde detrás de las chaquetas que hay colgás en un perchero diciéndose -Ya pasará solo- o algo asín.