Ataulfo el rojo
Freak
- Registro
- 14 Mar 2018
- Mensajes
- 5.782
- Reacciones
- 5.839
Aunque la mayoría, por nuestras edades, tengamos que irnos al siglo pasado, os acordáis de vuestro primer polvo?
(Cenobita, no estás convocado a este hilo)
Os cuento el mío, que lo recuerdo como si fuera ayer.
Mediados de los 90, 17 años, granudo y poco sociable, con dificultades para simplemente hablar con una tía, pajillero de manual, más salido que un mandril.
Una tarde de abril, pillo en casa el periódico, sección de anuncios por palabras, apunto en un papel 3 o 4 números y salgo disparado a una cabina de teléfonos. En el primero que me cogen, me dan una dirección, que resulta ser de una casa baja en una calle bastante tranquila por detrás de la Catedral.
Allá que me voy en bici.
Después de darle 300 vueltas, y absolutamente acojonado, toco el timbre y espero unos segundos que se me hacen interminable, con el corazón a cien.
Me abre la puerta una señora gorda y fea como una condenada, me mira de arriba a abajo, se sonríe la cabrona y me manda pasar.
Ya dentro me mete en una sala, me dice que espere un momento, que va a llamar a las chicas.
Van entrando de una en una, 4 tías, creo recordar que de aquella eran todas españolas, se van presentando, dos besos, una me toca el paquete…
Después de las presentaciones vuelve a entrar, me pregunta que cuál me gusta más y que son 1.000 duros.
Elijo, le doy el billete con la cara del rey, sale de allí y al minuto entra la elegida, me coje de la mano y me lleva a una habitación
La tía era poco mayor que yo, me dijo que de un pueblo de Zamora, recuerdo que al hablar pronunciaba mal la R.
Me pregunta que que quiero hacer mientras se va quitando la ropa, se queda en lencería blanca y empieza a magrearme y a comerme la boca.
En la misma habitación tenía un bidé, se lavó bien el conejazo peludo que tenía, de aquella yo creo que no se llevaba lo de pelarse, me lavó la pilila, que tenía ya como una estaca y me llevó a la cama.
Me tiré a comerle el coño que yo creo que se me salía hasta la baba, amorrado ahí como un ternero, me puso a hacer un 69… como iba a 100 estuve un rato y ya me puso un condón y empezamos a follar.
La tía se portó de puta madre, como le dije que era la primera vez, me iba parando para ir cambiando de posturas, estuvimos como más de media hora hasta que no aguanté más y me corrí.
(Cenobita, no estás convocado a este hilo)
Os cuento el mío, que lo recuerdo como si fuera ayer.
Mediados de los 90, 17 años, granudo y poco sociable, con dificultades para simplemente hablar con una tía, pajillero de manual, más salido que un mandril.
Una tarde de abril, pillo en casa el periódico, sección de anuncios por palabras, apunto en un papel 3 o 4 números y salgo disparado a una cabina de teléfonos. En el primero que me cogen, me dan una dirección, que resulta ser de una casa baja en una calle bastante tranquila por detrás de la Catedral.
Allá que me voy en bici.
Después de darle 300 vueltas, y absolutamente acojonado, toco el timbre y espero unos segundos que se me hacen interminable, con el corazón a cien.
Me abre la puerta una señora gorda y fea como una condenada, me mira de arriba a abajo, se sonríe la cabrona y me manda pasar.
Ya dentro me mete en una sala, me dice que espere un momento, que va a llamar a las chicas.
Van entrando de una en una, 4 tías, creo recordar que de aquella eran todas españolas, se van presentando, dos besos, una me toca el paquete…
Después de las presentaciones vuelve a entrar, me pregunta que cuál me gusta más y que son 1.000 duros.
Elijo, le doy el billete con la cara del rey, sale de allí y al minuto entra la elegida, me coje de la mano y me lleva a una habitación
La tía era poco mayor que yo, me dijo que de un pueblo de Zamora, recuerdo que al hablar pronunciaba mal la R.
Me pregunta que que quiero hacer mientras se va quitando la ropa, se queda en lencería blanca y empieza a magrearme y a comerme la boca.
En la misma habitación tenía un bidé, se lavó bien el conejazo peludo que tenía, de aquella yo creo que no se llevaba lo de pelarse, me lavó la pilila, que tenía ya como una estaca y me llevó a la cama.
Me tiré a comerle el coño que yo creo que se me salía hasta la baba, amorrado ahí como un ternero, me puso a hacer un 69… como iba a 100 estuve un rato y ya me puso un condón y empezamos a follar.
La tía se portó de puta madre, como le dije que era la primera vez, me iba parando para ir cambiando de posturas, estuvimos como más de media hora hasta que no aguanté más y me corrí.
