Los semitas pitopelados, tal como en los países islamizados se practica la circuncisión bajo pretextos antediluvianos de las sagradas escrituras que aseguran que previene enfermedades venereas, a pesar de que depende de la sexualidad de riesgo, por tanto de nada sirve en pervertidos puteros gang bukkakeros como David
@Folladicto
Descartado el fanatismo religioso como agnóstica dedicatoria a los teólogos universitarios, las sociedades teocráticas de ayatolás y talibanes opiómanos, la ruptura cismática con epístola de agravios al rechazar las tesis dogmáticas separatistas desde la confesión religiosa originaria, el frenillo del pene que une glande con piel de prepucio, es una de las lesiones genitales más habituales que aseguran tratar las sanitarias en urgencias médicas, partidarias de la castidad en las charlas a escolares de secundaria al ver traumatizados a los jóvenes deshormonados en ascuas del fornicio premarital.
"Se rompió el preservativo" es la peor excusa para pedir la píldora anticonceptiva de emergencia para evitar el embarazo no deseado. Si se rompe un condón es que la empresa fabricante es más cutre que el porno donde nunca se usa. Forrarse el pito con cuero era algo que existía antes del siglo XX incluso previo al latex como material sintético profiláctico de las ETS pero nadie lo usaba porque el único "sexo seguro" permitido era llegar vírgenes al matrimonio, esperar a pasar la luna de miel para concebir desechos genéticos para aumentar la natalidad de una superpoblación tullida.
foropl.com
Éste 12 de enero hará diez años que no tengo relaciones sexuales.
A unos les parecerá una aberración, a otros hasta les puede parecer normal.
En un principio tuve oportunidad pero las rechacé de plano porque sencillamente no merecía la pena es esfuerzo de aguantar a nadie por un polvo, e ir de putas me daba también mucha pereza, por ni hablar que con una hora no tengo ni para empezar, y un alto porcentaje de prostitutas son estafadores y misandricas, siendo su verdadera profesión la de estafar y humillar. No quería encontrar una mala experiencia y encima pagando.
Las consecuencias es...
Si se baja la erección tras eyacular por quedarse varios minutos dentro porque te cabalga viciosa para encadenar otro orgasmo, no agarras la base de la goma con los dedos, el preservativo se desenvuelve y puede quedarse dentro, aunque la mayoría del semen esté en el depósito, logos spermatikos puede bajar y gotear. Tal pánico llevó a los fabricantes de condones a medidas pírricas de diámetro como el estándar de los 54 mm para considerar los easy-on XL en 56 mm los ON en 57 mm los 58 mm de Lelo Hex -sí la marca de juguetería sexual que usa José David sentado tan agustito en su camión, más que un plug son consoladores anales de estimulación prostática- hasta que hubo marcas con los cojones de por fin vender a 60 mm.
¿Por qué se fabricaron preservativos en medidas de diámetro que no se ajustan salvo a micropenes como Allende o
@micropene II teleoperador del 012?
Se consideró que era la única manera de aferrar la goma a la piel del pene sin que se desenvolviera al disminuir la erección tras eyacular. Sin embargo, no es que ya joda el dolor al apretar tanto, es que te puede partir el frenillo si estiras la goma tras el glande cuando no puede bajar dado el ancho natural del pene.
Nadie con una medida promedio de pene se puede poner un preservativo de 54 mm pues tu glande sería tan ridículo como el tronco del proxeneta estafador corruptor de menores que fundó PL. Si el glande se hincha más que un tronco promedio, ni te valen los de 56 a 58 mm, no hace falta ser actor en legal porno, DDF o 21sextury en Europa ni en USA un semental como los nigga de Dogfart, BlacksonBlondes, Blacked o cualquiera de las series de Lansky desde Vixen.
Se institucionalizó la represión sobre la sexualidad, la virginidad hasta el matrimonio para evitar el abandono de niños; tal como se fomentó la monogamia en los jóvenes estudiantes entre matrimonios concertados por familias para volver a subir la natalidad tras epidemias, mortalidad infantil que como hipócritas solamente achacamos al tercer mundo.
Las guerras que antiguamente se libraban solamente entre militares que sabían que iban a morir, mayor era su certeza de estar preparados para la muerte que los gladiadores del coliseo romano que luchaban por recuperar su libertad desde la esclavitud para regresar a su nostálgica tierra hogareña, donde enviudaban las esposas de los soldados caídos en los horribles campos de batalla, en tiempos pretéritos a los genocidios contemporáneos del imperialismo sobre indefensa población civil, incluidos infanticidios entre bombardeos de arsenal químico atómico desde el proyecto Manhattan a Vietnam y los jemeres rojos de Pol Pot.
Como oficio más antiguo de la humanidad, previo a los anticonceptivos de los hippies universitarios de los festivales musicales, las prostitutas usaban un trapo impregnado dentro de la vagina, precursor del DIU. No señorías, no es un chiste de Eugenio. Aunque en toda época histórica hubo niños bien nacidos de heteras tracias inscritos en un demo, tal como descendientes legítimos de rameras en una behetría de linaje y costa mar en el medievo, como los aristócratas perseguían a las actrices teatrales que no se protegían con su marion.
¿Por qué salió la subnormalidad comercial del condón loncha finissimo que tanto pedían los novios reponedores y repartidores scooter de las choni ratchets?
Quien goza las sensaciones del placer sexual es quien recibe la penetración, mujeres y homosexuales, se arriesgan a las ETS especialmente en el sexo anal, la prevención de venereas pasa por evitar prácticas de riesgo pese a la disminución orgásmica, pues quien penetra debe forrarse el pito. Hasta la psicosis social por el VIH desde 1980 debido a las drogas intravenosas, la violencia toxicómana, las ideologías odiosas reaccionaras de skinheads, nadie usaba preservativos porque el control de la religión y la vigilancia de las familias obligaba a casarse a la primera tras el baile en la aldea de la comarca rural.
La virginidad no era el estado perenne exclusivo de las monjas en el convento de clausura, era propia a la situación primigenia de confinamiento generalizada en los adolescentes, separados por sexo en el colegio, previo al éxodo rural hacia las ciudades desde provincia, los estados consecutivos solamente llevaban desde la virginidad al matrimonio y la viudedad, como los tres estados aceptados para poder entrar en el templo y enfilar a comulgar. La única prueba válida en la aldea de la pérdida de la virginidad era una mujer encinta; quedaba averiguar la identidad del padre.
La vigilancia ha sido tal hasta la vida en las ciudades, que en el imaginario de la sexualidad desde los hechos de los apóstoles, si alguien no había tenido descendencia y no era marginal en la prostitución, entonces en la aldea se creía probado que había quedado virgen. Si la mujer no conseguía marido en el primer novio que presentara para la ceremonia de pedida de mano entre los suegros, no se daba otra oportunidad, por tanto solamente podía iniciarse en la afectividad amorosa del beso, pero no podría tener sexo dado que solamente en el matrimonio para la concepción pecaminosa estaba permitido.
La transformación social tuvo su germen en la primera generación de familias que llegó en los ferrocarriles aterrorizados en fobia social al verse apretados entre desconocidos que no eran gente de la aldea. Nos sorprende el cotilleo en los vecindarios, pero es una vigilancia sobre la sexualidad heredada desde la vida en las comarcas rurales. El cambio hacia la planificación familiar, que la mujer decidiera con quien y cuando quería la maternidad eclosionó definitivamente cuando se popularizaron los anticonceptivos, aún prohibidos como las visitas ginecológicas entre las familias de mente cerril.
La condición para elegir a una mujer como alcaldesa en la aldea o pedanía era que el pueblo no albergara género de duda al ejercer el sufragismo de la virginidad de la candidata. Soltera más allá de la edad de ser madre, en el abismo de la infertilidad que contempla la menopausia, equivalía no solamente a renunciar a descendencia, también a la virginidad perpetua. Una mujer con las políticas reformistas más sensatas no sería jamás elegida si en su sexualidad había conocido varón, ni qué decir que la hubiera catado otro que no fuera su marido, su pureza debía ser más segura que la pitia o las sacerdotisas de santuarios desde el politeísmo.
Los extremos de abstinencia ascética alteran la personalidad, la orientación sexual, la propia identidad, desde la Grecia clásica en las palestras de los erastes, efebos imberbes, la paideia de los veteranos de guerra entre el poseso entheos eromenos, que llevó al enfrentamiento de los discípulos socráticos, la candidez bondadosa de Platón tras fugarse a Mégara, el exilio de Esquines, versus la incredulidad de Jenofonte, por la honra ética del maestro más allá de la apología de Alcibíades.
Ni la erotomanía sexual, la adicción ególatra, los puteros pusilánimes tal como la masturbación compulsiva, las perversiones repugnantes copiadas de la pornografía de masas, pueden llevar a autolesionarse, romper el frenillo como destruir el tejido celular del contorno del glande en pápulas fragmentadas. Imitar la aberración de la depilación permanente, los pobres desgraciados que no se permitían exponerse al laser pulsado a 700 nm de onda se llegaron a cortar con la cuchilla de afeitar o la máquina eléctrica de pelo la unión del pene con los testículos que llega más allá del ano hasta el epididimo.