Fermin Nabo
Novato de mierda
- Registro
- 26 Dic 2006
- Mensajes
- 79
- Reacciones
- 0
De todos es sabido que no hay nada como sentarse a vaciar en el hogar familiar, pero a veces me sorprende el instinto que surge de mis entrañas a la hora de plantearme el cagar en casa ajena.
No se debe cagar en casa ajena porque es una falta de respeto para tí como para los presentes, primero porque tu caca se merece descansar en un sitio íntimo y tuyo, y segundo porque cagar en casa de otro es provocador e insultante.
Sin embargo, la excepción a esta dualidad - Caca sí - Caca no - consiste en cagar en lugar público, porque si hay algo que nos impida alguna vez cagar en uno de ellos es por sus lamentables condiciones de higiene, intimidad o espacio, pero no son pocas las veces en las que uno puede cagar agusto en el vater del señor. Las ventajas son innumerables, desde poder distraerse y reirse leyendo las subnormalidades escritas en la puerta hasta la satisfacción que uno siente cuando caga en algo de todos, como por ejemplo el Presidente. Las cacas agradecen mucho cuando cagamos en sitios así porque ellas van a parar a el cielo público de las cacas donde pueden hacer amigos, jugar a las cartas o al uva plof en grupo o incluso hacer alguna escursión que otra a Caca Ventura.
Que quede dicho una vez más:
Caga en tu casa o en la de todos. Pero no en la mía hijo de puta.
No se debe cagar en casa ajena porque es una falta de respeto para tí como para los presentes, primero porque tu caca se merece descansar en un sitio íntimo y tuyo, y segundo porque cagar en casa de otro es provocador e insultante.
Sin embargo, la excepción a esta dualidad - Caca sí - Caca no - consiste en cagar en lugar público, porque si hay algo que nos impida alguna vez cagar en uno de ellos es por sus lamentables condiciones de higiene, intimidad o espacio, pero no son pocas las veces en las que uno puede cagar agusto en el vater del señor. Las ventajas son innumerables, desde poder distraerse y reirse leyendo las subnormalidades escritas en la puerta hasta la satisfacción que uno siente cuando caga en algo de todos, como por ejemplo el Presidente. Las cacas agradecen mucho cuando cagamos en sitios así porque ellas van a parar a el cielo público de las cacas donde pueden hacer amigos, jugar a las cartas o al uva plof en grupo o incluso hacer alguna escursión que otra a Caca Ventura.
Que quede dicho una vez más:
Caga en tu casa o en la de todos. Pero no en la mía hijo de puta.
