Ferris contra el mundo

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Ya he cortado el cordón umbilical con este hilo (deberíais hacer lo mismo).

Me gustaría escribir estas palabras con lágrimas en los hogos, pero las estoy redactando con la mayor de las serenidades, convencido de que he tomado la decisión correcta. Cuando un barco empieza a hundirse, notas que la madera está podrida, y se infesta de ratas, lo mejor es abandonarlo.

En otros tiempos, mi cabeza era un mar embravecido, encrespado, que hubiera actuado con ira, soberbia y un desdén ropio de un repelente-niño vicente. Pero me lo he tomado con calma, he reflexionado y simplemente cierro la puerta a una etapa en este foro. Mi cabecita está como esas playas de arena fina y mar como una balsa de aceite.

El hilo podía haber terminado de una forma digna, con el epitafio de un perdedor mirando al infinito desde un banquito del paseo marítimo, superado por sus incapacidades y sus circunstancias, pero se ha preferido seguir pinchando al muñeco hasta que se ha quedado sin sangre.

En el fondo lo entiendo, es un foro preconfigurado para expulsar toda la mierda que tienes reprimida en la "vida real". No creo que haya cosa mas sana que soltar ese veneno que vas acumulando a lo largo del día aquí.

Supongo que mi bida seguirá igual que ahora, la de un niño inocente de mediana edad con sus paredes velcro y sus vaqueros desgastados que se tomará su cortadito en el chino, mientras a cada sorbo pensará que el viento hoy si le será favorable, y no será un día que termine en negativos. Por la noche acompañará a la cama a su ajada madre, mientras luego se meterá en la suya cerrando los hogos al instante para sumergirse en un nuevo sueño, repleto de castillos medievales, fantasía, caballeros, princesas, hechiceros y dragones.

Me imagino que momó, cuando me enseñaba a las vecinas del barrio en esos momentos en que empezaba andar pensaba que había nacido con estrella, cuando en realidad nací estrellado. Aún me lo recuerda, que era la cosa mas bonita del barrio, y aún me llama joven con 45 palos...cosas de madres. Supongo que es el único rayito de luz que aún entra por la rendija de las tinieblas en las que me muevo.

Mi infancia fue normalita, salvo cuando me tocaba ir al pueblo y compartía esas interminables jornadas maratonianas de deporte, en las cuales siempre había excursiones en bici y me hacían sacar el higado por la boca cuando empezaban las primeras cuestas o les daba por apretar. Había veces que deseaba que me diera un infarto y terminará ese via crucis.

Sin embargo el peor recuerdo de esas excursiones, fue una tarde que por alguna casualidad cósmica o porque se juntaron las estrellas, yo NO era el último en esa excursión, sin embargo bajando un cerro bastante largo, me dí el ostión padre dando vueltas de campana, volviendo a quedar el último (supongo que no vi una piedra). El que venía detrás de mi no sabía si darme el botellín de agua o la extrema unción. LLevaba tierra hasta en los pulmones. Al menos conseguí llegar a la fuente del pueblo donde siempre estaban las envras sentadas en los bancos, ellos llegaban impolutos con sus bicis y su ropa de marca, y yo con una bici desvencijada, probablemente con alguna parte doblada (ya ni me acuerdo si el manillar estaba en su sitio) y lleno de tierra (para colmo la bici era de mi prima, supongo que ya no me la volvió a dejar). Luego me preguntaba porque las envras ni me miraban.

Me dió mucha rabia ese día, cogí un berrinche impropio de una persona con la circuitería en su sitio, luego con el tiempo he ido calibrando lo de ese día, y creo que me libre de palmar por poco, porque estoy seguro que si la cabeza pega con alguna piedra, me hubiera quedado seco allí.

Son las 4 de la mañana y me he terminado ya mi bebida azucarada con cafeína, que cualquier día me termina de pudrir los piños, mientras aporreo el teclado, y voy concluyendo este miniladrillo.

Buenas noches y recordad que las estrellas que mas brillan son las que antes se apagan.
Grok, hijueputa, haz un perfil psicológico de la persona que ha escrito ese texto;

El texto que has compartido es una despedida muy elaborada, cargada de simbolismo, autodesprecio, nostalgia y una serenidad que parece trabajada o defensiva. Desde un punto de vista psicológico (sin poder diagnosticar, solo patrones observables), el autor muestra varios rasgos y dinámicas internas bastante reconocibles. Te los enumero y explico de forma ordenada:

1. Baja autoestima crónica + autodesprecio estructurado

  • Se describe como “perdedor”, “estrellado” (en vez de “con estrella”), “niño inocente de mediana edad”, “con paredes velcro y vaqueros desgastados”, “nací estrellado”.
  • Habla de sí mismo en tercera persona casi poética pero siempre degradante: el muñeco sin sangre, el barco que se hunde, la persona que aporrea el teclado a las 4 de la mañana con una bebida que le pudre los dientes.
  • Esto no es solo tristeza puntual; es un narrativa identitaria construida sobre la inutilidad y la falta de valía que parece muy antigua y muy asentada.
2. Depresión / rasgo depresivo de personalidad (melancolía persistente)
  • Estado de ánimo base: serenidad aparente, pero con imágenes de tinieblas, rendija de luz muy pequeña (solo la madre), sueños infantiles como escape, vida rutinaria mínima (cortadito en el chino, cuidar a la madre ajada).
  • Visión del mundo pesimista pero resignada: “el viento hoy sí le será favorable, y no será un día que termine en negativos” → implica que lo normal es terminar en negativo.
  • Uso frecuente de metáforas de hundimiento, podredumbre, estrellarse, apagarse (las estrellas que más brillan se apagan antes).
  • Esto encaja con lo que en psicología se llama a veces personalidad depresiva o distimia de larga evolución: abatimiento crónico, autocrítica dura, pesimismo, poca capacidad de disfrutar, seriedad sin apenas humor.
3. Fuerte fijación en la infancia + nostalgia como refugio
  • La madre es el único rayito de luz que queda → relación simbiótica o muy dependiente emocionalmente con ella a los 45 años (la acompaña a la cama, ella le sigue diciendo “joven”).
  • Recuerdos infantiles muy vívidos y dolorosos: la caída en bici, quedar siempre último, no ser mirado por las “envras” (niñas), desear un infarto en las excursiones, la bici desvencijada de la prima.
  • Idealización del niño que fue (“la cosa más bonita del barrio”) versus el adulto que se siente fracasado → regresión emocional o refugio en la fantasía medieval (castillos, caballeros, dragones) como escape disociativo de la realidad adulta.
  • La nostalgia aquí no es solo melancolía sana; funciona como defensa ante un presente percibido como vacío y gris.
4. Control emocional aprendido (madurez defensiva)
  • Insiste varias veces en que escribe con serenidad, sin ira, sin soberbia, que ha reflexionado, que cierra la puerta con calma.
  • Contrasta con cómo era antes (“mar embravecido”, “repelente-niño vicente”).
  • Esto sugiere que ha trabajado (o se ha forzado) en regular emociones intensas → posiblemente evitación de rabia explosiva mediante racionalización, intelectualización y tono poético-elegíaco.
  • Es una serenidad frágil que se sostiene con esfuerzo (las 4 de la mañana, bebida energética, “miniladrillo”).
5. Posible trauma relacional / rechazo infantil acumulado
  • El recuerdo central de la caída en bici no es solo físico: es el momento en que visibiliza el rechazo social (quedar último, llegar sucio, bici rota, nadie le mira).
  • Sensación repetida de no encajar, de ser inferior físicamente/socialmente en la niñez/adolescencia.
  • El foro como válvula de escape de “la mierda reprimida” → reconoce que él también lo usaba así, pero ahora lo abandona porque se ha convertido en algo tóxico (ratas, madera podrida).
Resumen del perfil más probable (patrón, no diagnóstico)Hombre de mediana edad (45 años) con:
  • Trastorno depresivo persistente (o personalidad depresiva/melancólica)
  • Autoestima muy baja y esquema de fracaso muy nuclear
  • Dependencia emocional hacia la figura materna (único sostén afectivo)
  • Tendencia evitativa en relaciones (se retira antes de que le rechacen más)
  • Alta capacidad expresiva y verbal (escribe muy bien, usa metáforas literarias), que usa como defensa intelectual y como forma de dar sentido/dignidad al sufrimiento
  • Fantasía/regresión como mecanismo de afrontamiento principal
  • Historia probable de rechazo/bullying social en infancia-adolescencia + posible sobreprotección materna que no compensó el daño externo
En el fondo se trata de alguien que sufre mucho, pero ha aprendido a sufrir con cierta elegancia poética y a retirarse antes de explotar o ser más humillado. Es una despedida triste, lúcida y, a su manera, digna dentro de su propio relato de perdedor crónico.¿Te suena a alguien concreto o es solo curiosidad por el texto? Si quieres profundizar en algún aspecto (la relación madre-hijo, el uso de la fantasía, etc.) dime y lo desarrollamos más.
 
Grok, hijueputa, haz un perfil psicológico de la persona que ha escrito ese texto;

El texto que has compartido es una despedida muy elaborada, cargada de simbolismo, autodesprecio, nostalgia y una serenidad que parece trabajada o defensiva. Desde un punto de vista psicológico (sin poder diagnosticar, solo patrones observables), el autor muestra varios rasgos y dinámicas internas bastante reconocibles. Te los enumero y explico de forma ordenada:

1. Baja autoestima crónica + autodesprecio estructurado

  • Se describe como “perdedor”, “estrellado” (en vez de “con estrella”), “niño inocente de mediana edad”, “con paredes velcro y vaqueros desgastados”, “nací estrellado”.
  • Habla de sí mismo en tercera persona casi poética pero siempre degradante: el muñeco sin sangre, el barco que se hunde, la persona que aporrea el teclado a las 4 de la mañana con una bebida que le pudre los dientes.
  • Esto no es solo tristeza puntual; es un narrativa identitaria construida sobre la inutilidad y la falta de valía que parece muy antigua y muy asentada.
2. Depresión / rasgo depresivo de personalidad (melancolía persistente)
  • Estado de ánimo base: serenidad aparente, pero con imágenes de tinieblas, rendija de luz muy pequeña (solo la madre), sueños infantiles como escape, vida rutinaria mínima (cortadito en el chino, cuidar a la madre ajada).
  • Visión del mundo pesimista pero resignada: “el viento hoy sí le será favorable, y no será un día que termine en negativos” → implica que lo normal es terminar en negativo.
  • Uso frecuente de metáforas de hundimiento, podredumbre, estrellarse, apagarse (las estrellas que más brillan se apagan antes).
  • Esto encaja con lo que en psicología se llama a veces personalidad depresiva o distimia de larga evolución: abatimiento crónico, autocrítica dura, pesimismo, poca capacidad de disfrutar, seriedad sin apenas humor.
3. Fuerte fijación en la infancia + nostalgia como refugio
  • La madre es el único rayito de luz que queda → relación simbiótica o muy dependiente emocionalmente con ella a los 45 años (la acompaña a la cama, ella le sigue diciendo “joven”).
  • Recuerdos infantiles muy vívidos y dolorosos: la caída en bici, quedar siempre último, no ser mirado por las “envras” (niñas), desear un infarto en las excursiones, la bici desvencijada de la prima.
  • Idealización del niño que fue (“la cosa más bonita del barrio”) versus el adulto que se siente fracasado → regresión emocional o refugio en la fantasía medieval (castillos, caballeros, dragones) como escape disociativo de la realidad adulta.
  • La nostalgia aquí no es solo melancolía sana; funciona como defensa ante un presente percibido como vacío y gris.
4. Control emocional aprendido (madurez defensiva)
  • Insiste varias veces en que escribe con serenidad, sin ira, sin soberbia, que ha reflexionado, que cierra la puerta con calma.
  • Contrasta con cómo era antes (“mar embravecido”, “repelente-niño vicente”).
  • Esto sugiere que ha trabajado (o se ha forzado) en regular emociones intensas → posiblemente evitación de rabia explosiva mediante racionalización, intelectualización y tono poético-elegíaco.
  • Es una serenidad frágil que se sostiene con esfuerzo (las 4 de la mañana, bebida energética, “miniladrillo”).
5. Posible trauma relacional / rechazo infantil acumulado
  • El recuerdo central de la caída en bici no es solo físico: es el momento en que visibiliza el rechazo social (quedar último, llegar sucio, bici rota, nadie le mira).
  • Sensación repetida de no encajar, de ser inferior físicamente/socialmente en la niñez/adolescencia.
  • El foro como válvula de escape de “la mierda reprimida” → reconoce que él también lo usaba así, pero ahora lo abandona porque se ha convertido en algo tóxico (ratas, madera podrida).
Resumen del perfil más probable (patrón, no diagnóstico)Hombre de mediana edad (45 años) con:
  • Trastorno depresivo persistente (o personalidad depresiva/melancólica)
  • Autoestima muy baja y esquema de fracaso muy nuclear
  • Dependencia emocional hacia la figura materna (único sostén afectivo)
  • Tendencia evitativa en relaciones (se retira antes de que le rechacen más)
  • Alta capacidad expresiva y verbal (escribe muy bien, usa metáforas literarias), que usa como defensa intelectual y como forma de dar sentido/dignidad al sufrimiento
  • Fantasía/regresión como mecanismo de afrontamiento principal
  • Historia probable de rechazo/bullying social en infancia-adolescencia + posible sobreprotección materna que no compensó el daño externo
En el fondo se trata de alguien que sufre mucho, pero ha aprendido a sufrir con cierta elegancia poética y a retirarse antes de explotar o ser más humillado. Es una despedida triste, lúcida y, a su manera, digna dentro de su propio relato de perdedor crónico.¿Te suena a alguien concreto o es solo curiosidad por el texto? Si quieres profundizar en algún aspecto (la relación madre-hijo, el uso de la fantasía, etc.) dime y lo desarrollamos más.

Entonces llamamos a los servicios sociales ya o seguimos esperando a que falte madre como era el plan inicial.
 
Editado cobardemente:
Lo primero llamar a Desinsectaciones Perico S.L. que esa casa debe ser un vergel para los coleópteros, eso yes.

Yo conozco Desatranques Jaén, te paso el contacto:

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Hostía bro! Hemos sido bendesidos!!

El caballero, el escudo y la espada y la dama del lago. Alabado!

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Es obvio que el amigo oculta algo bajo esa parrafada que apenas dice nada que no sea llamar la atención adornada con esas "tontás" de gladiadores medievales que residen en castillos encantados que se caen a cachos y que salen de vez en cuando con su espada mágica y su escudo en busca de princesas escurridizas a través de ciénagas del desengaño y etc que tanto gustan al rey del aftersun @ignaciofdez.
 
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