Pero si no va a ir a Mallorca, ni se va a duchar asiduamente, ni va a dejar de vestir como un pordiosero, ni va a comer bien, que lleva 1864 páginas demostrándolo, que parecéis lelos. Este berzotas ya no es más que una montaña blanda que se derrumba sobre sí misma. En la Ciénaga de la Melancolía Galopante (CMG) pasa las noches sentado sobre un tronco cubierto de musgo, contemplando cómo la niebla envuelve los árboles como un sudario. Ya no hay miradas juzgadoras, ni risas fingidas, ni espejos que le recuerden su cuerpoescombro. Allí, lejos de las mujeres que nunca lo quisieron, el berzas de campoenato se ha convertido ya en leyenda para los pocos que aún se atreven a acercarse al borde del pantano. Dicen los que se han asomado a la Ciénnaga que hablaba solo y que, a veces, se le oye reír entre las tinieblas.