Britzingen rebuznó:
Lo más triste es que sabes que estás mintiendo.
No, no estoy mintiendo. Mientras el Madrid ha estado toda la vida -salvo contadísimas excepciones- observando como su enemigo más íntimo hacía apología de los 'mafioseos' políticos y arbitrales, mientras encarnaba mejor que nadie el papel de juez y parte, el Barcelona ha observado el cielo en busca de tiempos mejores, y cuando los tiempos han cambiado y ha sido el Barcelona el dueño del fútbol y la gloria, todos callados como putas, porque los árbitros son humanos y se equivocan, unas veces te dan y otras te quitan y las perogrulladas de segundo de primaria que nos aprendimos todos desde pequeñitos, cuando ni Eclipse ni Kokillo eran del Oviedo y el Granada respectivamente.
Mientras el Madrid siempre ha sido señero de la victoria y el triunfo, otros equipos se han ido adhiriendo para luego ser desterrados del olimpo del fútbol, un escaño o pedestal al que hasta el día de hoy, sólo el Madrid tiene derecho y sobre el cual mantiene plenos poderes. En el paraíso nosotros somos los reyes del mambo, a pesar de que en distintas etapas otros equipos hayan intentado usurpar el trono que jamás nos debió de ser arrebatado.
Somos el puto vigía intelectual del fútbol, somos la vigilia futbolística que corona los éxitos y virtudes de un deporte que llevamos dominando más de un siglo, nuestros tentáculos son inabarcables, extendiéndose más allá de las fronteras de lo real, trascendiendo lo natural y relegando al resto a ser simples enigmas en una ecuación cuyo resultado todos conocemos; la victoria del Real Madrid. Somos el novelista, el poeta y el dramaturgo, el escritor de voz universal cuyo instrumento siente por encima de todo y todos, con una vastísima colección de ligas, copas de europa, champions, uefas y lo que se tercie.
El Barcelona siempre será el tierno agonista que hace de espectador, jamás de espectáculo, porque la sala, las entradas, los precios, los actores y la atmóstera, ya la ponemos nosotros; hemos obligado y compelido a todos a hacerse problema de Real Madrid y de su entorno, así que sólo os queda ser más despiertos y combativos que nosotros. Pero al final Rastrero siempre tiene razón y nosotros, los madridistas, somos mejores que el resto porque nuestras expectativas son más altas.
Real Madrid, inteligencia en viva llama incesante.