Koto rebuznó:
Esta en su justisimo derecho de ofenderse, pero lo que no se puede defender son las formas. Pochetino acabo mal con el en el partido del bernabeu y puedo entender que le tenga hincha, Emery es un tipo que no deja escapar una para darle un palo al madrid, pero michel con toda su verborrea deberia haber sido un poco mas elegante como Del bosque.
Ahora muchos entrenadores se iran sumando a la queja e iran alabando la reaccion y a mi eso no me mola porque dentro de la legitima defensa se pierde en las formas de Preciado.
Ya veremos, pero tan mal compañero es el que critica un partido que ni le va ni le viene como los palmeros que ahora traten de linchar a Mou en algo que tampoco les va ni les viene.
Me gustaria equivocarme y que esto se quede aqui, pero preveo que esto puede ser el inicio de los disparos y que muchos entrenadores lo van a utilizar para hacer de cualquier estadio un infierno mismamente porque Mourinho es un canalla y un mal compañero y por eso hay que darle duro.
No todo el mundo puede ser madridista. Hay que saber pelear a la contra, ser honorable con quién es ruín, aceptar las emboscadas ajenas sin caer en ellas ni devolverlas, llevar a cuesta la pesada cruz de la sospecha y ganar cada trofeo demostrando el doble para ser reconocido por la mitad. Hay que tener la serenidad del que se sabe perseguido, cercado, de aquel que tiene en contra más enemigos que ninguno. La grandeza provoca la envidia inevitablemente, sobre todo en un país como el nuestro, donde hasta hace dos días la vida era una disputa entre mendigos. Ser el mejor tiene un precio y si estas con el Madrid, tienes que aceptar que estas solo, que las alianzas siempre serán en tu contra.
El Madrid siempre será el de las copas en blanco y negro, el equipo del franquismo, el nido de facistas prepotentes y corruptos que elevan sus triunfos sobre pedestales corruptos. Yo soy del Madrid porque la grandeza me llama, porque nací de cara al sol y de cara al Bernabue, a los pies mismos de la Ciudad Deportiva, cuando Gallego, Camacho o Santillana principiaban a vestir nuestra gloriosa casaca. Comprendí que defender estos colores exige estoicismo, generosidad, soportar las ponzoñosas saetas de quien enmascara su mediocridad aventando las infamias contra aquel al que no puede batir.
Era previsible. El Madrid asoma la cabeza y reverdece el feroz antimadridismo de la época de los galácticos, cuando las guadañas buscaban cercenar los alados pies de los
korous madridistas. Nos acercamos al Olimpo y este viaje nos tiene que costar caro. No van a tardar mucho en hablar del pelotazo de la Ciudad Deportiva y resucitar el cadáver del fenecido Guruceta.