Sé que ahora pensaréis que soy un facha, un fascista, un anti-catalán, el típico coleóptero Damian Gonzalez style que espera la frasecita de turno para atacar al veneradísimo Pep, pero nada más lejos de la realidad. Lo que me molesta realmente es que mienta a propósito, de forma deliberada, con alevosía y desazón. Yo, que soy Madrileño, abogo porque Catalunya sea un estado independiente en lo político/jurídico/administrativo a España, pero enlazado en lo económico y social. Es decir, yo abogo por el desligue de Catalunya de España, pero con una serie de enlaces o lazos sólidos que no desvinculen totalmente la una de la otra. Creo que el pueblo catalán tiene todo el derecho, a base de razones y argumentos, a sentirse un pueblo distinto al español, con una cultura distinta, una lengua distinta, blablabla. Pero que yo quiera eso no es óbice para que critique cuando Guardiola, el independentista de turno o la marmota canadiense, mienten, falsean la realidad y escupen en la historia. Catalunya es ahora mismo una nación, fin. Todo lo que sea salirse de ahí es inducir a error. Guardiola podría decir "Me gustaría que... Ojalá que... Mi sueño es que... Tengo la esperanza de que..." y quedar como un señor, como un caballero, como un tipo distinto que piensa distinto, nada que objetar a ello, de hecho, por mi parte, recbiría loas y aplausos, ha realizado un discurso magnífico, sublime, superlativo, y lo ha empañado, lo ha emborronado, lo ha mutilado con esta alharaca final.
Para haceros una idea de lo que siento cuando Guardiola dice algo así; es la misma sensación que me produciría si alguien dijese que la tierra es plana o que el espacio es curvo, es decir, siento verguenza por la incultura que profesa el emisor del mensaje. Soy de los foreros que más admira a Guardiola, lo que ha hecho con el Barcelona hiede a perfección por todos los lados, ha fabricado un equipo, un vestuario, un conjunto de jugadores, prácticamente invencible. Ahora, no se le puede permitir todo, y cuando la caga, cuando nos la diña, hay que recordarlo, criticarlo y pedirle que reflexione y cambie ese manido y ajado discurso del tipo que vive en un planeta distinto al nuestro.