Ventajas de ir a misa:
1. Unión real con Cristo
San Juan de Kronstadt enseñaba que en la Liturgia “el cielo desciende a la tierra”. Ir a misa no es solo escuchar oraciones, sino encontrarse verdaderamente con Cristo vivo en la Eucaristía. Para él, quien asiste con fe se fortalece interiormente más que con cualquier esfuerzo humano.
2. Sanación del alma
San Serafín de Sarov afirmaba que la gracia recibida en la Liturgia purifica el corazón y devuelve la paz perdida. Ir a misa regularmente dispone el alma a recibir el Espíritu Santo, que sana las heridas invisibles que la vida cotidiana va dejando.
3. Fortaleza contra el mal y la desesperanza
San Siluán del Athos enseñó que el hombre no puede sostenerse solo frente a la oscuridad interior. La Liturgia —y por extensión la misa— es una fuente de fuerza espiritual, donde el creyente aprende a confiar en la misericordia de Dios incluso en medio del sufrimiento.
4. Aprender a amar concretamente
Para san Juan de Kronstadt, la comunión eucarística exige coherencia: quien participa en la misa recibe la gracia para amar mejor a los demás. La Liturgia educa el corazón en la paciencia, el perdón y la compasión, virtudes imposibles de vivir de manera estable sin la gracia sacramental.
5. Participar en la vida del cielo aquí y ahora
San Teófano el Recluso decía que en la Liturgia el cristiano entra en un tiempo distinto, el tiempo de Dios. Ir a misa permite salir del ruido del mundo y recordar el sentido último de la vida: la comunión eterna con Dios.
6. No caminar solo en la fe
Los santos rusos insistieron en que la salvación no es un camino individualista. En la misa, el creyente reza con la Iglesia, se apoya en ella y aprende a vivir la fe como comunión, no como experiencia aislada.
En resumen, según la sabiduría de los santos rusos, ir a misa:
Une al hombre con Cristo
Sana el corazón
Da fuerza espiritual
Enseña a amar
Anticipa el cielo
Sostiene la fe en comunidad
No es una obligación externa, sino un don que transforma la vida desde dentro.