pepi_juani
Freak
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Hoy estaba viendo las noticias de gangrena 3, por lo visto una puta guiri ha descubierto la manera de que a los ratones calvos les salga pelo mediante manipulación genética. Han entrevistado a un investigador español y por encima de todo, lo que más ha llamdo mi atención ha sido la decoración de su despacho. Baldas y baldas de libros de genética. En todos los idiomas que conozco, de todos los colores y tamaños. Antiguos, nuevos. Imagino que este señor ha de ser una eminencia en su campo, la envidia de sus compañeros y el orgullo de su familia.
El despacho me ha recordado a los despachos de mis profesores, a las habitaciones de algunos amigos, al despacho de sus padres. No atestados de libros de genética. En algunos casos de informática, en otros de medicina o de derecho.
Me abruman esas librerias y me dan mucha pena sus dueños. Ya me gustaría poseer los conocimientos que tienen de sus respectivos campos, pero no puedo dejar de pensar en lo que sacrifican. Hoy dia, el que es un físico eminente, probablemente no conoce la obra de Hesse, o el filólogo no sabría explicar la diferencia entre fusión y fisión nuclear.
Esto mismo ya lo decía Ortega hace milenios. Yo nunca había tenido muy claro si es positivo o negativo. Y todavía lo dudo. Si no existieran los especialistas en sus respectivos campos, no avanzaría la ciencia. Este es un hecho objetivo. Lo que me planteo es lo siguiente. ¿De veras necesitamos tanto avance, tanto progreso, tamaño grado de globalización? Si la respuesta es si, está claro que necesitamos personas brillantes en una faceta pero lerdos en todo lo demás. Lo que tengo claro es que eso no lo quiero para mi. Yo deseo conocer el funcionamiento de un corazón humano, pero también la poesía que de él emana. Las leyes que rigen el universo pero también la manera en que la explican los mitos griegos. La literatura de Joyce y las leyes de Newton. Tengo muy claro que el castizo quién mucho abarca poco aprieta posee mucha parte de verdad y que tal vez con mi actitud solo consigo arañar la superficie de muchos muros pero no logro derribarlos. Pero es mi actitud vital y seguiré con ella mientras pueda.
El despacho me ha recordado a los despachos de mis profesores, a las habitaciones de algunos amigos, al despacho de sus padres. No atestados de libros de genética. En algunos casos de informática, en otros de medicina o de derecho.
Me abruman esas librerias y me dan mucha pena sus dueños. Ya me gustaría poseer los conocimientos que tienen de sus respectivos campos, pero no puedo dejar de pensar en lo que sacrifican. Hoy dia, el que es un físico eminente, probablemente no conoce la obra de Hesse, o el filólogo no sabría explicar la diferencia entre fusión y fisión nuclear.
Esto mismo ya lo decía Ortega hace milenios. Yo nunca había tenido muy claro si es positivo o negativo. Y todavía lo dudo. Si no existieran los especialistas en sus respectivos campos, no avanzaría la ciencia. Este es un hecho objetivo. Lo que me planteo es lo siguiente. ¿De veras necesitamos tanto avance, tanto progreso, tamaño grado de globalización? Si la respuesta es si, está claro que necesitamos personas brillantes en una faceta pero lerdos en todo lo demás. Lo que tengo claro es que eso no lo quiero para mi. Yo deseo conocer el funcionamiento de un corazón humano, pero también la poesía que de él emana. Las leyes que rigen el universo pero también la manera en que la explican los mitos griegos. La literatura de Joyce y las leyes de Newton. Tengo muy claro que el castizo quién mucho abarca poco aprieta posee mucha parte de verdad y que tal vez con mi actitud solo consigo arañar la superficie de muchos muros pero no logro derribarlos. Pero es mi actitud vital y seguiré con ella mientras pueda.