En esos días en qué llego a casa con esa tranquilidad orgullosa que reporta el saber que se ha hecho algo bien, que se ha dado lo que se esperaba de uno, y en definitiva, cuando se ha cumplido y algo ahí fuera, o bien dentro de uno mismo, ha avanzado un poco, es cuando celebro mi Ritual.
Mi Ritual es el justo descanso del guerrero a la caida de la tarde, cuando todo ahí fuera ,en la ciudad, palpita más lentamente.
Pongo el calefactor durante un buen rato, tiempo que dedico las más de las veces a leer. Cuando el ambiente se caldea lleno el suelo de toallas, abro el grifo, y espero a que salga caliente para poner el tapón. Un buen chorreón de gel aromático y burbujas aseguradas. Si llevo algo de comer lo pongo en un rincón, fuera de la bañera, y a mano. Enciendo la varilla de incienso. Con la ayuda de otra toalla y unas pinzas tapo la pequeña ventana que da a la calle, no debe entrar un hilo de luz, y a continuación apago la idem. La oscuridad ha de ser total, es importantísimo. Para entonces los azulejos ya rezuman vaho.
Solo cuando el agua hierve me desnudo (es aquí cuando empezáis a tocaros) y pulso el play de la minicadena para que suene Return to Innocence, entre otras, y me sumerjo. La tensión de la zona alta de la espalda desaparece al instante. Una esponja me hace de almohada justo en la esquina donde apoyo la cabeza. Me cubro los ojos con el albornoz y es entonces cuando el tiempo deja de existir. Tan solo puedo medirlo en la sucesión de canciones, pero para entonces ya estoy adormecido, y solo eso y el sonido del agua cayendo me hacen saber que el planeta no ha dejado de girar.Renuevo el agua caliente regularmente con los pies y hago burbujas con la mitad de mi cara sumergida.
Cuando salgo es posible que hayan pasado dos horas, me visto, doy la luz, y sin embargo no veo ni la puerta. Londres está en mi cuarto de baño.
Por las mañanas, durante las primeras horas de clase, garabateo los folios y diseño cuartos de baño en mitad de ambientes boscosos, totalmente oscuros y cubiertos, perfectos para este descanso total del alma y el cuerpo.
*Edito para decir que sí, que entre la relajación y el momento en que salgo dedico unos 5 minutos a lo que es propiamente fregarse uno mismo, enbajonamiento y aclaramiento, se entiende.
Mi Ritual es el justo descanso del guerrero a la caida de la tarde, cuando todo ahí fuera ,en la ciudad, palpita más lentamente.
Pongo el calefactor durante un buen rato, tiempo que dedico las más de las veces a leer. Cuando el ambiente se caldea lleno el suelo de toallas, abro el grifo, y espero a que salga caliente para poner el tapón. Un buen chorreón de gel aromático y burbujas aseguradas. Si llevo algo de comer lo pongo en un rincón, fuera de la bañera, y a mano. Enciendo la varilla de incienso. Con la ayuda de otra toalla y unas pinzas tapo la pequeña ventana que da a la calle, no debe entrar un hilo de luz, y a continuación apago la idem. La oscuridad ha de ser total, es importantísimo. Para entonces los azulejos ya rezuman vaho.
Solo cuando el agua hierve me desnudo (es aquí cuando empezáis a tocaros) y pulso el play de la minicadena para que suene Return to Innocence, entre otras, y me sumerjo. La tensión de la zona alta de la espalda desaparece al instante. Una esponja me hace de almohada justo en la esquina donde apoyo la cabeza. Me cubro los ojos con el albornoz y es entonces cuando el tiempo deja de existir. Tan solo puedo medirlo en la sucesión de canciones, pero para entonces ya estoy adormecido, y solo eso y el sonido del agua cayendo me hacen saber que el planeta no ha dejado de girar.Renuevo el agua caliente regularmente con los pies y hago burbujas con la mitad de mi cara sumergida.
Cuando salgo es posible que hayan pasado dos horas, me visto, doy la luz, y sin embargo no veo ni la puerta. Londres está en mi cuarto de baño.
Por las mañanas, durante las primeras horas de clase, garabateo los folios y diseño cuartos de baño en mitad de ambientes boscosos, totalmente oscuros y cubiertos, perfectos para este descanso total del alma y el cuerpo.
*Edito para decir que sí, que entre la relajación y el momento en que salgo dedico unos 5 minutos a lo que es propiamente fregarse uno mismo, enbajonamiento y aclaramiento, se entiende.
