Lo de la meditación no era más que una tapadera para mantener bajo control a sus adeptos. Una eficaz técnica de coacción psicológica. Ya se sabe que provocando estados alterados de conciencia, mediante musiquita relajante, ayuno y bombardeo de sermones y rezos, se logra que el adepto rebaje su atención, su raciocinio y su autodefensa. Pero lo gracioso es que Osho no disimulaba sus intenciones. En la entrada a sus salas de meditación se podía leer un cartel que rezaba:
"Deja aquí tu mente y tus zapatos"... Claro, era el paso previo para dejar luego el dinero
Con su secta, Osho logró, en su triple papel de iluminado religioso, psicólogo y gran iniciado del esoterismo, un producto que ofrecía el acceso a la experiencia religiosa en un marco grupal cósmico e integral. Nada nuevo que no haya presentado antes otras sectas destructivas. Por tanto, su secreto radicaba en su envase, en la etiqueta que anunciaba su contenido. Y tanto el especialista en marketing como el charlatán de feria saben que no es tan importante que el producto sea bueno como que esté bien presentado. Y de eso, Osho sabía mucho...
A sus adeptos los explotaba sin límite. Les hacía currar desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la madrugada. Los adeptos fueron su mano de obra fiel, aplicada y gratuita que se esmeraba por levantar el ya poderoso imperio económico de ese 'dios' que amó al dinero tanto como a sí mismo; y el amor de Osho siempre fue infinito...
Esta secta tiene la sede en Oregón, donde Osho compró un rancho de unas 26.000 hectáreas por la módica cifra de 6.000.000 de dólares. Allí fundó la ciudad bautizada con el nombre de Rajneeshpuram, actual centro espiritual de la secta.
Por cierto, aunque hablaba tanto de paz, amor y con musiquita relajante de fondo, era muy habitual que en ciertas redadas la policia encontrara arsenales de armas en las comunas de este gurú budista... De todas formas, ya en sus Rolls Roice colgaba ostentosamente la metralleta CAR-15, mientras él conducía, aclamado por sus adeptos que extasiados tocaban las palmas corriendo a su lado... ¡Qué bonita es la espiritualidad!
Ya lo decía aquella pintada del Mayo del 68:
"Si no sabes a donde vas, acabarás en otra parte"... Y las sectas siempre están ahí esperando al tonto de turno.
Ummita