Querido diario...

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A un panal de rica miel
10.000 moscas acudieron
que por golosas murieron
presas de patas en él
 
Pues, ayer cuando leí el post, me quedé pensando en la situación que describía, sin duda, para poder aportar algo al post.
Bien, no me acordaba de ninguna situación ocurrida, así que decidí asistir a la lectura del post, de manera impasible.

Hasta ahora!. Esta mañana venia de la universidad y al salir del bus y dirigirme a mi casa, me cruzo con una vieja compañera de clase. La verdad, si no me llega a decir ¡Hasta luego! yo no la saludo porque no me hubiera dado cuenta de que me había cruzado con ella.
Ha sido en ese saludo, cuando me he dado cuenta de que era ella.
Solo alcance a corresponder ese "hasta luego" con lo mismo y una tímida sonrisa...
Quise pararme para hablar un poquito con ella, pero cuando me di la vuelta ya se habia alejado.

Muchas veces, me gano la imagen de persona antipática que no saluda a la gente. La verdad muchas veces no saludo, no es porque me de corte sino porque no me doy cuenta de que me cruzo a alguien.
Ocurre , en cambio , en otras situaciones que saludo por instinto, ya que los veo venir de lejos y observo como me miran fíjamente -pienso- A este lo conozco/a, pero no se de que- así que acierto a decir un "hola" o hasta luego acompañado de una sonrisa...
Mas adelante me acuerdo de que persona es, otras veces no me acuerdo y entonces me pregunto ¿se estara haciendo las mismas preguntas que yo? Creo que si.
 
Lunes, enero 16, 2006

Grey Monday

How does it feel to treat me like you do?
When you've your hands upon me
And told me who you are
I thought I was mistaken
I thought I heard your words
Tell me, how do I feel
Tell me now, How do I feel

Sólo soy unas cifras y mi mayor virtud es mi mayor defecto.

Vuelvo a ser un novato desorientado, completamente ignorante del suelo que piso. Eso me pone nervioso, me asusta, me pone de malhumor. Estoy irritado y tengo la enojosa sensación de meter la pata continuamente...

Significa que todavía intento hacer las cosas bien, y no sé si eso es bueno o malo. Tarde o temprano, ya me dará igual. No lo sé, estoy confuso.

Desde el ventanal se divisa gran parte de la ciudad. No es un lunes azul, es gris y lluvioso, abúlico y tedioso.

Si no eres de los que obran constantemente de mala fe, entonces es que tu historia es conmovedora y has sufrido. En ambos casos, me es más cómodo, más fácil, más sano despojarte de rostro y privarte de todo rasgo. Para mí sólo eres números, letras... No eres humano. Eres algo frío y abstracto, carente de todo vínculo conmigo. Pasas por mis manos como el que se quita una mota de polvo del hombro. Tú me hablas y yo te ladro.

Esa es mi mayor virtud, lo que me hace ser una parte tan eficiente de ese enorme engranaje. Para mí es algo consustancial, tan natural como el aire que respiro.

Cuando salgo de ese Edificio, y pasas a mi lado tampoco veo tu rostro. Eres algo abstracto e inerte, vacío, carente de todo vínculo conmigo. Ya me he acostumbrado y no sé mirarte de otra forma. Ese es mi mayor defecto.

Soy parte de la Compañía y me han encargado algo a lo que subordino toda otra consideración.

Alien_8.jpg


Y antes que me desconectes, quiero que sepas algo.

Cuentas con toda mi simpatía.

posted by Juvenal at 23:10 PM 0 comments
 
Frank rebuznó:
Pues, ayer cuando leí el post, me quedé pensando en la situación que describía, sin duda, para poder aportar algo al post.
Bien, no me acordaba de ninguna situación ocurrida, así que decidí asistir a la lectura del post, de manera impasible.

Hasta ahora!. Esta mañana venia de la universidad y al salir del bus y dirigirme a mi casa, me cruzo con una vieja compañera de clase. La verdad, si no me llega a decir ¡Hasta luego! yo no la saludo porque no me hubiera dado cuenta de que me había cruzado con ella.
Ha sido en ese saludo, cuando me he dado cuenta de que era ella.
Solo alcance a corresponder ese "hasta luego" con lo mismo y una tímida sonrisa...
Quise pararme para hablar un poquito con ella, pero cuando me di la vuelta ya se habia alejado.

Muchas veces, me gano la imagen de persona antipática que no saluda a la gente. La verdad muchas veces no saludo, no es porque me de corte sino porque no me doy cuenta de que me cruzo a alguien.
Ocurre , en cambio , en otras situaciones que saludo por instinto, ya que los veo venir de lejos y observo como me miran fíjamente -pienso- A este lo conozco/a, pero no se de que- así que acierto a decir un "hola" o hasta luego acompañado de una sonrisa...
Mas adelante me acuerdo de que persona es, otras veces no me acuerdo y entonces me pregunto ¿se estara haciendo las mismas preguntas que yo? Creo que si.

QUE PRINGUI!
 
Mi cara es todo un poema mientras la profesora da la clase. Antes explicó para qué sirve cada signo de puntuación y ahora cómo ordenar los elementos de una oración.

—Hay un truco muy sencillo para saber cuál es el sujeto en esta frase. ¿Alguien lo sabe? —pregunta la buena mujer.

Silencio en el aula. Pasan los segundos, más bien se estiran como un chicle pegajoso y nadie abre la boca.

—El sujeto siempre concuerda con el verbo —respondo.

Mira que hay cursos y me ha tocado el de... redacción. Así va todo. Lo único que alivia tantas horas muerto de asco es que, como de costumbre, las mujeres son una aplastante mayoría en clase. El ejercicio que toca ahora es pasar oraciones de la voz pasiva a la activa y viceversa. Putamadre.

Es preferible perder el tiempo con cualquier otra cosa, por ejemplo mirar los pies de la compañera de al lado. Pequeños y gráciles, calzan sandalias. Sonrío, lástima que no tenga un móvil con cámara para hacerles unas cuantas fotos. No es que me vayan esos rollos raros, pero seguro que algún parafílico me lo agradecería si se las enviase.

Todo se hace igual aquí, con los pies, que no son ni pequeños ni gráciles, en esta enorme casa de putas. No dejo de pensar en las últimas notas. Un examen que no tuve tiempo de preparar, difícil de cojones, voy y lo apruebo y esa puta prueba tiradísima no la supero. Cualquier mongo la pasa sin problemas y a mí me han dado bien por el saco. Así que oficialmente soy un inútil, tan inútil que necesitan que haga ya aquello que acaban de decir que no soy capaz de hacer.

La clase es un coñazo, si seguimos así, el próximo ejercicio será pinta y colorea. Si la cara es el espejo del alma, la mía ahora mismo es negra como el culo de Bill Cosby. Hay que hacer algo para no morirse de asco. Pillo un par de folios y comienzo a... redactar.


Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate

I

—Quiero que te comportes. Nada de política o temas profundos, a no ser que los saquen ellas, ¿de acuerdo? Y no intentes nada, no vayas en ese plan —dice R.
—Que sí, hombre, que sí. Que no soy ningún gañán, como si no me conocieras... —respondo.

R. cena esta noche con unas conocidas suyas, son bibliotecarias o algo así y también alguna que otra estudiante de historia, a las que ha dicho que traería un amigo suyo, o sea yo. Sólo somos dos rabos en la mesa, el resto son tías. Putamadre. Ya me ha dado referencias de ellas previamente: una, Phoebe, rompió hace poco con el novio y va detrás de él, las demás tienen maromo, aunque eso no les impide a un par de ellas ponerles los tochos con frecuencia. Excelente, como diría el sr. Burns.

Tendría que haber cagado antes de salir de casa, pero se me olvidó con las prisas. Ahora ya es tarde, habrá que aguantar.

Pues eso, estamos departiendo alegremente en la mesa. ¿Otra botella de vino? Venga. “R., nos ha hablado de ti”, dice Phoebe. Bueno, no se llama así, pero es igual de despierta que el personaje de Friends, de ahí el apodo que le he puesto. Sí, él también ha hablado de vosotras, dice que os pasáis el día poniéndolo verde, que sois más vagas que la chaqueta de un guardia y que, a Dios gracias, la mayoría sois bastante putones.

Bueno, eso no se lo digo. ¿Dónde estábamos? Ah, sí.

—R. nos ha hablado de ti. ¿Tú eres el que ha salido en varios...?
—Joder, anda que se calla algo éste también. Sí, es cierto que he estado —respondo algo ruborizado y con modestia.

Ruborizado por el vino, no porque haya salido el tema, y la modestia es falsa, por supuesto. Me gusta que me pregunten por esos quince minutos, me halaga que saquen el tema a colación. Les he sacado bastante rendimiento, uno debe hacer lo que puede con lo que tiene, es uno de los pequeños trucos que sirven para captar la atención y pasar a la Fase 1.

Fase 1: “Tienes algo especial, destacas entre la gente”.. Más o menos es lo que suelen decir siempre. Con suerte pasamos a la
Fase 2: Eres un 2.a) sol 2.b) encanto 2.c) caballero. Aunque las mujeres tienen una verborrea prodigiosa (no callan ni debajo del agua) siempre escogen una de esas tres opciones. Ya podrían variar de vez en cuando y cambiar de palabra. Siempre dicen lo mismo. Miento, si se quedan en la fase 0, lo opción que pulsan es 0.a) hijoooputaaaaaa o 0.b) cabrón. Pero como tenemos suerte pasamos a la
Fase 3: Donde siempre dicen lo mismo. “Me sorprendes, te creía de otra manera, no te imaginaba así, ji ji ji”. El ji ji ji es importante, indica que la sorpresa ha sido agradable y con un poco de suerte y algo de tiempo pasamos a la
Fase 4: Donde quienes dicen siempre lo mismo son los muelles del somier, ji ji ji.

¿Dónde estábamos? Ah, sí.

Recuerda, nada de soltar rollos y menos hablar de política. Mucha Facultad de Letras y mucha Historia y luego, como todas, adictas al Tomate. Yo no es que lo vea, pero si no hay otra cosa... Estamos en los postres (¡qué bueno el pastel de chocolate!) y quieren jugar a algo.

—Éste es lo peor. Nunca juguéis al Trivial con él si no queréis acabar hundidas en la miseria —advierte R. entre sonrisas. Y pienso ¿qué tiene de malo el strip-trivial, gñe?
—Juguemos a las películas —propone una.

Huh, no sabes dónde te has metido. Las tres que propongo son “El discreto encanto de la burguesía”, “Kramer contra Kramer” y “El furor de la codicia”. El equipo rival quiere jugar duro, sólo necesito dos pistas para adivinar “Todos los hombres del presidente”.

Alguna se queda impresionada, por supuesto eso no significa nada, pero algo es algo. ¿Este tío es de verdad? Sí, es algo que también suelen decir de vez en cuando.

Soy el único pringuetis que trabaja al día siguiente, R. y las chicas tienen fiesta, así que mi intención es ir a la cena, ser encantador y volver a casa.

Salimos del restaurante, quieren ir de bares. Tendría que irme a casa, pero están tan buenas... Una cervecilla en el primero y luego me iré a casa, que mañana tengo que trabajar.

Beso, verdad o pregunta. Estamos en el segundo o tercer bar, jugando ahora. Creo que trabo un poco la lengua y tengo la voz pastosa cuando hablo con la rubia teñida que se quedó algo impresionada con las películas, pero tampoco está ella en muy buenas condiciones. Yo pediría beso siempre, pero empezar a dar lengüetazos a las primeras de cambio a unas desconocidas no es algo muy sutil así que opto por verdad.

—¿R. te ha hablado de nosotras?
—Sí.
—¿Y qué te ha dicho?
—Que sois bastante majas
—Ohhh, tienes buenos amigos, R. No sueltan prenda.

Salimos a la calle. Phoebe mueve los labios y dos o tres segundos más tarde me llega su voz. Llevo una considerable torrija, el alcohol me ha dejado sordo (y lo próximo será volverme ciego) y solo puedo pillarle palabras sueltas: “cuatro meses sin”, “sequedad”. Lo suficiente para darme una idea de lo que está hablando y soltar un disimulado bufido que viene a significar “vaya tela, ésta tiene más peligro que una caja de bombas”.

—¡Cómo ponemos la antena, eh, Juvenal! —suelta Phoebe, con la sonrisilla.
—La... an-tena... siempre está... pues-ta, quelosepasss —respondo.

Si no me equivoco está es la que va detrás de R. Toda suya. La rubia teñida está muy buena. Tiene problemas con el novio, la pobrecilla. Lo siento en el alma. No haré nada, ahora bien si ella quiere hacer algo, no seré yo quien se o-pooonga.

Vale, sí, soy lo peor. Ya tendría que haberme ido. Ahora quieren ir a bailar a (...). Total, ya estoy hecho polvo, no voy a descansar nada, así que decido empalmar con el curro. Vamos a bailar a (...). Tira más pelo de coño que maroma de barco.

Bueno, pues allí estamos todos bailando. R. me lleva aparte.
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—¿Qué fue lo que hablamos? Be careful. Nada de intentos.
—Que sí, hombre, que tengo cuidado. No le estoy tirando los trastos a ninguna.
—No me hagas quedar mal o no te vuelves a ver en otra así. Te lo pido por favor.
—Vale, vale.




No sé muy bien cómo ni cuándo, pero la rubia y yo estamos pegados. Noto su aliento en mi cuello. Creo que tengo las manos en su culo y ella debe notar lo entusiasmado que me pone, supongo. Vale, sí, soy bastante cutre. Un par de veces le susurro al oído: “Eres preciosa”.

Eres preciosa y me estoy meando. Tengo que ir al lavabo. Tardo sólo cinco minutos, aunque el resto del mundo piense que es media hora. Salgo y vuelvo para allí. Ahora sí que ya no veo un carajo y todo me da vueltas. Sordo y ciego. Las tías tampoco es que vayan mucho mejor.

¡Un momento! Aquí falta gente. ¿Dónde se han metido R. y la rubia teñida? Hahahahahaha, qué cabrón. Cagonlaputa, también no podía haberse pillado otra, no.

Claro que somos tan cortos que no nos damos cuenta de que ha sido ella la que ha escogido, no al revés.

Salimos, ya amanece.

—¿De verdad te vas ahora a currar? —dice una—. Yo me piraría a casa y que le den mucho por culo.
—Ya lo he hecho otras veces, tampoco es tan raro, ¿no?

No, no es raro. Lo he hecho varias veces; cuando deje de hacerlo, sabré que estoy muerto. Lo que no le cuento es que mañana, bueno que ya es hoy, es mi primer día en el nuevo puesto. Vamos que voy a ir con la caraja después de una noche de fiesta a la toma de posesión. Eso sí que no lo había hecho nunca. Nadie se lo creería.

II

Antes de ir al nuevo destino, paso por casa y me cargo de café. Sólo me cambio de camiseta y me echo litros de colonia para quitar la peste de tabaco. Me pongo a hablar solo delante del espejo para que las palabras salgan fluidas y no parezca, más de la cuenta, un mongo. Que al menos pueda vocalizar. Y salgo pitando.

Llego a la dirección indicada y me da un mal pálpito. El anterior edificio en que estuve era una mole imponente de cristal y acero en pleno centro financiero, que conservaba el olor de nuevo todavía y el de ahora es cutre y miserable, literalmente se cae a cachos, diminuto y desvencijado. Subo las escaleras, estrechísimas. A las paredes les falta una mano de pintura. Todo lleno de desconchones. Te cagas. Pasaje del terror.

Entro y le pregunto a una compañera.

—Mejor que no me preguntes nada. Renuncio y me voy mañana.

Busco el despacho del jefe. Me saluda amablemente. He sorteado las cajas atestadas por los pasillos, por donde apenas puede moverse nadie, todo está lleno de trastos. Ya tengo la mosca tras la oreja. Estoy viendo el percal y me temo lo peor.

Lo típico, los formalismos, fírmame aquí, fírmame allí. Todo perfecto. Dije que vendría a currar y aquí estoy. Parece que fue hace mil años cuando estuve con la rubia y el resto de la gente y apenas han pasado dos horas.

Soy un tío serio y responsable que te cagas. Al jefe se le ve buen tipo, amable. Es el capitán y sabe que el barco hace agua. Tiene que poner todo de su parte para que los marineros no deserten.

—Bueno, tú te encargarás de (...). Ven, que te enseño el sitio.

Pilas y pilas de papeles, de todas clases y tipos. Atiborran la mesa, llenan el armario hasta los topes. Todo en el más completo desorden. La Pesadilla.

Lo primero que pienso es que estoy muerto y he ido al infierno, lo segundo que acabo de zambullirme en una piscina llena de mierda y que he largarme de allí cuanto antes.

“Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis”. Deberían esculpir esas letras en el umbral, antes de entrar en mi madriguera. Me la han clavado hasta el fondo y voy a ser parte de ese coro de almas en pena. Acabo de descender al inframundo, me cago en mi calavera.

Mi cerebro, con todo y ser prodigioso, no puede procesar tal cantidad de mierda. Mierda, más mierda, mierda a raudales. Es aquella escena de “El resplandor”, sustituyendo la sangre por...mierda.

Estoy aturdido, intentando digerir todo lo que se me viene encima.

Otra vez a empezar de cero, tendré que aprender del veterano. El veterano lleva una semana y también está con la mierda hasta el cuello.

—Bueno, aquí cómo lleváis el tema del correo. ¿Quién se encarga?
—Nadie. Hace meses que no está cubierto. Dicen que pronto nos enviarán a alguien.

Putamadre. Mi particular Virgilio no se da cuenta de un ruidito. Yo sí, es el que han hecho mis pelotas al caerse al suelo. Esto no puede ser real. Tiene que ser un episodio de “La dimensión desconocida”. Esos tochos, esos rimeros de expedientes... ese mar de papel aloja un kraken que me va a meter sus tentáculos uno tras otro por todos los orificios del cuerpo. Me va a devorar y me va a cagar una y otra vez.

No sé ni por donde empezar. Estoy a-tur-di-do. Mamá, miedo.

A las 10 llamo a R.

—¿Qué pasa, neng? ¿Te he despertado?
—Sí.
—Pues te jodes, llamaba expresamente para eso. Estoy currando como un cabrón... ¿Al final te liaste con ella?
—Sí. Tío, a las mujeres no hay quien las entienda. Se pasa todo el día rajando de mí y luego va y me folla. ¿No te habrás mosqueado, verdad?
—No, hombre, quee vaa —espero que no suene muy falso.
—Ya hablaremos —y cuelga.

La madriguera que me han asignado se puede definir con una sola palabra: Insalubre, como el resto del puto edificio. Son los papeles o yo, no hay sitio para los dos. Decido darme una vuelta para familiarizarme con el lugar y conocer al resto de mis compañeros de infortunio.

Esto está completamente reventado y no hay Dios que lo levante. Por ahora estoy mirando cómo trabaja una compañera para tratar de aprender algo, la observo un poco apartado y veo cómo se le acerca un criajo con pinta de estar cabreado.

Nombre: Puto. Primer Apellido: Criajo. Segundo apellido: De Mierda.

Quiere que lo atiendan cuanto antes, lleva un papel en la mano y me da la impresión de que se está poniendo algo farruco. Intenta amedrentar a la buena mujer, que hace lo que puede con lo que tiene..

Tengo dos opciones. Recuerda, es el primer día. No la has liado en meses. Be careful. Ful.

—Déjeme que le atienda —digo, optando por la primera.

Siempre trato de usted aunque sea a un palurdo al que no tocaría ni con un palo. Le hablo con respeto, le pido la hoja que lleva. La leo, que es algo que el borderline no ha hecho, fijo, y se la traduzco a palabras que una mente simple como la suya pueda entender. Se tranquiliza y se marcha por donde ha venido.

Por ahora, estamos salvando los muebles. No tengo ni zorra. Me siento como un ciego guiando a otros ciegos.

cegados_por_el_gas_mostaza_en_Bethune_abril1918.JP  G


Procuro evitar la segunda opción, no porque no me guste, al contrario, sino porque supone quitarse por un momento la máscara de cera y que todo el mundo vea un rostro asqueroso y sólo me la quito cuando me inflan mucho las pelotas, cosa que raramente sucede.

Soy un tipo calmado que te cagas.

Si la gente es lista, sabría que con la segunda opción le estoy buscando expresamente las cosquillas, que mi pluma es más poderosa que su espada y que está jugando fuera de casa y con el árbitro en contra. Ahora bien, la gente es idiota y pasa lo que pasa.

Y después de eso se acercaría la compañera y diría algo que también suelen decir siempre.

—Joder, acojonas.



Sigo trabajando. Esto es como cortar la cabeza de una hidra con un cuchillo sin filo y con una mano atada a la espalda. Cortas una y crecen cuatro. Pero a pesar de todo hay que hacerlo. En el fondo sabes que tienes que hacerlo.

Soy un tipo sentimental que te cagas. Siempre positifo, nunca negatifo.

Se oye la voz de un hombre. No sé si en el piso de arriba o en el de abajo. Oigo sus chillidos, alaridos, súplicas. Todo entremezclado. Estoy solo en la madriguera, haciendo lo que puedo, que por ahora es intentar ordenar el caos.

—Joder, ¡cómo está el patio! —me digo. El cabrón de los chillidos no calla ni debajo de agua.
—El patio está como siempre —me respondo—. Que parece que te hayas caído de un guindo. Estabas acostumbrado a la buena vida y ahora... no sabes por donde te están llegando tantas hostias, ja ja ja. Reconócelo, soy un poco cabrón

Como cada día, al anochecer R. y yo vamos a correr unos cuantos kilómetros. La cuesta empinada al final del circuito es matadora. El chute diario de endorfinas.

Estoy tumbado en la cama, con el cuerpo baldao después de la panzá de correr que me he metío. No logro dormirme.

No dejo de pensar en todos esos folios que me esperan, no es papel, es carne y hueso y sangre. Y no puedo dejar de escuchar al hijoputa de los chillidos. Porque, pese a todo, me importa.

Cuando deje de importarme, sabré que estoy muerto.
 
The days run away like horses over the hills.

Ya que es cuestión de quitar un poco de protagonismo a Juvenal pues puedo decir sin temor a equivocarme que el día de hoy también ha sido una puta mierda para mí.

Todo empezaba bien, con dinero en mi maletín, en billetes morados, naturalmente. No obstante, he tenido que entregarlos - no eran míos, aunque ni siquiera he pensado en quedármelos, no me darían para mucho y no valdría la pena echarlo todo a perder por tan poco.

Luego la cosa ha ido a peor, me han llamado urgentemente para ir a la cárcel a reconocer un preso. Yo ya no me hacía cargo de su asunto, teóricamente, pero el nuevo picapleitos se ha escaqueado como un villano vil y me ha tocado ir a mí.
Ha sido interesante contemplar cómo se empezaba a cocinar una sentencia de unos cuantos años de prisión. Cuando las víctimas han reconocido al tipo, lo he visto claro, ese individuo no saldrá en cinco años de la trena. Lo cual está bien, al fin y al cabo - era difícil no simpatizar con esa rubita preciosa y valiente que lo ha reconocido sin dudarlo.
Que se joda el gañán, en algunos sitios que conozco lo castrarían por menos.

Después, he logrado volver a mi batcueva justo a tiempo para buscar un expediente durante una hora y no encontrarlo. Ya saldrá. Y sino se pierden barcos, como dicen en vernáculo.

Era la hora de las cañas pero nadie me ha llamado para embriagarme - últimamente sólo soy feliz cuando estoy borracho, por eso intento prolongar las borracheras todo cuanto puedo. Mal asunto, sin duda. Pero estoy aun en forma, espero llegar a los cuarenta antes de que el hígado me diga basta.

Empiezo a tirar de teléfono desesperado, pero no hay manera. Hoy la fortuna conspira contra mí.

Finalmente encuentro alguien que quiere "hablar conmigo": mi amiga del alma, pero no me escucha, sólo puede hablar de sí misma y del día de mierda que ha tenido. Es un consuelo saber que no soy el único perdedor en este día infame.

El caso es que el día era infame no por lo que me había acontecido hasta el momento, rutina diaria llevadera, sino por lo que me iba a decir mi amiga, casi al final de la conversación. Y yo no lo sabía. Eso es siempre lo peor de todo, que cuando menos te lo esperas te la clavan. Hahaha.

La gran noticia:

La tía que me la pegó con el bismark ya piensa en matrimonio y sólo lleva un mes de relación.

Me siento un poco como a la mierda. Debería estar feliz de haberme librado de otra esclava del reloj (biológico), desesperada y neurasténica. Pero mi orgullo viril ha sufrido un duro golpe.

Sé que fracasará, sé que no irá a ninguna parte con el bismark, sé que ni con un palo la toco ya a la pobre de depauperada que está.
Pero aun así me cago en mi vida.

Y hago voto a las Euménides, los bondadosas, para que me ayuden en mi venganza (hasta ahora nunca me han fallado).

Necesito una vícitma negra para inmolar a los Dioses Infernales. Como no tengo ninguna a mano entono la fórmula más segura del dabo cum dederis en vez del do ut des - Juvenal conocerá perfectamente las diferencias.

Después, el día ha pasado indignamente, he terminado frustrado y con una sensación de fallo de Matrix el último libro de Paul Auster. No por el libro sino por mi estado de ánimo que me ha impedido disfrutarlo.

Me he ido al gimnasio y en la puta clase de spinning éramos media docena de gilipollas, con lo cual he sudado lo que no está escrito para no parecer un flojiki delante de la profesora, una tía maciza que se ha puesto enfrente de mí para enseñarme el tanga, como siempre hace. Intento alcanzarla pero no hay manera, es el problema que tienen las bicis estáticas.

También es el problema de mi vida. Que da igual lo que corra, que nunca me muevo del mismo lugar, sigo enfangado en la mierda. Como una jodida rata en su jaula, dando vueltas en la noria.
 
Jacques de Molay rebuznó:
La tía que me la pegó con el bismark ya piensa en matrimonio y sólo lleva un mes de relación.

eso mola, ya te reirás...cuando el bismark le tenga que pasar medio sueldo a modo de pensión :lol:

y las otras penas ya te las quitarás en el bailén ese :lol:

ah,el relatillo de juvenal excelente, iba a decir algo antes pero me joden los +1 tontos
 
tony soprano rebuznó:
Jacques de Molay rebuznó:
La tía que me la pegó con el bismark ya piensa en matrimonio y sólo lleva un mes de relación.

eso mola, ya te reirás...cuando el bismark le tenga que pasar medio sueldo a modo de pensión :lol:

y las otras penas ya te las quitarás en el bailén ese :lol:

ah,el relatillo de juvenal excelente, iba a decir algo antes pero me joden los +1 tontos


Terminará mal.
Los tricornios tienen malas pulgas. A Tejero me remito. :lol: :lol: :lol: :lol:
 
pues yo acabo de volver de tomar unas con unos amigos, mañana he quedado con ellos para comer y bebercio non stop hasta que el cuerpo aguante. un entrevistador de un curro de este verano me ha mandado un mensaje en plan que ha recordado mi voz y las ganas de conocerme y aún estoy flipando. o sea, que me puede mandar un corazón humano a mi keli, así, de buen rollo, ¿no?
luego también no entiendo a los tíos con sus mentiras "piadosas" a las novias. y como siempre dais la vuelta a la tortilla lo mejor es seguiros la corriente hasta que me canse.

y éste ha sido mi día de hoy :eek:
 
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